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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Conversación con La Mulatísima

Aurora Basnuevo afirma que al humorismo actual le falta cubanía
Aurora Basnuevo

Aurora Basnuevo

Entrevistar a una persona como Aurora Basnuevo, más que un diálogo es una diversión, porque esa mujer entraña un espectáculo y hace gala de una comicidad tan elegante y cubana como las palmas.

Aunque su popularidad se debe a los innumerables personajes encarnados en obras humorísticas, durante su extensa carrera esta versátil artista ha incursionado en todos los géneros de la actuación en los diferentes medios.

Estudió en la Escuela Normal y se graduó de maestra, pero siempre quiso ser artista y participaba en la escuela en cuanto espectáculo se hacía. Sus compañeros de estudio la embullaron para que se presentara en un programa de aficionados dirigido por José Antonio Alonso, que fue el sucesor de la afamada Corte Suprema del Arte, de donde salieron grandes de la música como Rosita Fornés.

Dice que llegó un poco temerosa pero cantó, resultó premiada y pasó a ser estrella naciente, que era prácticamente el paso definitivo al profesionalismo. Comenzó como cantante, y le iba bien, pero en ese programa de aficionados conoció a quien hasta hoy es su esposo, el también actor Mario Limonta.

Un día asistió con él a un ensayo de una puesta en escena y allí le hizo una prueba la directora Cuqui Ponce de León. De este modo, Aurora debuta como actriz, por azares de la vida, pues la muchacha que hacía el papel para el cual la había probado se enferma y ella asume el personaje.

También se presentó por esa época en el hotel Habana Libre con la obra “Habitación 406” y de esta forma la actriz supera a la cantante, pues descubre que la actuación es lo que más le gusta.

Posteriormente, le hacen una prueba para la obra “La Pérgola de las Flores”, un clásico en Chile como es para los cubanos “Cecilia Valdés”. De esa experiencia resalta que el reto era hablar como chilena para dar vida a Carmela, tanto se esforzó en hacerlo bien que lo logró. Así debuta, en 1970, como actriz de la televisión.

Pasa al emblemático Teatro Martí con Eduardo Robreño y Enrique Núñez Rodríguez, los padres del teatro vernáculo en Cuba. Allí trabaja en diferentes obras, entre las que destaca “El remero respetuoso” y “Yo soy aquella”.

Destaca que en ese teatro, junto a luminarias de la escena como fueron Alicia Rico, Candita Quintana, Américo Castellanos y Julito Díaz, entre otros, aprendió mucho y descubrió que tenía madera para el humor.

Dentro de sus vivencias en el teatro atesora en la memoria su participación en el estreno de “El premio flaco”, la obra de ese otro gran dramaturgo y director que fue Héctor Quintero. Ella hacía el personaje de Azucena y su hermana la interpretaba Candita Quintana.

En la televisión Aurora conquistó al público con su personaje en San Nicolás del Peladero, primero como pareja de Enrique Arredondo y luego como la esposa del sargento Arencibia.

Todavía la recuerdan los televidentes, sobre todo en los diálogos con la alcadesa Remigia (María de los Ángeles Santana) y los chismes sobre Chiquitica Rubalcaba. En ese programa, escrito por Carballido Rey, estuvo 21 años y considera que el final del espacio significó una gran pérdida.

Asimismo ha trabajado en incontables espacios dramatizados, ha sido locutora de TV y con especial cariño refiere la grabación de canciones infantiles que sirven de banda sonora a varios cortos animados.

Actualmente aparece en spots de bien público para rescatar valores esenciales de la sociedad cubana, en ellos termina preguntando: “Y ahora, cómo quedo yo”, frase que también ha hecho popular en la radio.

Pero antes de ahondar en su admirable quehacer en Radio Progreso, le pedimos a Aurora rememorar otras facetas de su carrera actoral, como los espectáculos que realizó en el cabaret Tropicana, además de las actuaciones en filmes de Humberto Solás y en la cinta “Estorvo”, dirigida por el brasileño Ruy Guerra, con guion de su coterráneo Chico Buarque.

Memorable también resulta el personaje que realizó en el teatro lírico, particularmente en la zarzuela “Cecilia Valdés”, donde encarna a Dolores San Cruz, que logra emocionar para todos los tiempos a los amantes de esta obra.

Desde sus inicios en el medio radial, ha interpretado a Estelvina, que primero lo hizo Carmelina Banderas, pero Alberto Luberta, escritor del espacio, se encantó con los aportes de Aurora a los dicharachos que él escribía.

Entonces, ella es reconocida entre los cubanos por frases tan simp’aticas como: “Me encanta”, “soy La mulatísima”, “qué vida más sana qué aire más puro”, “¿por qué tu sufres con lo que yo gozo?”, “me abro como un compás y me riego como un juego de yaquis”, “yo gozo más que gozón y mira que gozón gozó”, “a llorar que se perdió el tete” y tantas otras que harían interminable esta enumeración.

Terminamos la conversación con la La mulatísima pidiéndole su valoración acerca del estado actual del humorismo cubano. Ella, muy en serio apunta que le falta cubanía y guía, porque a los cubanos les gusta verse retratados en sus protagonistas en los medios, como lo hace Luis Silva con Pánfilo en el programa Vivir del Cuento. Por último subraya la necesidad de retomar el vernáculo para darle alegrías a este pueblo, que tanto se lo merece.

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