Marian Tejedor: un proyecto que sigue creciendo
Marian Tejedor
En el año 2024, la revista Somos Jóvenes abrió un espacio a esta colaboradora después de conocer la voz joven y vibrante de Marian Tejedor Ramírez, locutora camagüeyana de Radio Cadena Agramonte, que entonces tenía 22 años. Allí contaba cómo la radio la había atrapado desde niña, su debut en programas infantiles como El ombligo del caracol, su paso por el programa para adolescentes Tiempo al tiempo y cómo había aprendido a transformar los prejuicios sobre su estatura en impulso para crecer.
Su presencia en espacios juveniles y culturales- Siempre en juventud, Generación 21, Color Cubano, Conéctate– la mostraba como una voz fresca, capaz de improvisar y conectar con la audiencia. Recién graduada en Lengua Inglesa y segunda Lengua Francesa, Marian se definía como optimista y solidaria, con sueños que iban desde ser presentadora de espectáculos hasta viajar por Cuba y convertirse en traductora.
Su frase de cierre, que dio título a aquella entrevista, resumía todo su espíritu: “Yo soy mi proyecto más grande”, un manifiesto de juventud, resiliencia y pasión por la radio.
Dos años después, vuelvo a su encuentro, esta vez vía WhatsApp. La Marian que entonces se abría paso con entusiasmo, regresa ahora con nuevas experiencias, aprendizajes y sueños, reafirmando que la radio sigue siendo su casa y su escuela de vida.
En la primera entrevista hablabas de la magia de la radio. Hoy, después de dos años más de experiencia, ¿qué enseñanzas vitales te ha dejado estar frente al micrófono diariamente?
«Cada día es una oportunidad de aprendizaje en la vida y la radio en particular siempre tiene algo que enseñarnos, tanto a nosotros los radialistas como a la audiencia que nos sintoniza. Estar frente al micrófono, algo que he hecho por cinco años como profesional de la radio y como aficionada antes, implica una responsabilidad, entrega y compromiso enormes, no solamente con mi trabajo sino también con los oyentes. Yo creo que esas tres palabras encierran muchas enseñanzas para un locutor.
Otro de los aprendizajes más grandes que me ha dejado este medio de comunicación es nunca dar por sentado lo que he logrado como locutora porque la radio y, sobretodo el arte de la locución, lleva muchísima preparación diaria, una cultura general muy rica y esa necesidad de estar al tanto del acontecer tanto en mi provincia, en el país, como en el ámbito internacional. Los locutores siempre tenemos que estar mejorando en eso.
Las dificultades que tenemos en la nación nos mantiene con la mente llena de asuntos por resolver, pero eso no puede llevarnos a hacer los programas de radio solo para cumplir y ya, para ganarte el salario del día. Debemos esforzarnos el doble, olvidarnos de nuestros problemas y hacer un programa digno como la audiencia se merece porque, afortunadamente y para alegría nuestra, en un mundo de redes sociales y donde priman en ocasiones los avances tecnológicos, la radio sigue teniendo el cariño de muchas personas que la encienden para enterarse de las noticias, escuchar buena música o, simplemente, para hacer más entretenida su jornada. A esa audiencia tenemos que brindarle lo mejor de nosotros.
Otra lección vital que me da dado la radio es mantener un estilo propio y con naturalidad, que el oyente sepa que eres tú quien está al aire, no solo por tu voz sino por tu forma de proyectarte en los programas, por cómo logras conectar con él, por frases que te identifican y hasta por la forma en que te ríes en los espacios. Además, es importante que hagamos un buen uso del vocabulario en nuestros programas y que usemos bien las técnicas de locución. A mi modo de ver, la locución también lleva impregnada la personalidad del locutor y mucha naturalidad”.
¿Sientes que tu voz ha construido una identidad propia en la radio, capaz de trascender lo físico y conectar con los oyentes?
“Definitivamente sí y eso es algo que me llena de una felicidad inmensa. Los oyentes más habituales de la emisora hasta me dicen de cariño «La Chiqui de Cadena Agramonte» porque así también me identifican muchos colegas con los que comparto programas. Saber que con mi voz puedo llegar a cambiar su estado de ánimo, acompañarles, y aportarles conocimientos, sin que mi estatura sea una barrera, es magnífico.
Con las redes sociales ya no existe ese misterio con la apariencia de los locutores porque hacemos videos para las redes de la emisora o porque, simplemente, los oyentes nos buscan para conocernos en fotos en las plataformas digitales. Por supuesto, el camino no es solamente de rosas”.
