vie. Jul 10th, 2020

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Radio Cadena Agramonte, emisora de mis amores (II)

Esta crónica forma parte de una serie radiodocumental que realicé para homenajear a la emisora donde inicié mi vida profesional

Radio Cadena Agramonte, emisora de mis amores. La primera en mi vida profesional. La que me vio nacer y crecer como locutor. Soy César Arredondo y tengo el placer de encontrarme o reencontrarme contigo atravesando el tiempo y la distancia. Te contaré de cosas pasadas en esta emisora y de mis andares en su búsqueda o de cuando la encontré y fuimos un todo único.

La primera experiencia urbana

Camagüey, pintoresca ciudad de calles zigzagueantes, múltiples iglesias y tinajones, ¡y 7 emisoras de radio!, mi fundamental punto de atención entonces. Aún no conocía de la historia de la radio en Camagüey, y mucho menos que el Colegio Nacional de Locutores había nacido en el Aula Magna de nuestro Instituto de Segunda Enseñanza, los días 25 y 26 de enero de 1947, ni que fue en esta ciudad, por iniciativas llevadas a cabo por locutores agramontinos. En mi caso, contaba en esos tiempos con solo 9 años, y ni radio había en mi casa. En esos tiempos el radio era un lujo y las casas pobres no podían darse ese lujo.

Pero ahora doy un breve salto hacia adelante y les contaré de cuando había cumplido ya los 17 años. Un ejemplo patético de esta etapa lo constituyó para nosotros la transición que marcaba (y de la que ya hablé) dejar la vida campesina, y los nuevos y constantes aprietos económicos que nos esperaban, aunque muchos trataran amigablemente de aliviar las angustias recordando que “Dios aprieta, pero no ahoga”.

En ese funesto comienzo y en esa precaria situación sentía que se me esfumaban los sueños, aunque no quisiera. Eran amargos soliloquios. La posibilidad de la emisora imaginada se me alejaba indudablemente. De mi familia, por supuesto, nadie estaba al tanto de estos soliloquios, ni les habría preocupado mucho. Todos estábamos en la sobrevivencia. Eran solo mías las defraudaciones como locutor manigüero. Nunca tomaron en serio mis solitarias sesiones de ensayo en el monte. Para ellos, lógicamente, nada significaban las “boberías” que transmitía en alta voz, todos los días frente a una latica, cual micrófono anticipado, como un loco soñador.

Mis materiales para las prácticas: la revista Bohemia con los anuncios comerciales y su editorial o comentario Por Cuba, el periódico Prensa Libre para las noticias y las Selecciones y sus narraciones, etc. Radio Cadena Agramonte andaba lejos todavía, pero eso no lo podría soñar ni la más calificada de las pitonisas tampoco.

Nuevos campesinos traspolados en La ciudad de los tinajones

Bajando de la nube a la realidad de ese momento, recuerdo que nuestro padre zapateaba duro, buscando una carnicería o casilla, como se dice también en Camagüey. Lo único que sabía hacer él en la ciudad. Pasó días casi eternos en esa búsqueda.

Cuando más difícil se presentaba la situación y esta la bolsa totalmente vacía, apareció el local esperado en la calle Verges, número 12, si mal no recuerdo. Algo sorprendente. Pareciera cierto el vaticinio de que “Dios aprieta, pero no ahoga”.

La primera experiencia urbana. Los primeros patinazos económicos del comerciante de estreno. Un complejo de fenómenos estaría presente. Y, de Radio Cadena Agramonte, como ya decía, ni el nombre.

César Arredondo a los 12 años de edad.

       Cronica Cesar Capitulo 2


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