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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Aleyda Amaya y el camino hacia sus Horizontes

Evocación de una destacada guionista de la radio y la televisión cubanas

Aleyda Amaya

Aleyda del Carmen Victoria Amaya Martí (La Habana, 23 de marzo de 1910-años 2000) fue uno de los tantos maestros devenidos narradores en la radiodifusión, a la que llega por caminos insospechados.

Una de ellas era esta maestra de Kindergarten que, para motivar a sus párvulos, cada semana creaba un cuento, una canción y un juego. Oyente asidua de las radionovelas de los años 40 del siglo pasado, conocía tanto los argumentos melodramáticos-folletinescos de Hilda Morales de Allouis como el estilo realista de Dora Alonso e Iris Dávila1, quienes usaban la historia de amor en función social.

Jugando, un día escribió tres capítulos de una supuesta novela. La sorpresa llegó cuando, a escondidas, su esposo la mostró a un ejecutivo de la jabonera Gravi -importante empresa nacional- y esta decide radiarlos con resultados favorables de audiencia.

Julio Lot, de la rival Crusellas2 los escucha, y en 1949 -cuando Iris Dávila pide descaso de su espacio habitual en CMQ Radio- convoca a Amaya quien de inmediato devino pupila de la famosa abogada que escribía novelas.

Aleyda alternó inicialmente los guiones con el magisterio, pero cuando la intensidad creativa aumenta, opta por la radiofonía donde descubre un mundo diverso y mayores ingresos. Por la puerta grande, de la mano de la exitosa Iris Dávila, Crusellas y CMQ, comenzó en la ficción dramática mediática.

En 1951, Sabates3 la contrata. Al año siguiente, para Crusellas, estrena en RHC Cadena Azul, en el horario de las 3:00 p.m., la novela Yo defendí mi hogar, protagonizada por Yolanda Fabián y Armando Osorio.

Luego, en CMQ Radio, presentó en 1954 el espacio Mi marido me engaña (salía a las 4:30 p.m., con el patrocinio de Laboratorios Gravi S.A. Sus escritores eran Aleyda Amaya y José Carballido Rey; el director, Raúl Verrier; los narradores: José A. Vidal y Modesto Vázquez. Conformaban el elenco: Eva Vázquez, Felisa Almevilia, Consuelo Vidal, Lupe Suárez, Paúl Díaz, Carlos Paulin, Luís Martínez Casado, Pilar, Mata, Agustín Campos y Marta Casañas).

De igual manera, se transmitió Tú no supiste ser padre, en el espacio La novela de las tres y cuarto, que salía de lunes a sábado, con el patrocinio de Crusellas. Los directores eran: Enrique Alzugaray y Enrique Iñigo; el narrador, Félix Sánchez. Integraban el elenco: Armando Osorio, Marina Rodríguez, Aurora Pita, Homero Gutiérrez, Osvaldo Calvo, Marta Falcón, Ricardo Dantes, Marta Jiménez Oropesa, Antonia Valdés, Yolanda Fabián, Jorge Marx y Mary Munne.

Después sobrevinieron las novelas: Calumniadas, Una mujer sin conciencia, Mi hija me desprecia, Lo que un hombre no perdona y La culpa de la otra.

En el espacio La novela FAB, radiado a las 2:00 p.m., el público escuchó las obras: El otro hombre y Yo compro a esa mujer.

Para 1957 los radioyentes pudieron disfrutar de nuevas entregas de unitarioa y seriados escritos por Aleyda Amaya para el espacio Divorciadas, que cubría la programación de 6:00 p.m. a 7:00 p.m. El director del programa era Mario Martínez Casado. En su elenco participaban Lupe Suárez, Agustín Campos, Pilar Mata, Carmen Arenas y Yolanda Pujol.

Durante 1958, La novela de las 11:30 a.m. radió sus guiones nombrados Mala semilla y Los hijos son lo primero.

Entre diciembre de 1958 y marzo de 1959, fueron transmitidas las nuevas obras: Siembra de odio y Regreso a la tierra.

En una de las entrevistas que me concedió decenios después, Amaya afirmaba que Crusellas buscaba satisfacer a las domésticas que compraban sus productos de aseo;  mientras que Sabates pretendía que las historias que auspiciaba fueran tan educativas que pudieran ser oídas por sus propios hijos.

Obras para televisión
Junto a Iris Dávila, Aleyda Amaya escribió en 1957 varios guiones para el espacio Una luz en el camino4, que salía al aire desde las 8:30 p.m. Su director fue Jesús Cabrera y contó con las actuaciones de: Marta del Río, Marta Falcón, Coralia Fernández, Ramón Veloz, Adolfo Llauradó, Edwin Fernández, Ramón Irigoyen y Elvira Cervera.