Marian hace un alto en la conversación: “Yoa, esto que te voy a contar es muy gracioso”. Avanza- le digo- porque sé de su carácter affable y lo risueña que suele ser.
“Una vez vi un comentario en la página de Facebook de Cadena Agramonte de un oyente que me decía que yo lo había engañado porque me imaginaba alta, rubia y pues no soy así (sonríe). También, recientemente, alguien me dijo «a mi vecina le encanta escucharte, dice que se ríe mucho con el programa que ustedes hacen (Siempre en Juventud)” y yo le dije, “no, y si tú la vieras». Aparentemente, fue un comentario sin maldad pero, por la forma en que la persona me lo dijo, creo que había un mensaje subliminal al estarme dando a entender que yo hacía bien mi trabajo como locutora, a pesar de mis características físicas. Ciertamente no tiene nada que ver una cosa con la otra (aquí me muestra un emoji de risa), Ya, vuelvo a lo serio”.
¿Tú, seria? – le digo- no me hagas reír. Recuerdo bien esa sonrisa que no se detuvo mientras conversábamos aquella vez y que mencionabas cómo tu estatura te había enfrentado a prejuicios. Al parecer, estos continúan.

“Pero sí considero que en la locución mi tamaño ha pasado a un segundo plano y es más valorado mi trabajo”, me dice y continúo con otra pregunta:
En un escenario donde las plataformas digitales parecen dominar la atención de los jóvenes, a tu juicio ¿cómo logra la radio seguir siendo un espacio vivo y cercano, capaz de competir y dialogar con esos nuevos lenguajes?
“La radio tiene una ardua tarea a la hora de acercarse a las nuevas generaciones, porque vivimos en la era de los nativos digitales y, para muchos de ellos, la radio no es un medio tan atractivo o enriquecedor. Es una realidad que no podemos negar si queremos buscar alternativas en el medio para llegar a estos públicos más jóvenes.
Cuando hacemos estudios de audiencia, muchos jóvenes dan a conocer que escuchan la radio porque en su casa algún miembro de la familia la enciende y, por ende, a ellos llegan los programas; pero no hay una intención en ellos de sintonizar las emisoras porque les interese.
Yo creo que aún estamos a tiempo de acercar a esos grupos etarios a la radio; no solo como audiencia, sino también como protagonistas del trabajo en el estudio. Para nadie es un secreto que la radio tiene que renovarse para cumplir ese objetivo, por supuesto, sin perder su esencia. Esto es algo que es digno de reconocer en muchas emisoras del país, pero no solo con la transmisión radial de programas dedicados a los jóvenes, y eso está muy bien; pero nada logramos si el público meta no nos escucha.
Tenemos que llevar nuestro trabajo a las plataformas digitales con reels sobre estos espacios pensados para ellos y con la realización de podcasts que ahora están de moda. Tenemos que llamar su atención con contenidos que sean de su interés y que les inviten a sintonizar los programas. Es difícil en medio de tantas opciones de entretenimiento que les brindan a la juventud las redes sociales, pero no imposible. También debemos acercarnos con los programas de radio a los centros educativos o a espacios culturales recreativos donde ellos confluyen de forma tal que, sus intervenciones a través de entrevistas o concursos participativos, los motiven a descubrir todo lo que este medio de comunicación tiene para ofrecer”.
En 2024 decías “yo soy mi proyecto más grande”. Hoy, ¿qué nuevos sueños se suman a ese proyecto y cómo la radio sigue siendo parte de ellos?
“Yo siempre he pensado que los sueños son parte de lo que nos mantiene vivos, por eso cada vez que voy cumpliendo algunos ya tengo en mente otros nuevos. La radio, sin dudas, siempre va a tener un espacio importante en esa lista de propósitos por cumplir.
Quiero seguir trabajando en ser una locutora más preparada, integral, estudiar mucho más sobre diversos aspectos de los que aún no tengo los conocimientos suficientes. Me llama la atención también el mundo de la creación de contenidos y sería una meta por cumplir llegar a desarrollarme en este ámbito y mezclarlo un poco con lo que hago en la locución.
Por otra parte hay sueños que tenía hace dos años y que aún mantengo, como el de crear mi propia familia o viajar a distintos lugares atractivos de Cuba. Confío en que todo a su tiempo se dará”
Las gracias a Marian por permitirme llegar dos años después. Su historia es la de una joven que se reconoce en cada palabra dicha al aire y que no deja de soñar.