29 de mayo de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Desde niños la televisión nos alimenta la muchosidad

Una tradición se considera en unos 50 años, pero para el arte joven sería mucho menor, sobre todo en estas últimas décadas con el auge mediático, cuando en cinco años hay más de una generación de artistas jóvenes.
Programa televisión

Durante la propaganda por los 63 años de la Unión de Pioneros de Cuba (hoy Organización de Pioneros “José Martí”), y los 62 años de la fundación de la Unión de Jóvenes Comunistas y su reciente XII Congreso, se impone remitirnos a la atención que nuestra televisión ofrece a tan trascendentes grupos humanos nunca homogéneos, pero mucho menos antes de cumplir 35 años, por sus dinámicas mucho más intensas. Una tradición se considera en unos 50 años, pero para el arte joven sería mucho menor, sobre todo en estas últimas décadas con el auge mediático, cuando en cinco años hay más de una generación de artistas jóvenes.

En este mismo sitio digital, el 28 de abril de 2023 contextualicé los antecedentes de esa programación (La televisión y su trascendencia para niños y jóvenes; 1era. parte) en las primeras “aventuras” (1952, Canal 4 Unión Radio Televisión, luego en CMQ Televisión, Canal 6, horarios y frecuencias variables, luego en Tele Rebelde y Canal Educativo): Samarkan, el indomable (1954, dirigida por Sirio Soto, con “el novísimo Enrique Almirante” y Maritza Rosales, escrita por Sergio Doré) y Antonio Vázquez Gallo aunque humorístico, quien con El hacha escondida inauguró el programa “Aventuras”, tras El abuelito cuentalotó y Kindergarten musical en Unión Radio para niños, y con Patio andaluz y otros infantiles, debutó en Canal 4; y luego escribiría para infantes El niño inválido, y Nachito.

Este que sería un género dentro de la televisión, se había fertilizado con indispensables antecedentes en la radio: iniciando los años 40 CMQ ganó gran audienciacon Tarzán el Hombre Mono, en que Bernardo Menéndez-Cuesta Arza interpretaba a Tarzanito, hijo de Tarzán y Juana (Enrique Santiesteban y Marta Jiménez Oropesa; Alejandro Cordo Lugo era el Wally y la mona Chita) y Leonardo Moncada, el titán de la llanura (1948, CMQ, a las 7 pm de lunes a viernes), suerte de justiciero Robin Hood cubano interpretado por Eduardo Egea con su perro Campeón, nombre que se extendió a muchos canes cubanos, escrito por Enrique Núñez Rodríguez; ulterior se oiría Tarzanito el Príncipe de la Selva.

Antecedentes inmediatos

El primer programa asignado a Alejandro Lugo fue Diego Grillo, aventuras del mulato habanero que apresado por el inglés Francis Drake en 1572, devino pirata, escritas por José Ángel Buesa. Enrique Almirante actuó en Kazán, el cazador (seis años dirigido por Carlos Paulín), Los tres Villalobos; y en vivo, en El Jinete Materva y su ayudante Salutary.

Al iniciar 1963, comenzaron en nuestra televisión, ¿otras? “Aventuras” sobre parte de la mejor literatura universal. Silvano Suarez contó a Rafael Lam que era idea del director de televisión Amaury Pérez García, con el escritor Carballido Rey y otros; tras Veinte mil leguas de viaje submarino (entonces con Enrique Almirante, luego en otra versión Rogelio Blain), seguirían La isla del tesoro (Antonio Vázquez Gallo, 1963), Robin Hood (1964, con Julito Martínez y Diana Rosa Suarez), El corsario negro (Vázquez Gallo), El zorro (1965), Guillermo Tell y Los bucaneros; multiplicadas por los álbumes a llenar con postalitas, y los pasquines Aventuras, Muñequitos, Fantásticos y Dindon, que coleccionábamos entusiastas, con estas entre otras motivaciones, que tanto alimentan la creatividad y ayudan a vivir y crecernos como mejores seres humanos, valores de aquellas obras.

Toda la familia disfrutaba estas emisiones en vivo desde los estudios del Focsa de 7 a 7.30 p.m. y de 7.30 a 8 p.m. horario que quedó definitivo, antecedida para los menores, por Tia Tata Cuenta Cuentos los martes, y Amigo y sus Amiguitos los jueves; genuina tradición que pervive añorada en lo más caro de la memoria histórica del pueblo cubano, y por tanto, en un elevado pedestal de su patrimonio, de lo que son herederos los tantos programas que básicamente matinales y vespertinos hacia cada ocaso, como vimos entre sus antecedentes por los horarios más propicios según el funcionamiento social, podemos seguir disfrutando (unos más que otros) en casi todos los canales de la televisión cubana.

De peliculas puntuales y algunas series

Un justo e integral balance no puede limitarse a la programación sistemática, y destacan las películas exhibidas, descollando tan recientes como en marzo, una mañana de domingo (Cubavisión), Barbie (2023), sobre la clásica muñeca y su compañero Ken no obstante valorada no apta para menores de 13 años según los censores por lenguaje agresivo y desnudez. Solo ganó un Oscar (canción original) y se le había previsto también a la actriz, pero además de lo polémico, eso no resta sus ocho nominaciones al Oscar. ´

También una tarde de sábado (“El cine que nos une”, Canal Educativo) vimos Alicia en el país de las maravillas (Estados Unidos, 2010, fantasía), novela de 1865 del británico Charles Lutwidge Dodgson “Lewis Carroll”, un clásico del género “sinsentido”; de las más recientes de sus más de diez adaptaciones cinematográficas a partir de 1903, Alicia ya con 19 años regresa a sus sueños de infancia a recuperar su “muchosidad” (espíritu de lucha por sus ideales); ganó el Premio Oscar al vestuario y a la dirección de arte, fue nominada por efectos visuales, y en los globos como comedia o musical, el actor Johnny Deep y la banda sonora. Sí coincido que como las grandes obras para niños, estas dos películas no son excluyentemente para niños: mucho educan también a los adultos.

