mié. Sep 23rd, 2020

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Retos de una señal


Películas, aventuras, animados, eventos deportivos… Estas y otras opciones brinda la programación televisiva nacional en estos días de verano. Esa señal que llega a nuestros televisores recorre un largo camino, mediado por varios actores sociales que la modifican y adecuan el formato a nuestro sistema de transmisión

 

 

Retos de una señal

Por Dayana Rosquete Toledotv-nino

En Cuba, la televisión aún se hace con tecnología analógica, pero los retos diarios que impone la globalización convoca a los técnicos e ingenieros del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) a encontrar nuevas formas de transmisión, más ajustadas a las exigencias internacionales.

El ICRT posee un equipo de trabajo encargado de la técnica dentro de la estructura mediática. En vivo conversó con el ingeniero Armando Pujol, especialista de Desarrollo de la Televisión Cubana y miembro de la Subcomisión técnica gubernamental para la digitalización de la televisión, quien nos adentra en el complejo entramado institucional que articula las lógicas de producción de los profesionales y departamentos encargados de las trasmisiones televisivas.

 

¿Cómo son los procesos productivos de las señales de la Televisión Cubana?

Para que la señal de televisión llegue a nuestros hogares, ésta pasa por diferentes fases. Todo comienza con la captura de las imágenes y el sonido por nuestras cámaras y micrófonos, este proceso se verifica en los estudios de televisión, las unidades de control remoto o cámaras portátiles individuales.

Si el origen es un estudio o una unidad de control remoto, las señales pueden transmitirse en vivo y en directo, en cuyo caso es usual el empleo de procesos de post producción en tiempo real, donde son añadidos efectos especiales y elementos gráficos que enriquecen el resultado.

Cuando el programa no requiere transmitirse en vivo, entonces se graba en máquinas de video tape. El formato de grabación más común en nuestra televisión es el Betacam, que es un formato analógico; aunque coexisten algunos otros formatos digitales como el DVCPRO (en los canales educativos y telecentros) o el Betacam Sx (en Cubavisión internacional y el Sistema Informativo), en una menor proporción. En el último año hemos incorporado algunas cámaras portátiles digitales, capaces de grabar en soportes diferentes a la cinta, esto son discos duros o memorias de estado sólido.

Los programas grabados pasan entonces al proceso de edición, donde reciben el acabado final, por lo general en estaciones de edición no lineal. El núcleo principal de estas estaciones lo constituyen computadoras profesionales, armadas con programas especializados que permiten realizar varios procesos simultáneamente sobre los ficheros de datos de video y audio. Estos ficheros, creados al transferir a formato digital las señales de video y audio grabadas en cinta, pueden copiarse de forma directa, si la captura fue verificada por medio de cámaras digitales portátiles de última generación. El programa terminado vuelve a transferirse nuevamente a la cinta, para ser almacenado.

Las señales de video y audio grabadas, se reproducen desde los cubículos de transmisión en máquinas de video tape. Estos cubículos generalmente están asociados a los controles maestros.

El control maestro es la etapa final para los telecentros, cuando el programa tiene un destino nacional. En esta área son distribuidas las señales de la estación de televisión a las entidades responsables del transporte y emisión al aire.

El transporte y la distribución de señales de televisión en Cuba, corre a cargo de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) y Radio Cuba, ésta última entidad es la responsable, además, de todos los transmisores de televisión en Cuba.

Cuando un programa de televisión emplea materiales foráneos, o si es necesario efectuar transmisiones de eventos internacionales, entra en acción el Centro de Operaciones Internacionales (COI), encargado de recibir señales satelitales, previamente acordadas con suministradores internacionales y con ETECSA. El COI también tiene la responsabilidad de entregar a ETECSA para su transmisión satelital, los programas de Cubavisión internacional y aquellos eventos de interés mundial que se originen en nuestro país.

Desde el punto de vista técnico, existe un Departamento de Control de la Calidad, donde son evaluados todos los materiales que provienen de nuestro flujo productivo. En base a los parámetros propios de las señales de televisión y en particular a nuestro estándar, el NTSC-M, los trabajadores de este departamento velan porque el resultado final cuente con la calidad necesaria y llevan un registro de la calidad de la programación.