Otras propuestas para televisión fueron Marta y Daniel e Inútil sacrificio. Especial mención merece Elena Armenteros, la maestra rural, que se transmitió entre julio y diciembre de 1960. (Productora: Odilia Romero, director: Antonio E. Vázquez Gallo, elenco: Jorge Félix5, Santiago García Ortega y Hada Bejar).

En los años 60, Amaya creo en la televisión el espacio de novelas Horizontes; donde por casi una década, reflejó la labor de todo un pueblo en diversos ámbitos sociales.

Al respecto me refería la escritora: “En Horizontes hice una propaganda inmensa de la Revolución, sin decirlo, para comparar la Cuba de antes y la que emergió después, y mostrar el protagonismo colectivo.
“Tras determinar el sector económico de la novela, se coordinaba y el guionista  investigaba en el lugar previsto las actividades específicas, fueran realizadas por portuarios, estudiantes, azucareros, maestros6, médicos, choferes, etc.

“En Minas de Matahambre estuvimos un mes. Era un sacrificio, pero valía la pena.  Recorrimos toda Cuba y tuvimos experiencias maravillosas.

“Lo primero que investigamos fue la cooperativa agropecuaria en 1962, que culminó en pantalla el 16 de mayo de 1966. Esta obra fue adaptada por Alberto Luberta7 a la radio y se emitió en paralelo por la televisión. La segunda que comenzó inmediatamente, culminó el 3 de agosto de 1966 y yo misma realicé su adaptación radial”.

Sus relatos originales duraban media hora, con una extensión aproximada de 45 capítulos, dos o tres veces a la semana. Aunque todos aseveran que sus nombres se habían perdido en el tiempo, Aleyda me aportó un testimonio  interesante:
“Entonces, en la sociedad cubana convivían los seguidores de la Revolución, los opuestos a ella y los indecisos. Estos últimos, cuando veían la contraposición entre la realidad de la primera parte y la segunda, descubrían la verdad.

“Por eso las novelas no tenían nombre. La historia, iniciada en el pasado, enfatizaba el presente. Fue un gran trabajo de propaganda política. Horizontes disminuyó la intensidad de la pareja de amor e introdujo temas solidarios siempre en progreso”.

Entre las novedades de Horizontes se encuentran:
-Renovar radicalmente el formato, contenidos y símbolos.
-Introducir una estructura de dos bloques, donde el relato y los roles protagónicos evolucionan en dos momentos temporales diferentes: antes  y después de la Revolución del primero de  enero de 1959.
-Combinar la narración lineal y la retrospectiva.
-Usar un tono narrativo naturalista, cercano a la tendencia artística del  realismo socialista, con la intención expresa de difundir la política e ideología que emergía de los profundos  cambios sociales sucedidos en el país.
-Desplazar a los principales códigos y prácticas dramatúrgicas, comunicativas, simbólicas y los ejes narrativos románticos, melodramáticos y folletinescos imperantes en la radiodifusión cubana.
– Sustituir la tradicional pareja de amor -protagónica hasta entonces, el eje de la historia- por el protagonismo colectivo no romántico, al privilegiar ambientes, tareas, conflictos y situaciones laborales y comunitarias.
Años más tarde, los teóricos en América Latina clasificaron este tipo de telenovelas como  pro sociales. Una vez más, fuimos fundadores del género.

El espacio se mantuvo por casi 20 años ininterrumpidos estrenando -después de las historias de Aleida Amaya- las de otros guionistas como Mayté Vera y Eliseo Altunaga que indagaban en la temática de la insurrección clandestina de los años 50, entre otros asuntos.

Entre sus directores estuvieron: Germán Navarro, Juan Vilar, Abel Ponce, Raúl Pérez y Jesús Cabrera; la música estaba a cargo de Humberto Herrero.

Su elenco incluyó a actores profesionales como Miguel Sanabria, Fela Jar, Albertico Pujos, Odalys Fuentes, Miriam Mier, Rolando Peña y Blanquita Contreras. Ellos compartieron la actuación con niños monitores y la directora de la escuela primaria “Néstor Leonelo Carbonell”.

Para 1971, Aleyda se jubila. Ello no le impide escribir su última obra para Horizontes, dedicada a los oficiales del Ministerio del Interior.

En los años 90, pese a su edad avanzada, volvió a escribir historias que, como en décadas anteriores, recorrieron las televisoras de América Latina. Ejemplos de ello fueron: El otro hombre, Las hermanas, Un amor insólito, Vive y recuerda, Los hijos son lo primero, Calumniadas, Siembra de odios, Lo que un hombre no perdona, Regreso a la tierra, Tú no supiste ser padre, Amor y perfidia, Defendiendo la vida y Romántica obsesión.

En el año 2004, esta escritora de ficción recibió, merecidamente, el Premio Nacional de Televisión.

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