vie. Ene 17th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Perversa “ingenuidad”

Acercamiento a programas, estilos y estrategias comunicativas en el medio televisual

Por doquier circulan pluralidad de escrituras y relatos audiovisuales. Los actuales procesos de comunicación aceleran e intensifican, como nunca antes, el intercambio y las interacciones entre culturas. Series, documentales, filmes, entre otros formatos, patentizan que la industrialización de relatos e imágenes se ha vuelto una cuestión de envergadura antropológica.

En el escenario mediático coinciden nuevos sistemas de transmisión de contenidos, se complementan redes digitales, telefonía, internet, dispositivos inalámbricos, los cuales conlleva transformaciones en los sistemas de producción, distribución y recepción, hay que estar alertas a la omnipresencia de las pantallas, a lo que muestran y como lo muestran.

La perversión de la ingenuidad tiene su “estilo propio” en productos comunicativos, en ellos predominan mecanismos hollywoodenses y monopolios en constante pugna para dominar el mercado e instaurar su hegemonía cultural. La consulta de fuentes tiene una apertura con Internet y la aparición de bibliotecas digitales no siempre responde a contextos socio-históricos, culturales, al enriquecimiento de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Sin duda, la TV Cubana puede lograr un balance que considere los horarios y los géneros de espacios preferidos por la mayoría, junto a los diseñados para públicos específicos. Poco se valora, en ocasiones, que los gustos se pueden transformar desde el medio televisual que se hace día a día.

Por ejemplo, el programa Bravo (CE, lunes, 9:00 p.m.) transmitió en fecha reciente un concierto del Orfeón Santiago en saludo al 33 Festival Internacional de Coros en Santiago de Cuba, ¿por qué no se incluye dicha presentación en el canal Clave y Cuba Visión Internacional para socializar con mayor alcance ese acontecimiento artístico en públicos diversos?

La maestra Digna Guerra, Premio Nacional de Música, ha insistido en la necesidad de que la niñez y los más jóvenes conozcan la valía del movimiento coral en la nación.

De igual modo, el ciclo dedicado a la dirección cinematográfica que transmite Te invito al cine (CE, jueves, 8:30 p.m.) y los filmes cubanos incluidos en De cierta manera (CE, jueves, 9:30 p.m.) merecen una sistemática promoción. Por otro lado, si logró buscarse un “acomodo” para que La película del sábado (Cubavisión, 9:30 p.m.) pueda sintonizarse más temprano, ¿por qué La séptima puerta (viernes, 10:30 p.m.) sigue desfavorecida en el diseño de programación? En este espacio, el crítico Rolando Pérez Betancourt, guionista y conductor, analiza filmes que mueven a la reflexión, explica el concepto de la puesta y sus valores estéticos.

¿Y qué decir de las músicas? Establecer jerarquías también quiere decir ampliar los universos sonoro y rítmico de los espacios musicales, lograr un balance en cuanto a géneros y figuras, sin insistir en los mismos intérpretes, como suele ocurrir, lo cual produce monotonía, reiteraciones excesivas, que constituyen un desacierto desde el punto de vista comunicativo.

Según ha reconocido Omara Portuondo, “el bolero continúa siendo un excelente lenguaje para enamorarse. Las nuevas generaciones apenas conocen la música de los años cuarenta y cincuenta que forma parte de nuestro patrimonio”. Igual ocurre con la música sinfónica de todos los tiempos. Momentos significativos, como la presentación del maestro Roberto Valera frente a la Orquesta Sinfónica Nacional, no se han registrado en fonogramas y grabaciones audiovisuales.

Estimular la creación en la labor colectiva de la TV tiene que ser una prioridad impostergable, motivación perentoria para todos y cada uno de los expertos participantes en el proceso de realización. Los públicos exigen variaciones de lenguajes en un mundo de imágenes cada vez más fragmentado, donde las transformaciones propias de la modernidad instauran otros tipos de relación social, que la cultura tecnológica ya prefigura, y de la cual la TV es un eslabón esencial, para beneficio de nuestra sociedad.

Cultura y entretenimiento no tienen que ser un par antagónico en la pantalla televisual. Prepondera, a veces, un reclamo de valores per se, como lo bello, lo bonito, sin considerar que cada puesta es un grupo de valores en sí misma, por tanto, requiere una evaluación del producto mensaje en su conjunto. Ciertamente, lo entretenido es lo que interesa, la clave del asunto está en motivar el interés de diferentes públicos, desde la perspectiva de incorporar las potencialidades del arte como un modo especial de cognición de la realidad.

Omara Portuondo incorpora a su repertorio la música de todos los tiempos.
El maestro Roberto Valera asumió un complejo repertorio frente a la Orquesta Sinfónica Nacional.
La maestra Digna Guerra ha reconocido la importancia del movimiento coral en la espiritualidad y el disfrute de los públicos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Archivos