 

¿Qué rol asume el departamento de Desarrollo de la técnica  dentro del complejo entramado social e institucional relacionado a las trasmisiones cubanas?

Hemos asumido las funciones de investigación y desarrollo de la Televisión Cubana, y en ese sentido tenemos varias misiones entre ellas:

  • Explorar las nuevas tecnologías y evaluar las más adecuadas para nuestras  condiciones.
  • Diseñar proyectos.
  • Contribuir a la solución de problemas que surjan en cualquier punto del flujo productivo a nivel nacional.
  • Brindar asesoría técnica interna y a otras entidades.

Adicionalmente, representamos al ICRT en foros y comisiones donde se discuten temas relacionados con la evolución tecnológica de la televisión. En este particular resaltan nuestros aportes a la Comisión Gubernamental para la Digitalización de la Televisión Cubana.

Un principio que defendemos es el de la expansión del conocimiento, así hemos promovido incansablemente la creación de cursos de capacitación y la celebración de conferencias sobre tecnologías.

Nuestro grupo, como parte de ese colectivo mayor -la Televisión Cubana-, es un eslabón más que sostiene la producción, aspecto en el cual resulta vital mantener la comunicación entre todos los actores integrantes del flujo productivo, sin cuyo criterio sería muy difícil encontrar las soluciones más idóneas.

¿Cuáles son los principales retos y perspectivas del ICRT en cuanto a las trasmisiones de televisión?

El principal desafío es mejorar la calidad del producto que reciben nuestros televidentes. Es un verdadero reto sostener una producción de televisión siempre creciente, que se expresa en el número de horas de transmisión diarias. Esto exige un esfuerzo muy grande para mantener en producción tecnologías con muchos años de explotación, equipos prácticamente obsoletos, sin disponibilidad de piezas de repuesto.

Al no disponer de los recursos económicos suficientes, es imposible sustituir completamente los sistemas analógicos por los digitales más modernos. Así, la digitalización se expresa aisladamente, y constituye un gran reto a la innovación la inserción de éstas en un ambiente predominantemente analógico. Los requisitos tecnológicos, el diseño de las instalaciones y el propio flujo de producción asociados a las tecnologías digitales, parten de principios diferentes de los que sustentan las analógicas y muchas veces entran en contradicción con aquellas.

Es también un gran reto estudiar las opciones menos susceptibles de ser perjudicadas por las leyes del bloqueo económico y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba. Nuestra rama está particularmente afectada en ese aspecto.

Cada nueva tecnología exige de mayor superación profesional. El quid radica en tratar de mantenerse actualizado en nuestras difíciles condiciones. Eso incluye no solo conocer el principio de funcionamiento de cada nuevo equipo y su operación, sino la profundización en los fundamentos teóricos que sustentan las nuevas tecnologías digitales, único modo de poder enfrentar la digitalización de la forma más coherente y austera posible.

La perspectiva de la televisión, desde el punto de vista técnico, es la emigración a lo digital. Este proceso forzosamente paulatino, abarcará todas las etapas de la producción televisiva. Un elemento importante es que en la actualidad no se concibe inversión alguna en este medio que no contemple la Alta Definición, ya prácticamente todo el equipamiento disponible en el mercado es en esa resolución, por tanto, veremos poco a poco un aumento de su presencia, aún cuando continúe produciéndose y transmitiéndose en resolución estándar (la actual). Los estudios y unidades de remoto grabarán en servidores de video, que desplazarán las actuales máquinas de video tape.

Una atrayente opción es el empleo de estudios con escenografía virtual. Esta avanzada tecnología enriquece notablemente el resultado visual y, aunque implica una inversión inicial relativamente costosa, el ahorro en equipamiento de luces, electricidad e insumos necesarios para las escenografías tradicionales, justifica la inversión en un plazo relativamente corto.

