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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“Mediante las emociones llegar a la razón”

Vivencias del destacado documentalista Daniel Diez, Premio Nacional de Televisión

En el mundo, pequeñas historias dan vida a grandes relatos visuales. Las imágenes viajan de un lugar a otro. Por doquier, las cámaras se multiplican a una velocidad impensada. La construcción de realidades-otras depende de la comunicación mediática.

Los testigos documentales revelan historias de vida que manifiestan alegrías vicisitudes, sueños, proyectos, los cuales son registrados para conformar la memoria individual y colectiva.

Artífice de obras significativas, Daniel Diez Castrillo (La Habana, 1946) fundó la Televisión Serrana hace 24 años, en San Pablo de Yao, en la Sierra Maestra, “una experiencia audiovisual comunitaria y participativa, que pensé como un proyecto cultural, en este el documental nos ayudaría a mostrar realidades y poéticas de hombres y mujeres de esas montañas”.

Ha dedicado su existencia a la creación artística. Reconoce entre sus nutrientes fundamentales: el periodismo, el aprendizaje continuo, las labores como musicalizador del Noticiero ICAIC Latinoamericano, director de cine, televisión, y documentalista.

Posee un bagaje cultural que sedimenta de forma paulatina, en este influyeron los recorridos por el país y otros lugares del mundo.

Entre las mayores satisfacciones de su vida, destaca: “el haber estado cerca de Fidel y escucharlo razonar, adentrarme en el mundo fascinante del montaje cinematográfico, constatar la importancia del trabajo en equipo, aprender de la sapiencia de Santiago Álvarez”.

No sabe cuándo, cómo y por qué comenzó su pasión por narrar historias.
Según refiere: “eso nace con uno. Hay que ir a los viejos relatos contados por miembros de comunidades o ciudades que iban de pueblo en pueblo. Los más sabios siempre dicen algo importante, dejan una enseñanza a través del sentimiento, dan información sobre determinados hechos ocurridos en fechas recientes o tiempos atrás”.

Para él: “cuando la necesidad de contar historias se une al mundo interior del artista surge la obra de arte en el documental. Trabajará mejor este género quien use todas las herramientas del periodismo, en especial la investigación, y las que agrega la imaginación. Abordamos la realidad para saber, aprender y entregar esos conocimientos al espectador. Mediante la razón hay que llegar a las emociones”.

Daniel Diez nunca se impone una manera de decir o una poética: “es imprescindible que el creador goce de cultura general, domine la de su comunidad y la del país. Sin ello no podrá encontrar las esencias, que es la base de toda historia”.

Vuelve sobre los pasos de caminos transitados con el entusiasmo presto.
“Cuando dejé las comodidades de La Habana para adentrarme en la Sierra Maestra, auguraron muchos que solo permanecería allí dos o tres meses, pues no tendría mucho de qué hablar. Olvidaron que cada persona tiene una historia que contar y cada realizador tiene que buscar la historia que cuente su verdad, eso es infinito”.

Apenas hace una pausa, y prosigue: “Los pobladores de la Sierra ya no son los mismos. Nuestra obra ha servido para ayudarlos a tener una mirada diferente a la que tenían, fundamentalmente los jóvenes. El resto del país conoce una realidad que no se imaginaba, a cubanos y cubanas que también forman parte de nuestra identidad como nación”

¿Satisfacciones?  Asiente, se queda pensativo apenas unos segundos, y precisa: “la vida me ha reconfortado con los realizadores surgidos en la Televisión Serrana y que se formaron en nuestro Centro de Estudios para la Comunicación Comunitaria. Trabajar el audiovisual es un goce, quien no lo sienta así, se puede dedicar a otra profesión”.

Pie de foto
1-    Para Daniel Diez, “el buen cine documental es el que entrega lo distinto, lo nuevo, lo diferente, lo inusitado”.

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