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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Audiovisual comunitario y televisión nacional

Acerca de las definiciones de audiovisuales que revelan temas inherentes a grupos sociales

Cuando se dice audiovisual rápidamente las personas grafican lo que significa para ellas ese concepto, estas representaciones no deben distar mucho unas de otras. La realidad se vuelve un poco difusa cuando al término se le coloca un apellido, comunitario.

Algunos pensarán en el audiovisual hecho en la comunidad, otras lo atribuirán al hecho para la comunidad, pero hoy nos acercaremos a ese concepto que demuestra que el audiovisual comunitario es el realizado por la comunidad desde sus propias problemáticas y realidades.

Alfonso Gumucio Dragón, pensador para la comunicación, refiere que el audiovisual comunitario nace, en la mayoría de los casos, de la necesidad de comunicar sin intermediarios, de hacerlo en un lenguaje propio que no ha sido predeterminado, y pretende cumplir en la sociedad la función de representar políticamente a colectividades marginadas, poco representadas o ignoradas.

Términos como marginadas e ignoradas pudieran sonar demasiado fuertes para un contexto como el cubano, pero adaptado a nuestra realidad tiene cabida perfectamente en esos pequeños grupos que, debido a lo homogéneo de la televisión, no tienen presencia en los medios de alcance nacional y tienen poca visibilidad incluso en los medios locales. Este tipo de audiovisual, más que un producto estético, pasa a ser elemento imprescindible para la transformación de la realidad.

Quienes realizan audiovisuales comunitarios no son profesionales de la comunicación, por lo que ese colectivo de creación prioriza problemáticas existentes en la realidad comunitaria de la que son protagonistas y por la que comparten un gran sentido de pertenencia.

El audiovisual comunitario es todavía una idea en construcción, un concepto abierto con fronteras móviles, no tiene una definición acabada, a pesar de eso Gumucio ha realizado grandes aportes. El autor destaca como elemento esencial para que un audiovisual sea comunitario que nazca y se desarrolle desde una comunidad organizada, capaz de tomar decisiones sobre las formas de producción y posterior difusión. Además defiende que lo comunitario no lo marca solo el espacio físico sino los temas que se desarrollan.

A mi juicio este tipo de producto debiera tener como elemento principal la participación, clave en el proceso productivo, pues necesita de una construcción colectiva donde todos estén a un mismo nivel y se logre una participación real en la toma de decisiones.

A pesar de su carácter comunitario, esta propuesta no debe quedarse en las fronteras cerradas de un espacio físico como un barrio o un grupo de personas. Considero que no se contradice con su esencia el hecho de que en su divulgación el equipo de realización decida valerse de la televisión nacional para darse a conocer y por qué no, en alguna medida, legitimarse.

Esa relación debe entenderse en la lógica ganar-ganar, pues no solo se beneficia la comunidad y el equipo de trabajo, sino que a su vez la televisión nacional se nutre de ese tipo de audiovisual para lograr un espacio con un carácter más comunitario y una programación más parecida a la realidad y diversidad de los distintos grupos sociales.

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