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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Carlos Molina: una forma diferente de documentar

Experiencias y visiones del destacado profesional de Radio  Mayabeque
Radio  Mayabeque

Radio  Mayabeque

El radio documental es actualmente un género poco favorecido en la programación de las emisoras cubanas. Como ejercicio académico, alguna que otra vez, los que laboramos en este medio nos hemos asomado a su plataforma estética, pero luego guardamos el archivo y ahí quedó, solo como una práctica evaluativa de algún curso, maestría, evento nacional e internacional.

Sin embargo, Carlos Luis Molina Labrador, director de programas en Radio  Mayabeque, tiene muy claro que ser un realizador de radio documentales es un empeño de constancia y de convocar saberes interdisciplinarios.

Molina se distingue por esa voluntad de colaborar con jóvenes estudiantes de Comunicación que desean terminar sus materiales radiales y darle forma a un documental. Este graduado de Periodismo en la Universidad de La Habana , ha trabajado ininterrumpidamente en la radio, donde se desempeña como periodista, escritor, director y locutor de programas. Ha impartido diversos cursos a corresponsales del medio e integra el Movimiento de Profesores “Elio Constantín” de la Unión de Periodistas de Cuba.

En dos ocasiones recibió Premio Nacional de Periodismo “Juan Gualberto Gómez” y en el 2007 ganó el Premio Internacional que otorga la Caribbean Broadcasting Union (CBU) en el género de radio documental.
Ha sido tan intensa su producción radiofónica que decidimos dialogar con él para conocer mejor al hombre detrás de la consola, y así descifrar el estilo de este diseñador de relatos.

¿Cómo comenzó su vínculo con la radio?
Cuando culminé mis estudios en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, comencé a trabajar en este medio por el que sentía entonces ciertas reservas, sobre todo porque prefería la prensa escrita; sin embargo, me ubicaron en la entonces Radio Güines, hoy Radio Mayabeque, donde comencé mi vida laboral y aún me mantengo, después de 28 años de trabajo.

Pudiera parecer aburrida una estancia tan prolongada en el mismo lugar, pero me libro de los riesgos del tedio mediante muchas facetas, no solo el periodismo, sino la dirección de programas, la elaboración de guiones dramatizados, la asesoría y la docencia, la locución, en fin, posibilidades que te permiten renovar las ideas constantemente.

¿Actualmente, qué dirige en la emisora?
Ahora realizo y dirijo el noticiero provincial De buena fuente, programa que diseñé a partir de mi experiencia en los informativos y que consume la mayor parte del tiempo. Sale al aire a las seis de la tarde, de lunes a sábado, y se transmite en cadena por las cinco emisoras de la provincia. Es un trabajo de mucho detalle, hay que encauzar la labor de los reporteros, diseñar cada emisión a partir de las tendencias del día, tratar de interesar, de no aburrir, cosa que es el talón de Aquiles de los informativos cubanos, inspirar al colectivo a hacerlo de manera dinámica, inmediata, a saber mirar, el don primero del periodista, discernir lo que debe decirse y seducir. Además hago periodismo, sobre todo comentarios y crónicas, que son mis fuertes.

¿Cómo definiría su experiencia en la realización de documentales radiales?
Descubrí el documental radial un día que necesité de ir más allá de lo que géneros como el reportaje me permitían. Desde entonces lo uso para retratar sucesos, personajes, ambientes que merecen una mirada acuciosa. Desde grandes de la cultura cubana, como Arsenio Rodríguez o Abelardo Estorino, hasta eventos cotidianos, como la vida de los pregoneros, han estado reflejados en mis documentales.

¿Qué pertinencia tiene el radio documental?
Algunos realizadores piensan que usurpando testimonios de archivo, a veces sin identificar debidamente la fuente original, pueden hacer un radio documental; subestiman la indagación que debe apuntalar el género y resuelven de forma facilista este ejercicio indagatorio arduo.

Hay que investigar,  enfrentar una producción propia, no basta con “armar un muñeco” con grabaciones ajenas y edulcorarlo con dos o tres cortes musicales. Eso es difícil, lleva tiempo, y aunque la radio es barata, también requiere recursos, por lo que no interesa mucho, ni a los realizadores ni a las emisoras, meterse en ese “rollo”; entonces los radio documentales van quedando como encargos anuales para festivales o concursos, cuando deberían ocupar un lugar habitual en las programaciones, porque son una de las expresiones más elevadas de realización del medio.

¿Cómo es su estética, qué caracteriza su modo de hacer radio documentales?
La estética varía según el tema, según los personajes y el ambiente. Yo suelo emplear textos cortos para describir, porque pienso que la radio debe ser capaz de evocar ambientes, pero me atrae el minimalismo, la austeridad de recursos a la hora de narrar. Defino bien mis protagonistas y el conflicto se va nutriendo paso a paso con las intervenciones. Respetar el tiempo, tanto real como sicológico, mediante un uso eficaz de cada recurso y que la historia no pierda su interés. Las formas suelen ser infinitas y están en dependencia de la creatividad de cada realizador.

¿Qué opina sobre los desafíos que enfrenta hoy un realizador cuando pretende hacer un documental radiofónico?
La falta de interés de los órganos para sistematizar el género en las programaciones. El desapego de los realizadores que, al no recibir estímulos,  dejan de lado algo que no les va a dar mayor remuneración y a lo que deben entregar un esfuerzo creativo extra. La premura del trabajo en los informativos radiales. La carencia de recursos elementales para asumir la producción.

Debemos percatarnos de que con el radio documental se realzaría el nivel  estético del medio, daría mayor profundidad a los enfoques, abriría una puerta a la investigación, que tanta falta nos hace, no la investigación estéril que después se engaveta, sino la que se ventila, discute y sirve para mejorarnos como seres humanos.

¿Qué importancia le concede al radio documental y cuéntenos además en qué proyectos está inmerso ahora mismo?
Bueno, de lo más reciente te cuento que comencé un blog, titulado “Un día tras otro”, donde suelo desahogar algunos desconciertos. Escribo historias cotidianas, vivencias, recuerdos, nostalgias…
En la radio tengo ideas dándome vueltas que a lo mejor pueda concretar, entre ellas: hacer un programa de debate y discusión de temas de actualidad, pero con la “lengua suelta”.

¿Qué le interesa trasmitirles a los  estudiantes de comunicación, periodistas o jóvenes directores en materia de realización radial?
A los más jóvenes interesados en desarrollar este género les propongo que sean creativos, no cejen en la investigación, renueven su mirada, ser jóvenes no significa tener mirada joven, a veces falta fomentar en ellos un clima de creación que no siempre se encuentra en las aulas, donde por otra parte suele extrañarse el taller, el debate, el enfoque crítico de lo que hacen los medios. Yo les inculco ser irreverentes.

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