La edición se verificará a base de redes de almacenamiento compartido, que permiten el acceso simultáneo de varias estaciones de trabajo a un mismo material, estas redes estarían conectadas a servidores de video que actuarían como estaciones de transmisión, y también remplazarían las actuales máquinas de video tape. Los controles maestros entregarían señales digitales a ETECSA y Radio Cuba, lo mismo que el COI.

Los sistemas de control de la calidad experimentarían cambios radicales. Una posibilidad es su descentralización, al posibilitar la creación de puestos de control de la calidad en distintos puntos del flujo de producción. Por otra parte, los métodos de evaluación deberán ajustarse a las nuevas realidades debido, entre otras cosas, a que los defectos asociados a los sistemas digitales con frecuencia difieren radicalmente de los analógicos.

Y en cuanto  a la transmisión de la señal y a la recepción en los televisores…

La distribución y el transporte de señales deberán modernizarse en preparación para el futuro de las transmisiones digitales en Cuba.

La transmisión al aire de señales moduladas digitalmente implica un cambio en los receptores de televisión, una revolución tecnológica nacional. Este proceso, aún en fase de estudios, comenzará en términos prácticos con la adopción de una norma de televisión digital. A partir de entonces debe comenzar la migración paulatina, que incluye un periodo de transmisiones simultáneas analógicas y digitales, hasta que la población esté preparada para solo recibir señales digitales. Es en ese momento cuando comienza el apagón analógico.

La emigración a la televisión digital, si se hace de forma coherente, impulsa un aumento significativo de la calidad de la señal, además de la posibilidad de acceder a varios servicios de valor añadido.

Ese es el futuro vislumbrado. Pero, obviamente, aunque en algún momento llegaremos a estas condiciones, los plazos y el orden dependerán de las condiciones económicas y los intereses estratégicos de la nación.

¿Cuáles son las dificultades más frecuentes que enfrenta?

Trabajamos en condiciones muy complejas. Siempre constituye una labor ardua seleccionar la tecnología más segura, que garantice una calidad mínima, y se ajuste al siempre reducido presupuesto. A todo eso debemos añadir los daños del bloqueo que nos impide disponer de acceso directo a importantes fuentes de información y, en especial, intercambiar con muchos de los fabricantes de equipamientos.

La tecnología digital permite una gran cantidad de variantes, pero esa misma flexibilidad provoca frecuentes problemas de compatibilidad. Estos pueden aparecer no sólo entre fabricantes o tecnologías diferentes, también entre equipamientos del mismo origen que sólo se diferencian en las versiones de software de las aplicaciones. El contacto con el proveedor es fundamental, y si no poder efectuarlo tenemos que intentar prever esos inconvenientes con la poca información disponible. A veces no lo logramos y tenemos que solucionar los problemas con esfuerzos propios.

La inserción de tecnología digital en ambientes analógicos crea complejidades adicionales. Una de ellas es la pérdida de calidad de las sucesivas conversiones de analógico a digital y viceversa. Como estaremos un tiempo lidiando con este inconveniente, tratamos entonces de minimizar el impacto.

¿Qué experiencias les dejó la transmisión de la Liga Mundial de Voleibol este año?

Los partidos de la Liga los transmitió la EBU (European Broadcasting Union) y es un requisito para las televisoras de los países participantes que el evento se cubra en formato panorámico, es decir con una relación de aspecto de 16/9 (la tradicional es de 4/3),   aún  cuando esta cobertura  se realizara en resolución estándar y no en Alta Definición como ya va siendo casi una norma. Además, se requería  elevar significativamente la calidad técnica de la señal.

El primer requisito nos obligó a emplear dos unidades de control remoto diferentes a las que usualmente cubren eventos deportivos, pero que eran las únicas con cámaras capaces de capturar en 16/9. La tarea más compleja la cumplieron nuestros camarógrafos, quienes tuvieron que filmar en 16/9 y, a la vez, mantener el peso de la acción dentro del margen de los 4/3, para que los televidentes que captaran en televisores tradicionales (la inmensa mayoría de los existentes en Cuba) disfrutaran del espectáculo a pantalla completa y sin perder los detalles fundamentales.

