16 de abril de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

CIMIENTOS PARA LA TELEVISIÓN CUBANA

La televisión es el conjunto de audiovisuales que dejamos entrar a nuestros hogares mediante los televisores, pero también implica un universo simbólico en cuyo patrimonio material destacan sus locales.
La televisión

La televisión

La televisión (el prefijo “tele” de origen griego: distancia, lejanía) son esos audiovisuales que, desde lejos, invitamos con gusto a nuestros hogares mediante los televisores o la “pequeña pantalla”; pero también implica un universo simbólico, en cuyo patrimonio material destacan sus locales.

En Cuba, el principal y más conocido aunque no el único ni siquiera solo en La Rampa, es el majestuoso edificio Radio Centro, cuyo nombre se debe a la pretensión de unir diversas emisoras y fue construido en 1947 por los arquitectos Junco, Gastón y Domínguez.

La otra gran identidad rampera sería la mayor población flotante del país sobre todo aquella que, con objetivos recreativos, impuso la moda de “rampear” arriba y abajo hacia el fresco mar entre artistas, jóvenes y tantos atractivos de la vida bohemia y nocturna, sensual y erótica de la calle 23. Allí, confluían instituciones de todo tipo en complementaria competencia (incluidos los gérmenes de la cadena hotelera cubana más importante) y vías rápidas de comunicación, nuevo principal centro de recreación y administrativo de la capital, rectora del tránsito entre sus más distantes comunidades y Monumento Nacionial (2014): tal fue su impacto.

Desarrollo constructivo local precedente:

Le antecedieron el López Serrano (1931, L y 13), a cuya altura ayudaba su arquitectura art decó, y sus coetáneos: el obelisco a los chinos que lucharon por la independencia de Cuba, y el Hotel de Nación u Hotel Nacional de Cuba, y antes el hotel Presidente (1927, 5ta. Y G), y el monumento al Maine en Malecón confluencia de las calles Línea y 17 (1915-1925), el Alaska (1925, 23 entre M y N) y al frente, la Caballero, entre las más importantes funerarias de la época, cuya imagen visual mantiene su diálogo de funeraria con el entorno urbano, a pesar de haber cambiado tan radicalmente su misión social (hoy Departamento de Dibujos Animados del Instituto Cubano de Radio y Televisión; en adelante, Icrt), que enseñoreaban sin rivales el paisaje oriental de la calle 23, donde entre O y P desde fines de los años 30 se alzaba el Ministerio de la Agricultura, luego Ministerio del Trabajo y Seguridad Social y Habana Autos, y en su azotea el cabaret Hollywood, y en calle P entre 23 y 25 el cabaret Montmartre, donde en 1946 hubo el primer ensayo para la televisión cubana, y en 1953 comenzó el Canal 2, hoy sede del ballet de la televisión y de sus canales Educativo y Educativo 2 (la televisión cubana se considera desde 1950: Unión Radio Televisión de Pumarejo, en Mazón y San Miguel, hoy Canal Habana, también en sus inmediaciones; desde 1951, CMQ TV Canal 6), incendiado en 1989 como restaurante Moscú; y otros ejemplos aislados como el edificio de 21 entre N y O (1941).

En la luego periferia rampera, dos Iglesias cercanas apuntaban al cielo desde 1927, aunque fuera por su tradicional raíz desde el gótico medieval europeo: San Juan de Letrán (19 entre I y J) y Nuestra Señora del Carmen (Infanta entre Concordia y Neptuno) cuya Virgen abre los brazos desde su altura hacia su Carmelo, allende El Vedado.

La radio: otro cimiento esencial para la televisión

El 12 de marzo de 1933 se había fundado en calle Monte esquina a Prado, una de las cadenas radiales más trascendentes de Cuba: el Circuito CMQ (que también un 12 de marzo pero de 1948, se trasladaría a este edificio; circuito disuelto el 5 de octubre de 1960 ante la televisión, del nuevo contexto, a la que tanta historia, cultura, tecnología, locales, público y valores de todo tipo, legó), propiedad de Miguel Gabriel, Ángel Cambó y Goar Mestre, que en los años 40 y 50, logró los primeros lugares de audiencia con su música, noticias y dramatizados, sobre todo cuando trasmitiría para toda Cuba, y no solo para la capital, como había comenzado. Los principales competidores eran las más importantes emisoras entonces: RHC Cadena Azul, de Amado Trinidad Velazco, y la CMQ, de los hermanos Mestre Espinosa; y en menor medida, la Unión Radio Televisión, de Gaspar Pumarejo, y Telemundo Canal 2, de Amadeo Barletta.

Con su vasta estrategia de mercadotecnia cultural en diversos escenarios más allá de la radio e hitos en su programación, y el modelo de industria radial que adoptaba, al iniciar la década de los 40 Radio Cadena Azul desplazó a CMQ al duplicar y triplicar los sueldos de todo el personal vinculado al resultado artístico, personal mejor pagado de Cuba entonces, y sobre todo tras 1941, cuando comenzó a importar talentos iberoamericanos.

