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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Bobby Pelegrino: “Yo nunca trabajé pensando en premios”

Entrevista con el director de programas Bobby Pelegrino, Premio Pequeña Pantalla 2020
Bobby Pelegrino

Bobby Pelegrino

Desde hace más de 40 años el Instituto Cubano de Radio y Televisión cuenta con la presencia de uno de sus principales referentes en cuanto a la dirección televisiva: Ramón Andrés Pelegrino, Bobby, como lo llaman casi todos. Poseedor de una inmensa admiración por parte del pueblo y del medio por la infinidad de acontecimientos, programas y eventos cuya proyección televisiva ha dirigido.

Sin embargo, es un hombre de inmensa amabilidad, naturalidad y modestia. A esta reportera supo recibirla en su casa con el buen trato que se le brinda, quizás, a un viejo amigo. Y con visible transparencia respondió las interrogantes.

Sus primeros pasos los dio en la emisora Radio Progreso, allí se desempeñó como “productor musical”, que era el nombre que recibían los directores en aquel momento, en el programa Discoteca Popular. Recuerda: “Con Eduardo Rosillo aprendí muchísimo, era una persona estupenda, muy preparada y culta. Me enseñó, sobre todo, acerca del balance en un programa, es algo que apliqué toda mi vida y se lo debo a él”.

Estos años radiales los recuerda como tormentosos, porque él era trabajador de Educación y quería serlo del Instituto Cubano de Radio (ICR), que así se llamaba por entonces. Cuenta que esta etapa fue muy linda, aprendió a editar, a musicalizar y muchas cosas más, fue una gran escuela. A pesar de esto reconoce que no le gustaría trabajar nuevamente en este medio, pues en la televisión, dirigir es muy diferente.

¿Cómo llegó a la televisión?

Yo pude venir finalmente para el ICRT en el año 1974, entré en la Dirección Nacional de Cuadros. En el 1975 Israel González Peña estaba al frente de un grupo en televisión y me pregunta si me interesa trabajar con él, le dije que sí y ahí pasé para la televisión. Empecé en “propaganda”, donde estuve hasta 1991, aunque hacía otras cosas paralelamente. Lo primero que hice ahí fueron menciones, que eran escritas, pues en aquel momento no existía el videotape en Cuba, es decir, se grababa la mezcla de voz y música en una cinta y la imagen eran una diapositiva.

Así estuve un año hasta que me empecé a unir a los realizadores. Uno de ellos, a quien le debo mucho, José Luis Jiménez, me enseñó grandemente. No era la época de ahora que cualquiera llega y ya tiene una cámara en la mano para ser camarógrafo o director. Yo tuve que estar tres años al lado de José Luis Jiménez, mirando y aprendiendo para un día dirigir una cámara, que no era de video, sino de cine, de 16 mm, con eso se trabajaba en el ICR por aquel entonces.

Acerca de la primera vez que dirigió recuerda: “Yo estaba haciendo promociones sobre educación formal y se dio una coyuntura, el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes del año 1978. De este evento necesitaban grabar muchísimo y los directores no daban abasto, por lo que contactaron conmigo”

Luego de esto vinieron muchos otros trabajos. Por mucho tiempo dirigió Los domingos no están contados, un show en vivo de dos horas que salía al aire cada domingo, sustituyendo por enfermedad a su directora Lolina Cuadras. También trabajó en Para bailar, con Eduardo Cáseres MasoCachito”, entre otros grandes programas de la época.  Reconoce que se fue nutriendo de los grandes, de los maestros.

“Hay nombres que siempre menciono por lo mucho que me enseñaron y por todo lo que aprendí de ellos. Presentes están Alberto González, Douglas Ponce, Danylo Sirio y Abel Ponce, entre otros”.

No hice dramáticos porque nunca me gustaron y siempre les tuve un respeto especial, para mí es algo que no cualquiera hace. Dirigí musicales, periodismo, noticiero, informativo, estuve en los grupos que trabajaban el primer nivel, etc. Tampoco me gustaban los infantiles, sin embargo, un día me llamaron para que hiciera el anuario de Que siempre brille el Sol y lo hice.”

Bobby, además fue fundador de Tele Avances y se encargó de diversas campañas de verano, entre estas, la más popular en la historia de la televisión, la del año 1986, cuyo eslogan era: “¿Dónde está su verano? No busque más, su verano está en el 6”.

Cuenta que en el 1991 dejó todo y se quedó en el deporte hasta que se jubiló.

¿Fue el deporte el área en la que más disfrutó?

Sí, por muchas cosas, primero porque me gustaba, segundo porque tenía mucha movilidad. A mí siempre me interesó trabajar en vivo, en la grabación todo el mundo se relaja, tú sabes que si te equivocas se para y se corta, yo sé que si presiono mal un botón pido disculpa y repito. En vivo si te equivocas debes de seguir, eso te da una gran profesionalidad y agilidad para tomar decisiones en segundos. Me pasó en la pelota un día que me quedé con una sola cámara, y tuve que improvisar, por solo contarte una anécdota.

¿Qué es lo que más disfruta de la dirección?

Yo de la dirección lo disfruto todo y yo viví una época de la televisión cubana en la que Cuba se ganó el derecho a que muchos de sus camarógrafos, editores, ingenieros, técnicos de audio, productores y directores, vinculados en su inmensa mayoría al deporte, trabajaran, por su calidad probada, en Juegos Olímpicos. Fui director principal del Beisbol en Atenas 2004 y en Beijing 2008. Del voleibol, ambos sexos en Londres 2012 y en Río 2016 del Básquetbol Paralímpico y en el boxeo fui el switcher man, para Alejandro Lazo que fue el director.

También trabajé en ESPN, en una productora austríaca, con la que hice el Mundial de Esquí Alpino para minusválidos y las Universiadas de Invierno en el 2003 y 2004 respectivamente. Además, el Mundial de Póker en Barcelona del año 2005. Realicé muchos Juegos Panamericanos, Centroamericanos, 30 Series Nacionales, 18 Ligas Mundiales de Voleibol y otras tantas cosas más.

Una de mis mayores experiencias, y yo diría que de las ultimas, fue dirigir La Misa que ofreciera el Papa Francisco en su visita a Cuba.

¿Cómo fue esa experiencia?

Fue una experiencia única. Antes de eso hablé con un párroco para que me dejase grabar su misa y me lo permitió. Esta grabación me la estudié.

El gran día me asignaron un asesor, yo tenía un libreto con los apuntes sobre la ceremonia y un librito con los parlamentos del Papa y el asesor me ayudó. La misa salió perfecta.

¿Qué significó para usted recibir el Premio Pequeña Pantalla en el año 2020 y el Premio Artista de Mérito, en el actual?

No me los esperaba, y mucho menos el más reciente, me sorprendieron muchísimo. Debo de ser realista, es algo que me halaga muchísimo, más porque yo nunca trabajé pensando en premios, sino con el amor y la vida en función de la televisión, a la que amaré hasta mi último suspiro.

¿Se siente satisfecho con el trabajo que ha realizado en su vida?

Sí, pero hubiera podido hacer más. A veces pienso ¿para qué me jubilé?, pero ya era hora, estaba cansado ya. Había trabajado 52 años de mi vida, de ellos 43 en la televisión y 30 en el deporte.

 

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