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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Carlos Cabal: “la radio en mí viene en la sangre”

El experimentado actor fue reconocido este 2017 con el Micrófono de la Radio Cubana

El encuentro fue el resultado de un angosto camino para llegar hasta él. Por trabajar en ámbitos distintos en el medio radial, nunca habíamos coincidido. Razones por las que se me dificultaba realizar la entrevista. No por gusto las personas de experiencia comentan: “el mundo es pequeño”. Pues sí, una amiga en común nos tendió el puente comunicativo y ¡voilà!, se hizo la comunicación como era de esperarse.

El motivo de mi interés por la cita estuvo vinculado con la entrega a Carlos Cabal Hernández del Micrófono de la Radio Cubana, en reconocimiento a su trayectoria como actor durante 32 años de carrera profesional.

En la pequeña pero acogedora sala de su casa nos encontramos, no faltaron los gestos de amabilidad y hospitalidad pues es meritorio destacar que es un excelente anfitrión. Y así, entre tazas de té con limón y un toque de miel, le di play a  mi grabador de voces y comenzamos a conversar.

¿Cómo se sentió cuando llegó la noticia del Premio? ¿Crees que resume su trayectoria laboral dedicada a la radio?
Yo me sentí muy orgulloso con la entrega del Premio y muy contento, a la vez muy triste por dos razones: una porque mi mamá, que nos ha apoyado en todo, la había perdido hace un año; y segundo porque mi  hermana Leonor Cabal, que lleva muchos años antes que yo trabajando en la radio, que empezó de niña, que también tiene un Girasol de Opina por ser locutora de radio, no lo tiene todavía.

Son mecanismos que aun no entiendo, incluso cuando la  llamé para decirle que estaba propuesto para el Micrófono de la Radio, me daba pena, y ella me decía: “no tengas pena, yo me siento muy contenta con que lo tengas tú”. Y eso es algo que tengo por dentro y me da mucha tristeza.

Yo no veo este premio como un resumen de mi trayectoria. Yo me jubilé pero pienso seguir haciendo cosas. Es como un trofeo. El micrófono es la réplica del micrófono con el cual muchos nos iniciamos en el mundo de la radio, actualmente no es el que se usa.  Es como una reliquia, es el símbolo del trabajador de la radio específicamente.

Nosotros trabajamos mediante el micrófono pero él trasmite al oyente nuestros sentimientos. Lo veo como algo a lo que le dediqué mi vida, que simbolizó mucho, y lo tengo aquí conmigo.

¿Por qué buscar a través del micrófono la realización como artista?
Es una tradición familiar. Mi hermana empezó mucho antes que yo, ella me lleva 12 años, primero comenzó en la televisión y luego en la radio. Cuando nací, mi mamá me llevaba a las grabaciones acompañando a Leonor, que aún era una niña, y yo me crié en ese ambiente. Entonces me enamoré de ese ambiente que había en los estudios, de la ética de todos los que hacían radio, de sus actores. Venía en la sangre.

En esa época de adolescente tenía bien definido que iba hacer actor, pero de buenas a primera mi personalidad cambió, me convertí en una persona muy retraída, con mucho miedo escénico y la familia nunca imaginó que me iba a dedicar a la radio.
Mi hermana siguió trabajando, ya no podíamos acompañarla a las grabaciones pero desde la casa la escuchábamos. En casa se escuchaba todo el bloque de programas de Radio Progreso donde trabajaba, luego de haber incursionado también en Radio Liberación y Radio Rebelde.

Un buen día va Inés Domínguez a la escuela captando niños para Corresponsal Rapilisto, de Radio Progreso, un programa que dirigía Carmen Solar. Al principio Carmen no asoció mi parentesco con mi hermana, hasta que lo descubrió, pero ya estaba trabajando con ella por mis habilidades, sin ayuda de nadie, así fue mi entrada al medio.

¿Qué género disfruta más y qué personaje le marcó la vida?
A los actores nos  gusta hacer cualquier medio de comunicación. La radio tiene una  magia que a los profesionales de las artes escénicas que laboramos para él nos atrapa, es que cada oyente se imagina a uno de una forma diferente, en la televisión te lo muestra tal y como es. Entonces, en el caso de la radio, el receptor se imagina al personaje como lo tenga en su mente y eso me parece muy bonito.

