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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

En tiempos de amar: ¿entretiene, reflexiona?

 Valoraciones sobre la telenovela que transmite actualmente Cubavisión

Regresa a la pequeña pantalla un dramatizado que dialoga con  la realidad de estos  tiempos, y es ahora el centro de la mirada la familia: con sus debilidades, sus empeños, y sobre todo insertada en un contexto complejo que les exige integridad, a pesar de las contradicciones.

 

Luego de un mes en pantalla, muchas actuaciones ya destacan, y otras favorablemente sorprenden, en ese renglón son pocas las que decepcionan. Por eso, al preguntarle a su director, Ernesto Fiallo, por el trabajo actoral responde: “estoy  satisfecho no solo con lo que se les ha pedido que sean, sino sobre todo por la cantidad de emociones que han podido desplegar los actores.   

“Creo que el guión los ha convencido, y se han sentido cómodos a la hora de aportarles a la escena;  cierto es que hay muchas situaciones difíciles pero han sabido recrearlas y así el resultado puede resultar convincente”.

Justo, a partir de estas palabras es que decido  encaminar mi valoración, en tanto en las últimas propuestas de telenovelas ha faltado precisamente ese elemento: el convencimiento; convencer de que aunque pueda tener muchas aristas, su blanco perfecto prende de las actuaciones.  

Puestas sobre el tapete todas las fichas del juego, cada personaje en esta telenovela  va mostrándose en situación, en medio de una escenografía bastante convencional sin mucho que añadir, son los actores quienes están llenando todos los espacios.

En ese sentido qué bueno encontrar tantos rostros jóvenes, coherentes, que armonizan con la consagración, otros como el ya imprescindible Fernando Echeverría, quien a su personaje secundario le ha otorgado una serie de  silencios que lo llevan hacia el carril de lo protagónico.

La presencia de la envidia y los celos dentro de una prima cuyos genes maternos van explicando comportamientos; el amor de un joven por una profesora dedicada, una nieta insertada en el hogar de la familia paterna, intentando mantener su espacio de bondad y gratitud;  el servilismo, la mentira en manos de una madre prepotente son conflictos que En tiempos de amar no transitan,  felizmente hasta hoy, hacia lo cursi o la palabrería barata.

En tiempos de amor van cumpliendo las motivaciones y exigencias de la telenovela; entretiene pero no deja espacio vacío a la reflexión ética, no obstante no hay “teque” y sí la interiorización de conflictos que convidan a la reflexión.

De ese modo ha ido saliendo airoso ese dueto: emoción/reflexión, para el cual la balanza tiene el reto de quedar suspendida, siempre con el temor de poder caer… 

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