18 de junio de 2024

envivo

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“CHUCHO” CABRERA: EL DECANO

Director relevante de programas de televisión, Jesús Bernabé Cabrera Acosta, más conocido por todos como Jesús “Chucho” Cabrera, desarrolló una vasta y variada obra que ha sido considerada en el patrimonio cultural de la nación.
Jesús Bernabé Cabrera Acosta

Jesús Bernabé Cabrera Acosta

Nuestra Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), presidida por la cineasta documentalista Lourdes de los Santos, decidió para su evento teórico Caracol de este año 2023, dedicar la tarde del jueves 14 de septiembre un homenaje en presencia de su viuda “Bellita”, amigos, colegas, discípulos y otros allegados, al matancero Jesús Bernabé Cabrera Acosta, más conocido por todos como Jesús “Chucho” Cabrera, nacido el 11 de junio de 1926 en el central Cuba en Jovellanos, provincia de Matanzas, y fallecido en La Habana no hacía aún un año, ya con 96 años de edad, la madrugada del domingo 13 de noviembre de 1922, por lo que este sería el primer evento de la Uneac que integraba, sin su tan activa participación y su voz viva y maestra.

Director relevante de programas de televisión, su vasta y variada obra ha sido considerada en el patrimonio cultural de la nación. Trabajando para la empresa Pepsi-Cola buscaba un trabajo distinto, y en 1948 se presentó en la que se gestaba como televisión cubana, dada su experiencia que en ese medio había adquirido por su reciente viaje a Estados Unidos; comenzó como voluntario, asistente de cámara, y autodidacto, aprendió la dirección y la producción. Era camarógrafo del programa Cocina al minuto, que conducía Nitza Villapol.

En 1953 trabajaba en los estudios de San Miguel y Mazón y en los de 23 y M, por un solo sueldo. Aprendió dramaturgia con la ayuda de Eduardo Casado, esposo de Raquel Revuelta; hizo programas como Viernes de gala, con Ernesto Lecuona; Esta noche a las nueve, y Tierra adentro; y en 1954 fue invitado por Gaspar Arias a inaugurar la televisión en Colombia, donde fue director de programas y maestro para preparar personal de dirección y de cámara durante un año, en el que entrenó a doce personas. En 1955 aprendió y trabajó en el campo de la publicidad con Rodolfo Fernández Peñalver, hasta 1959; luego dirigió tres programas de televisión, y también de radio: se le recuerda en La novela de las 11, y en programas musicales en Radio Progreso.

Sus grandes obras en la televisión: 1959-1987

Pasó a dirigir programas sistemáticos de nuestra televisión, tales como Horizontes (tres veces por semana), Teatro ICR, La comedia del domingo y el Noticiero, entre otros, y en la escuela formadora fue profesor. Ángela Bella Moralobo, a quien conocía desde 1961 y sería su esposa, trabajaba en Capacitación del que desde 1962 sería Instituto Cubano de Radio y Televisión, Icrt, donde dirigió su escuela de superación para alcanzar el 9no grado. “Chucho” dirigió la programación dramatúrgica de la televisión de 1967 a 1970.

En 1970 dirigía el programa Cuba va, y el policiaco Sector 40. En 1976 inauguró la televisión en Angola, y en 1978, a solicitud de los Órganos de la Seguridad del Estado que cumplirían sus 20 años en 1979, les escribió guiones, legando la considerada su obra cumbre: En silencio ha tenido que ser, y luego otras series, como Julito el Pescador, y El regreso de David, así como La frontera del deber, El capitán Rolando, y Día y noche.

En 1980-1981 colaboró en Nicaragua para inaugurar su televisión, donde se desempeñó como director de programas y maestro preparando al personal de dirección y de cámara, y al regresar, elaboró otros guiones para los policiacos Salida 16 y Salida 19, acerca de la lucha contra bandidos y asesinos contrarrevolucionarios. De 1987, invitado a una reunión en el Comité Central del Partido, se acordó estimular a los médicos cubanos, y le indicaron estudiar profundamente la obra y personalidad del insigne médico camagüeyano Carlos J. Finlay, de donde resultó su serie de doce capítulos, Finlay, en la que repitió con Salvador Wood y su hijo Patricio, y que fue comercializada en 86 países.

1968: Fundó Tele Rebelde, hoy Tele Turquino, telecentro de Santiago de Cuba.

Mientras tanto, en 1968 era el jefe de toda la programación dramática de la televisión y los muy pocos directores que había, hacían “de todo”: comedias, cuentos, teatro… Comenta Reinaldo Cedeño (La Jiribilla, 14 de noviembre de 2022, agradeciendo a Clarita Castillo, discípula de “Chucho” y Premio Nacional de Televisión 2018) que el Icrt en La Habana había sufrido un atentado y se quemó el equipo de kinescopio que grababa los programas que luego se verían en Santiago de Cuba, donde la señal que se recibía era muy mala, y encargaron la solución a Marcos Behmaras, quien murió en un accidente y el antaño presidente del ICR, el Comandante Jorge “Papito” Serguera, designó a “Chucho” Cabrera la misión, que interesaba mucho por la tan difícil situación de aquel Santiago: guaguas Skodas que apenas funcionaban, cines rotos, escasez de alimentos y de casi todo…

Su primer viaje a Santiago fue para explorar: se entrevistó con su gran amigo el escritor santiaguero José Soler Puig, de quien había dirigido y adaptado para televisión la que valoraba de sus mejores obras: Bertillón 166, y por él supo las grandes potencialidades de buenos actores en varios grupos de teatro locales. Por Francisco Muñiz, su compañero de publicidad en el capitalismo e interesado en la televisión, localizó a Enrique Bonne, que estaba preparando el Carnaval. En ese primer grupo a Santiago fueron 68 personas que primero, definió mucho políticamente; luego se les unió Ernesto Matos Ruiz, delegado del Icr en Oriente. La primera selección fue en mayo de 1968, luego un escritor de aventuras: Carlos Mas, y dos experimentados directores: Consuelo Elba y Pepe Simón, que podían formar a otros, y María Fortes, especialista en programación infantil.