Lo que disfruto más son los buenos personajes.

En Cuba la tradición de la radio es muy importante, en la actualidad todavía se escucha. Yo camino las tiendas, voy a los centros de trabajo y las personas realizan sus labores escuchando radio, oyendo las novelas, los programas musicales.

En una etapa de mi adolescencia ya no cumplía con los requisitos para mantenerme en el programa Rapilisto, me presenté en las pruebas de audición de las escuelas de Arte pero por problemas personales con mi padre suspendí el duodécimo grado, y entonces comencé a laborar en una relojería, pero siempre aspiré a continuar mi camino en ese mundo cautivador para mí.

Y refiriéndome a los personajes, de todos los que he hecho, que son muchos, cada uno ha sido importante en mi vida, pero hay uno que quiero muchísimo porque lo hice un buen tiempo y me sentía cómodo en el colectivo de realización del programa de Radio Progreso: el Gato Natilla, de La Familia Pirulí. En la actualidad todavía lo extraño mucho. Tomé la decisión de dejar el Gato Natilla porque llevaba muchos años haciendo el personaje y quería tener perspectivas de otros con mayor madurez.

¿Por qué se considera un apasionado de la radio?
La radio es la máxima potencia del alcance de la imaginación en un ser humano. Como quiera que sea, en un set de televisión las cámaras están por un lado, la ambientación de otro y tienes muchas cosas que te ayudan como el vestuario, en fin. Pero en la radio no, te lo tienes que imaginar todo a tu alrededor, es muy íntima pues está muy cerca del oyente. Con solo la voz tienes que brindar al oyente todos los estados de ánimo.

En su vasta experiencia profesional, ¿qué opinión le merece la responsabilidad de hablar frente a un micrófono?
Qué bueno que me haces esa pregunta. La radio es muy importante por la inmediatez y la forma tan sencilla que llega a todas partes, por encima de todo, en los momentos más críticos en la economía que hemos vivido, la radio siempre ha estado ahí.

En los años noventa, sin embargo, la radio por ser menos costosa se mantuvo ahí con toda su programación. Hoy el locutor radial tiene Internet y puede informarse de manera rápida y saca un programa al aire con un resumen del país.

Pienso que todos los trabajadores de la radio en Cuba cumplimos una función muy importante.

¿Cuánto le falta por aprender y enseñar a las nuevas generaciones?
Muchísimo, muchísimo, quizás por eso me jubilé, pero me gustaría seguir participando en pequeñas cosas para nutrirme, porque es muy importante ver cómo los jóvenes que llegan a los medios se desenvuelven en situaciones que nosotros en otras circunstancias resolvimos con propios recursos y resortes. Y dentro de las posibilidades poderlos ayudar, darles consejos.

Carlos Cabal posee en su andar profesional decenas de reconocimientos tanto por las actuaciones como por el doblaje.
Premios de actuación en radio otorgados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) como: el Reconocimiento por Barranco de ciegos  (1989), Mención especial por Los ojos de la abuela (1992), Mención por Sublime obsesión  (1994), Premio Caricato (categoría reparto) por Historia de amor y olvido  (1997), Premio Caricato (en infantiles) por Historias de Borinquen  (1998), Permio Caricato (reparto, no seriados) por Por sobre todas las cosas es mi hijo y Premio en el Festival de la Radio en 1999, Premio Caricato (a la mejor actuación en seriados) por Encuentro (2000).

Su labor de actuación en Doblaje le ha valido la mención de honor por el doblaje de Winnie the Pooh (2000), Caricato por Las Hadas (2005), Caricato por Cien mil historias de un conejo (2007), Caricato por Los supersónicos (2009), Caricato por Historias sin fin (2011), resultó nominado al Caricato por El grillo feliz (2013), y por Los ilusionautas (2015).

En el 2002 recibió el Premio a la Mejor Actuación Masculina en el Festival de la Radio por la novela Ambición sangrienta, y en el 2010, el Premio Mariposa Chez Monique.

Durante su trayectoria laboral ha merecido la Medalla Raúl Gómez García, el Sello 90 Aniversario de la Radio y el Micrófono de la Radio Cubana.

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