En 1944 Cambó fue elegido presidente de la Federación de Radioemisoras de Cuba (FRC) y Trinidad miembro, y desde abril de 1948 invertirían la competencia al radiar la exitosa novela El derecho de nacer rechazada por RHC Cadena Azul. Cubanos como el director general Goar Mestre al frente de la FRC, y Ramón L. Bengochea, López del Rincón, Roberto García Serra, Eduardo Héctor Alonso e Ibrahim Urbino, participarían en el Primer Congreso Interamericano de Radiodifusores (abril de 1945, Río de Janeiro, Brasil) para unificar las radioemisoras del continente, y con el uruguayo Lorenzo Balerio-Sicco al fundar como su primer presidente, la Asociación Interamericana de Radiodifusores (AIR; Primer Congreso Interamericano de Radiodifusión en México, 1946).

Protagonismo de la CMQ entre aquella radio y la naciente televisión

En la CMQ, el 27 de febrero de 1944 Eduardo Chibás inauguró La hora dominical, a las 8 de la noche cada domingo, durante siete años, promovió la revolución auténtica denunciando los males de aquellos gobiernos; en la azotea comenzó el 1ero. De julio de 1947 Radio Reloj, “La emisora que va junto al tiempo”, singular al dar la noticia y la hora cada 60 segundos, hasta hoy, que en el circuito CMQ, era menos costosa que la poco conocida Radio Universal S.A. (luego, CMBF) y la TISA (Televisión Interamericana S.A., que doblaba seriales de televisión estadounidenses a comercializar en América Latina), desde cuyo Control Maestro se podía conmutar a cualquiera de los estudios y cabinas para ser utilizado por cualquiera de ellas, por lo que en caso de avería continuaban en el aire, incluso desde los estudios de la programación dramatizada.

Todos los mediodías, Rincón Criollo con música campesina, usaba la sátira política, patrocinado por los cigarrillos Regalías El Cuño, con libreto de José Rodríguez Díaz, dirigido y protagonizado por Emilio Medrano, e hizo famosas las décimas de Clavelito, cantadas por Vicente Morin y Coralia Fernández, quien conoce en este programa a Ramón Veloz, con quien fundaría una de las familias de artistas más relevantes y tradicionales hasta hoy; adaptaciones de obras del teatro universal se trasmitían en Teatro CMQ Radio desde el 1ero. de junio de 1956 a las 9.30 de la noche de lunes a sábado, dirigidas por Sol Pinelli, mientras a las 9 de la noche de domingos y miércoles se oía la música de concierto por grandes sopranos como Greta Menzel, Carmelina Rosell e Iris Burguet, acompañadas por las orquestas dirigidas por los maestros el austriaco (vienés) Paul Csonka y Rodrigo Prats, en el espacio Grandes conciertos General Electric.

El Maestro Enrique González Mántici dirigía la orquesta de 92 profesores en la sección CMQ en Avance con música sinfónica; y el programa dramático Mejor que me calle, contó por momentos con las actuaciones de Rita Montaner y Alejandro Lugo con libreto de Francisco Vergara, producción de Enrique Íñigo y dirección de Enrique Rodríguez, a la 1 de la tarde de lunes a sábado. Ya el gusto mediático era necesidad tradicional.

Trasmitiendo la señal

El audio pasaba por el Symmetra Peak; el compresor se amplificaba mediante equipos de audio hacia dos líneas telefónicas ecualizadas que alquilaban a la Cuban Telephone Company, contrato que garantizaba una curva de respuesta hasta 5,000 ciclos por segundo; ambas líneas desde el Radiocentro iban a la central telefónica en 19 y B (Vedado), de donde se enviaban por cables pares especialmente escogidos en los cables troncales hacia la central telefónica en Avenida 15 y calle 60 (Buenavista, entonces municipio Marianao, hoy Playa), donde se re-amplificaba hacia la central telefónica en calle Real y 104 (Marianao), de donde se enviaban al centro telefónico de Arroyo Arenas (La Lisa) y finalmente, por líneas aéreas, al centro trasmisor construido por el Circuito CMQ S.A. cerca de Arroyo Arenas, que tenía equipos de trasmisión de onda corta en la banda normal de radiodifusión, y otro que operaba en la banda de los 31 metros con una antena direccional de dos elementos, construida en Cuba. El complejo radial contaba con un grupo electrógeno en el sótano del edificio, y un trasmisor de emergencia de 250 watts de potencia, cuya antena tipo L invertida, iba desde un mástil en la azotea del edificio hasta una pata de la torre auto-soportada, montada a fines de 1950.

También tecnológicamente, CMQ abría paso a la televisión cubana, heredera de su historia, circuito radial que se sintonizaba en toda Cuba: en Pinar del Río en los 810 hz, en La Habana 640 hz, en Santa Clara en 630 haz, en Camagüey en los 920 hz, en Holguín en los 730 hz y en Santiago de Cuba, en los 850 hz.

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