Esta misma compatibilidad entre las dos relaciones de aspecto había que respetarla durante todo el trayecto de la señal y sobre todo al insertar la información gráfica. Al no contar con las  facilidades necesarias para esto en nuestras actuales salas de post producción, fue necesario acondicionar el Estudio 11 de la TVC, nuestra más moderna instalación, como sala de post producción. Esto provocó un esfuerzo muy importante del personal de este estudio, quienes lograron en tiempo récord hacer los cambios necesarios para que funcionara perfectamente en funciones que nunca fueron contempladas en su diseño original.

En aras de sostener la calidad técnica, la meta principal consistió en eliminar los sucesivos procesos de conversión de digital a analógico y viceversa. Fue necesario instalar enlaces de micro ondas digitales entre la Ciudad Deportiva y el Habana Libre. Para mantener la señal en el dominio digital, fue imprescindible emplazar enlaces de fibra óptica digitales hasta el edificio del ICRT, cuyas salidas se enviaron directamente al Estudio 11. Nada de esto habría podido lograrse sin el esfuerzo y la pericia de los compañeros de Remoto y del Control Maestro, quienes hábilmente solucionaron un sinnúmero de problemas.

En el Estudio 11 fueron procesadas las señales e insertada la gráfica. Al final se generaron dos señales diferentes, la primera para las transmisión nacional en 4/3 (previa conversión de la relación de aspecto) y en analógico, con solo un paso de conversión desde el dominio digital. La segunda para las transmisiones internacionales, puramente digital y respetando el 16/9 de la captura. La señal internacional se envió al COI, en donde fue necesario hacer los ajustes necesarios con ETECSA, empresa que realizó grandes esfuerzos para sustituir los enlaces analógicos por nuevos digitales. De este modo, entregamos la máxima calidad posible con los recursos disponibles.

Fue un trabajo de muchas personas, que culminó en una realización muy profesional de los directores y el personal operativo. Todos tuvieron que adiestrarse en un tiempo muy corto en las nuevas condiciones. Desde el punto de vista técnico esta solución marcó algunas primicias en la cobertura de eventos para la televisión cubana.

Fue la primera vez que alcanzamos un flujo completamente digital desde la captación hasta la entrega internacional, y la primera cobertura en 16/9, que incluyó además la compatibilidad con la relación de aspecto de 4/3. Debutamos también en el empleo de algunos equipos novedosos en el país.

Desde su punto de vista, ¿cuáles son los puntos perfectibles de este proceso y algunas posibles soluciones?

Para alcanzar las metas trazadas se necesitan  recursos. No obstante, creemos que podemos dar un notable salto de calidad incluso con la tecnología actual, sólo con mejorar la organización del trabajo y la disciplina tecnológica. No me refiero sólo al personal técnico, sino a todos los que de una forma u otra tienen relación con el flujo de producción.

La capacitación que necesitamos no se logra sólo con la planificación de cursos y entrenamientos (aún insuficientes), sino con encontrar los resortes para que todos los involucrados sientan la necesidad de asistir a ellos, sientan la obligación de superarse. No es posible participar de la revolución tecnológica que significa la televisión digital sin preparación, sin siquiera dominar los conceptos básicos de la televisión, aún la analógica, porque sobre esos cimientos creció el edificio de la televisión digital.

En la medida en que seamos más capaces y dominemos las nuevas tecnologías podremos hacer más con menos. Podremos extraerle el máximo a cada proyecto, a cada equipo, y emplear los pocos recursos disponibles eficientemente.

Existen otros aspectos puramente subjetivos, no menos importantes, en los que debemos mejorar. Uno es fomentar el sentido de pertenencia y no olvidar nunca que trabajamos para el televidente. Debemos rescatar el respeto a todas las profesiones, no adelantar criterios ni soluciones sin contar con los especialistas del tema en cuestión y, sobre todo, colegiar las estrategias. Sólo del colectivo pueden brotar las grandes soluciones.


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