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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Conversando con Mario Sardiñas (Chequera)

Actor del popular programa televisivo Vivir del Cuento
Mario Sardiñas

Mario Sardiñas

Si hay un programa televisivo que el público consume como pan caliente es Vivir del Cuento. Difícilmente los televidentes queden inmutables con los chistes puestos sobre la mesa cada lunes de 8:30 a 9:00 de la noche. Unos se ríen sin miseria y otros sonríen con el humor inteligente de sus personajes.

Mario Sardiñas (Chequera) es la contrafigura del protagonista Luis Silva (Pánfilo Epifanio). El primero juega a ser el pícaro que enreda en un santiamén al segundo. La situación crece dramatúrgicamente hasta desembocar en un final que invita a seguir viviendo del cuento.

No exagero si digo que uno de las ediciones de Vivir del Cuento que más sacudió a los cubanos fue la emitida el 28 de diciembre del 2015, cuando se simuló el cierre definitivo de ese espacio humorístico.

En entrevista exclusiva con En Vivo, Sardiñas comentó que Andy, Silva y él llevaban tiempo cocinando esa idea hasta que la concretaron, justamente, el día de su cumpleaños.

“La gente triste pensó que definitivamente se terminaba el programa. Estaba viendo el programa el día de mi cumpleaños y la gente llamó a la casa para decirme que cómo iban a quitar algo tan bueno”.

Dice ser ecuánime, calmado y un poco jaranero. Estudió Tecnología Química Azucarera en Santa Clara desde 1990 a 1994.  Considera que ha sido enorme su crecimiento artístico desde Los amigos de Pepito hasta Vivir del Cuento, aunque está consciente de que aún le falta mucho por aprender.

“En Los amigos de Pepito hacía un personaje que era como una especie de utilero entre los competidores. En Vivir del Cuento Chequera tiene más fuerza y está al lado de Pánfilo Epifanio”, compara.

Sin titubeo alguno, reconoce que Silva es uno de los actores más eficaces, creativos y audaces que tiene hoy el humor cubano.

“Me preocupaba ser contrafigura porque nunca lo había hecho un papel de ese tipo. Hay personas que no lo entienden, pero yo les explico a quienes me preguntan que ser contrafigura es como ser el pasador en un juego de voleibol para que Pánfilo remate”, explica sobre su rol.

 ¿Crees que ya estás viviendo tus 15 minutos de fama?
“Uno no ha llegado todavía a la fama porque siempre queremos más. Cuando el pueblo más pide, más nosotros queremos darle porque esa es nuestra razón de ser. Amén de que la televisión nos haya dado la popularidad, es muy lindo que por la mañana te digan me gustó el programa del lunes”.

 ¿Cómo es el rigor durante los ensayos?    
“Nosotros recibimos un fogueo tremendo en cada ensayo desde las 10:30 de la mañana hasta las 2:30 de la tarde. Se hace primero una tormenta de ideas con el guionista. Él se lleva los apuntes para su casa y al otro día viene con el guion, que leemos todos al día siguiente”.

“Somos muy rigurosos con el guion. Si entra uno que no nos gusta o que quizás no nos satisfizo, lo viramos para atrás hasta que todos quedemos complacidos con lo que queremos.

“Con Ignacio (Nachi), el director, ensayamos bastante. Hoy por hoy estamos reconocidos a nivel mundial. Nos conocen mucho y eso es gracias al esfuerzo”.

 ¿Por la calle qué te dicen?  
“Fundamentalmente los niños son los que me saludan. Aunque no lo creas el Cheque tiene un niño dentro, y por eso cuando hay muchos niños por la calle me dicen güiro. Imitan el caminado del personaje.

Mi hija Isaura de la Caridad Sardiñas Echerino está en preescolar en la escuela Manuel Sanguily. Cuando empecé a buscarla, los niños no sabían que yo era Chequera porque salgo caracterizado en la televisión. Pero ya se dieron cuenta y salen gritando: ̀Chequera, Chequerá”.

¿Cuáles son tus orígenes?   
“Soy el central Brasil, municipio Esmeralda, en Camagüey. Mi papá azucarero y mi mamá, excelente teletipista, trabajó en un correo durante muchos años. Tengo una hermana oftalmóloga.

“Me familiarizo mucho con los azucareros. De vez en cuando hablo de azúcar, del central. Sentir el olor a guarapo me hace recordar la infancia cuando jugaba con los amigos con tirapiedras, cerbatanas y a la pelota.

“Vine en el 2000 para La Habana a raíz del Festival del Humor Aquelarre. Ese año obtuve el premio al mejor monólogo con la obra “Postmodernofobia”, donde interpreté el personaje de Chuchi. El Centro Promotor del Humor me abrió las puertas desde entonces. Cuando eso estaba de director Osvaldo Doimeadiós”.

¿Sigues siendo guajiro o ya eres más habanero?

“Sigo siendo guajiro”. Para demostrármelo acude a un ejemplo: “Mi esposa quería que le comprara una lavadora que secara la ropa, pero le dije: ́ Mami para qué vamos a gastar ese dinero si el sol es para esò”.

La respuesta de su esposa mejor la dejamos en suspenso. Tal vez nos enteremos de sus palabras exactas en el siguiente capítulo del Vivir del Cuento.

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