1968-1969: Labor en Santiago de Cuba

Hospedados en el hotel Venus, de día ayudaban a construir el estudio, y por las noches en el lobby del hotel, proyectaban lo que iban a hacer. Su amigo del colectivo José Suárez Mosqueda, “Suaritos”, les guardaba una pizza, y luego discutían el diseño de la planta que saldría al aire de lunes a domingo de 6 pm a 12 de la noche; luego al crecer el grupo, vivían en una casa albergue cerca de Tele Rebelde. Enriquecieron aquel personal con actores, directores, camarógrafos, operadores de master y de sonido, musicalizadores, luminotécnicos, coordinadores, escenógrafos, montadores, pintores, maquillistas, vestuaristas… decía que “Es verdad que trajimos a los mejores de La Habana, pero también que logramos los mejores de Santiago”.

Una comisión entrevistaba a los jóvenes para detectar por qué querían participar, si tenían vocación o no, sus lecturas preferidas y escolaridad, y con las clases y la práctica, comprobaban su sensibilidad artística. Exigían ser revolucionarios y no menos de 6to. Grado, y en algunas especialidades bachillerato. Todos pasaron talleres cuyos profesores era estos traídos de La Habana. En las noches el estudio era una gran aula y grupos de clases con las distintas especialidades. El diseño inicial de su programación incluía Aventuras de lunes a viernes, tres programas infantiles, tres deportivos, un teatro de una hora o una comedia al mes, un cuento a la semana, un noticiero provincial diario, tres espacios musicales y un musical estelar los sábados, y un programa científico que dirigía y animaba Antonio Resillez, y otros que se les ocurría durante la marcha, todo aprobado por el entonces secretario del Partido en Santiago, Comandante Guillermo García; programa ambicioso para un solo estudio y tan pocos equipos, pero rebasó sus expectativas. Todas las mañanas debatían todos incluido el cocinero, su salía al aire, con críticas sanas y constructivas. Durante un año fundó esta planta, cuya programación diseñó, preparó al personal, fomentó una disciplina y un colectivismo emblemáticos. Labor académica y docente

Ismael González Manelo, entonces presidente del Icrt, y Raúl Castro, le encargaron a “Chucho” crear una Facultad universitaria para formar directores, editores, productores, fotógrafos y sonidistas, y de septiembre de 1988 a 2001 fue el primer decano de la Facultad de Radio, Cine y Televisión en 5ta y 20 en el municipio Playa, atendiendo la comisión que realizó su diseño curricular, para que los trabajadores de los medios se superaran en encuentros quincenales, adscrita al Instituto Superior de Arte que ya existía desde 1976. Desde 2002 es la Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual (Famca) en 14 entre 1era. Y 3era., cerca, en el mismo municipio Playa, donde ingresan jóvenes entre 17 y 25 años procedentes del nivel medio, y tiene una filial en Holguín y otra en Camagüey, ambas solo con cursos por encuentros. Se relaciona con la Escuela Internacional de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños (EICTV).

Además, asesoró a distintos proyectos de estudiantes y profesores, ofreció charlas y conferencias en Cuba, pero también en universidades de México, Colombia, Nicaragua y República Dominicana. Visitó Colombia y se mantuvo en una Facultad de Comunicación hasta 1999; al regresar, dirigió los programas policiacos Mangosta 1 y Mangosta 2, en los estudios fílmicos del Ministerio del Interior, y encabezó el equipo de realización del programa Tras la Huella, desde el año 2004 hasta que se jubiló en 2013, y luego se mantenía colaborando con los Estudios Fílmicos del Ministerio del Interior. Tras la Huella con el Instituto Superior de Ciencias Policiales, salió al aire en sustitución del mítico Día y Noche que se proyectaba desde 1990, tras una serie de policiacos que solían tratar un solo caso a lo largo de una temporada que se ha dicho, no lograban identidad propia.

Su obra ganó cuatro Premios Caracol de la Uneac en diversas de sus ediciones a disimiles obras; el Instituto Superior de Arte lo reconoció Doctor Honoris Causa, y se le otorgó el Premio Nacional de Televisión en 2004, y el Premio Maestro de Juventudes en 2018. El realizador y guionista de radio y televisión Bruno Suárez Romero, vicepresidente de esta Asociación de la Uneac desde 2019, realizó el documental Jesús Cabrera. Un hombre de la televisión (2020), en la segunda temporada del programa de entrevistas de Suárez Confidencias Habaneras, dada la cercanía de su padre con “Chucho”.

Se le reconoce como “el indiscutible decano de los policiacos de televisión en Cuba”, género al que aportó los códigos cubanos, y ha devenido un icono de la televisión cubana.

error
fb-share-icon

Autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

quince − seis =