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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“Defender nuestra tradición de telenovelas”

Aseveraciones del primer actor Manuel Porto, quien hace 50 años llegó a la TV

La satisfacción de interiorizar conflictos, situaciones y añoranzas de personajes diferentes distingue su vida profesional. Entre cámaras, atmósferas, voces de silencio y acción, él vive intensamente múltiples sensaciones.

Durante un breve descanso en el rodaje de la telenovela Más allá del límite habla de Julián asumido como parte de sí mismo.

“Este es un cubano que tiene contradicciones con su hijo, aunque viven en la misma casa y se respetan. Desde el punto de vista interno este hombre lucha contra sí mismo. De improviso conoce a Sonia, quien se convierte en alguien importante para su vida”.

La telenovela con guion de Joel Monzón, dirección de Miguel Brito y co-dirección de Felo Ruíz, plantea, según comenta, “la problemática de un grupo de familias, de seres humanos que tratan de resolver sus vidas para mejorarlas”.

El primer actor Manuel Porto disfruta las aristas que puede explorar de Julián. “Es un hombre simpático, atrevido, con una historia anterior muy interesante”.

Le resulta imposible recordar todas las vivencias anteriores. En especial destaca la que considera inolvidable: “Llegué  en agosto de 1967 al Instituto Cubano de Radio y Televisión, provenía del movimiento de aficionados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. En realidad, nunca pensé dedicarme a la actuación, quería ser soldado”.

Sonríe y argumenta: “Pronto me di cuenta que no bastaba el talento natural, comenzamos a estudiar, fue esencial el aprendizaje con los de mayor experiencia: Angel Toraño, Verónica Lynn, Raúl Selis, Maritza Rosales, Enrique Satiesteban, Edwuin Fernández. Les teníamos respeto, consideración a las figuras, ellos constituyeron una escuela”.

Apenas se queda pensativo y prosigue: “Cuando llegué a la televisión se hacían en vivo, aventuras, telenovelas, teatros. El director, el actor y la actriz,  eran seleccionados para esos espacios, demostraban disciplina, rigor, consagración total al trabajo creativo.

“En estos programas se difundieron obras clásicas de la literatura cubana y universal, valores positivos, cultura general para los públicos. Debemos defender nuestra tradición de telenovelas. Este género permite comunicar ideas, pensamientos, actitudes valiosas y criticar lo mal hecho desde el arte,

“Enriquecer la imaginación de las personas, interesarlas en lo que ocurre a su alrededor y en los conflictos del mundo es una labor altamente educativa, de disfrute pleno”.

El entusiasmo le aclara más la mirada, prosigue: “La transmisión de la serie LCB: La otra guerra es un ejemplo de televisión que educa mediante los valores artísticos. Los jóvenes deben conocer nuestra historia, acontecimientos y situaciones vividas por quienes han luchado en defensa de la Revolución.

“La ficción propicia descubrir causas, consecuencias, matices, detalles que manifiestan personajes y fábulas sustentadas en investigaciones, lecturas, testimonios valiosos.

“Las personas necesitan sentir las emociones para aprehender el conocimiento de una forma dinámica. El arte tiene la función de mejorar el gusto estético. Lo que se ve bien hecho en el medio televisión nutre el bagaje cultural de los niños, los jóvenes y lo adultos. Cada humano desde su percepción descubre algo nuevo, valioso, que le sirve para algo en la existencia cotidiana”.

Conserva en la memoria las experiencias que le reportó la serie Algo más que soñar. “El simbolismo de esa puesta, la belleza, el homenaje a la historia patria, propiciaron que los públicos pensaran con detenimiento sobre nuestros próceres y la formación de jóvenes cadetes.

“Cuando el espectador siente que le están contando relatos verdaderos permanece ante la pantalla con todos los sentidos. Escuchar ideas, asuntos importantes, hacen reflexionar, y esto es lo que necesitamos. Cada género dramático tiene claves, preceptos, los cuales no se pueden violentar.

“Nuestra televisión es de todos. La defendemos con talento, ingenio, profesionalismo, los miembros de cada equipo de realización”

Sonríe, hace un alto en la conversación: “Discúlpame, Julián me reclama, en breve darán la voz de listo, permiso, debo estar en el set”.

Pie de foto
1-    Manuel Porto se destaca entre los baluartes de la actuación en nuestro país.

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