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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Lo extraordinario y lo cotidiano

Acercamiento a programas que transmite la TV durante este verano

En 1959, durante una de sus visitas a Cuba, Cesare Zavattini expresó: “algún día cada individuo poseerá una cámara tan fácil de manejar como las estilográficas”. La revolución digital aproxima esa utopía socializadora de quien combinó las escrituras cinematográfica y literaria, también conmina a reflexionar sobre cómo se potencian las imágenes del audiovisual en tanto reservorio cultural por excelencia, este no solo es productor de lenguaje sino recaudador de la producción artística y de las inquietudes sociales, ideológicas e históricas que lo rodean.

Las personas quieren escuchar relatos, lo que ocurre y como ocurre, todo les interesa, aprenden de la vida y la muerte.

Cada ser humano necesita conocerse y reconocerse, le pide a la televisión que informe, instruya, eduque, entretenga. En la actualidad, los imaginarios colectivos son producto de la representación mediática.
Durante el verano los canales concibieron sus respectivas programaciones ajustadas a perfiles específicos. De hecho se propicia una especie de competencia, la cual es lícita, necesaria e imprescindible. De ahí surge lo rico, lo diverso, que exige la escena mediática contemporánea.

Un espacio de corto tiempo de duración bien ubicado en el diseño de la programación cautiva a públicos diferentes si apela a la razón, al sentimiento y al intelecto. Lo consigue el programa Che en la memoria (Cubavisión, Jueves, 9:55 p.m.). Testimonios personales, fotos e imágenes en movimiento evocan la trascendencia del pensamiento y de la existencia del Guerrillero Heroico Comandante Ernesto Che Guevara.
Situar lo extraordinario y lo cotidiano en la pantalla televisual propicia un acercamiento con el espectador, quien establece asociaciones así como relaciones de aspectos aislados de la realidad, estos conforman y enriquecen historias de vida.

Desde otra perspectiva, Tesoros de mi isla (Cubavisión, Viernes, 5:30 p.m.) redescubre valores genuinos, los cuales, en ocasiones, pasan desapercibidos.

Diversas visiones sobre la cultura, la historia, las tradiciones y los desafíos actuales del mundo hegemónico llegan a la TV Cubana mediante las cinematografías internacionales.

De acuerdo con el director Tomás Gutiérrez Alea, “el espectáculo artístico se inserta en la esfera cotidiana de la realidad como momento extraordinario, ruptura y realidad-otra, en tanto se mueve y se relaciona con el espectador en un plano ideal”.

Para acceder a la cultura en la más amplia acepción del concepto es imprescindible interiorizar valores positivos que revelan actitudes de personajes o tipos y entrevistados. Cuando un programa tiene respaldo de un buen guion, este garantiza la organización del relato, ya sea informativo, musical o ficción.

La intencionalidad de “lo educativo” se suele interpretar como didactismo a ultranza, ¿acaso se olvida que una metáfora es tan valiosa como un concepto científico e incluso eficaz por su carácter de suscitar emociones?

El enfoque fundado en la cultura es incluyente por antonomasia y su discurso plural. La percepción artística no es solo un acto de reproducción, sino de co-creación. En la visualidad contemporánea la estética forma parte del tejido de la vida cotidiana. Lo estético existe fuera del universo del arte, en el que ya la belleza no ocupa el lugar cimero.

Nuevos desafíos le plantea la comunicación al sistema educacional dado el controvertido universo de temas, contenidos y soluciones formales, que circulan por disímiles corrientes subterráneas.

La televisión legitima palabras, expresiones al uso, modas que lejos de nutrir el léxico, patentizan errores, limitaciones o empobrecimiento de la lengua y el acto comunicativo.

En varios espacios igual se “ofertan” libros que comidas; cambió el “aquí” por acá, proliferan lugares “emblemáticos”,  “propuestas” de conciertos, asuntos “medulares”,  sitios “paradigmáticos” y la “potenciación” de recursos.

De acuerdo con el doctor en Ciencias Históricas Pedro Pablo Rodríguez: “la lectura es fundamental para enriquecer el bagaje cultural y léxico. José Martí constituye una fuente imprescindible e inagotable”.
El consumo cultural es apropiación, recepción y uso.  Como todo discurso, el icónico encierra asociaciones que la TV Cubana tiene posibilidades de incorporación a su programación y así privilegiar la diferenciación estética.

Es cultural la tv que trabaja en la creación desde posibilidades expresivas propias, la nuestra puede lograrlo.
Dialogar con narradores, poetas, ensayistas, abre el universo cognoscitivo de la niñez, de jóvenes y adultos. El valor de la experiencia tiene una significación invaluable en todas las etapas de la vida.

De igual modo, el acercamiento a las diferentes artes, entre ellas la fotografía, permite una mejor comprensión del fenómeno creativo. Lo propicia Solo para tus ojos (Canal Educativo, sábado, 7:00 p.m.).
Disfrutar en la pantalla televisual de lo extraordinario y lo cotidiano de la vida cotidiana, en horarios y canales diferentes, contribuye a nutrirnos de la cultura como fuente viva, en tanto amplio territorio de intercambios entre disciplinas y saberes que benefician el desarrollo espiritual del humano en todas las etapas de la vida.

Pies de fotos
1-    El doctor Pedro Pablo Rodríguez ha destacado el valor formativo de la lectura.
2-    En el ser y el hacer cotidianos el Che nos acompaña.

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