Aunque no sean aquellas atractivas y valiosas facturas cubanas, por fortuna se ha tratado de revitalizar horario juvenil tan necesario, y en 2004 hemos disfrutado en Cubavision una versión reciente de Los Mosqueteros con la bisexualidad de Porhos que aun sin mayor desarrollo, re-educa al respecto; en el Canal Habana El Nuevo Zorro (Estados Unidos, 1990, con tomas en Madrid) del original de Johnston McCulley (1919, primer héroe a la actualidad que desde 1920 ha inspirado varias películas) y en Multivision La familia Addams (1964, a partir del original neoyorkino de Charles Addams, 1938: vigente, a pesar del año de inspiración y el de factura), además de algunas series juveniles que suelen educar sin censura mojigata, en toda la rica diversidad sexual, urgente desde la infancia.

Para los más pequeños

Desde el 24 de febrero de 1977, la canción de Marta Porro recién parida entre más de mil propuestas al concurso “Es la hora de dormir” de la Federación de Mujeres Cubanas y el Instituto Cubano de Radio y Televisión, las dos Calabacitas, a las 8 de la noche para los infantes pre-escolares y a las 8.30 más elaborada para los que ya asistían a la escuela (la ya tradicional “hora de la calabacita”), instrumental sobre todo la primera y varias de nuestras mejores voces (Miriam Ramos, Maggie Carlés, Mayra de la Vega y Liuba María Hevia con su “Travesía mágica”, letra de Ada Elba Pérez) en la segunda,  tenían en cuenta las diferencias de edades alertando a los adultos sobre el cambio de programación y el más adecuado horario para acostar a los menores, al margen de cumplirse o no. 

El Diccionario de la Real Academia Española reconoce como chiribitil, “desván, rincón o escondijo bajo y estrecho”, “pieza o cuarto muy pequeño”: invita a la intimidad de los menores, y no en balde así se llama uno de estos programas donde alguna vez (por solo citar este ejemplo) abordaba para aproximadamente los seis años de edad la pérdida de sus dientes de leche, y una compañía amena y especializada, como esta, es siempre tan bienvenida; o Amigos, alguna vez para cuando comienzan a bañarse solos, ayudando de paso a un amigo imaginario. Otros nos educan en la rica diversidad cultural, y es el caso de Los cazadores de cuentos, cuando escenificaron “Ochun y el espejo mágico” desde nuestro folklore cubano, o Cuentos de siempre con magníficos ejemplos de la literatura universal como “La familia suiza Robinson”, a partir de la novela homónima del pastor suizo Johann David Wyss (1812) naufragando en las Indias Orientales (Australia).

Otros ejemplos

Es obvio entonces, que algunos tienen fuertes y sanas raíces en otros países, lo que lejos de demeritar, enriquece; así también, en Estados Unidos, comenzó el 5 de noviembre de 2010 el programa de Jeff Muncy, Piyanimales, con cuatro marionetas obras de Jim Henson, ya probado en el gusto popular cubano (no solo infantil) con Los Muppets (1955-2004); Escuela de vuelo para hadas de Abby “para fomentar el pensamiento crítico en los preescolares y la solución de problemas” exhibiría “La varita mágica de Nibblets”, “Pinocho” y “Un genio en una botella”, a partir de Plaza Sésamo (1972-2016, cuando fue censurado por “demasiado aterrador”), que desarrollaba mediante el juego, habilidades socioemocionales y cognitivas, y la fuerza y destreza física; Los pitufos (pueblo de hongos a partir de las historietas juveniles belgas de Peyo, 1958); o el pinero Otaku Sempai, de Francisco Leyva Ferrer “Picky”, 2015, en Cubavisión desde 2020, finalista del Festival iberoamericano ComKids 2023, dedicado al universo anime manga, de raíz japonesa.

Otros espacios son Canta y juega, El diario de las hadas, Experimentos al ataque, Viva la música, Aventuras con el televisor, El mundo de Craig, Rodando fantasías, Bim Bam Muñes, Tren de maravillas, A la 1, a las 2 y a las 3 (que estimula la creatividad de los niños), Corazón feliz (que mostró “El Gato Andaluz”, “Historia de gatos”, “La isla del coco” y “Vinagrito”, clásica canción patrimonial de nuestra Teresita Fernández); El show de Falco y Fabricio ha incluido concursos, Fuertes (paradigmático su “Amigos de la Fauna”, propiciando el sano y urgente amor a los animales), El reino de la palabra (“la musa de los cuentos”), Mi amigazazo (“El mundo de globos”), Mundo de colores (“La pañoleta escolar”), y es invaluable el rescate de juegos tradicionales infantiles y lenguaje de señas que tras la radio con su Federico, Maikel Chávez propone ahora en Fede en TV

En Canal Habana destaca Facilísimo, y en otros canales y para su necesaria continuidad al crecer, Talla Joven (para sus requerimientos musicales), Lista Tope con proyectos creados por adolescentes y jóvenes para investigar, y series como Nuestra pequeña granja o El escritor fantasma. Incluso Ruta 10 jovialmente ha abordado la creación de los niños, y otros programas de 7 a 7.30 pm buscan lenguaje juvenil para diversos objetivos: Aló Cubano, Das más, La tarea, Juventudes por un sueño y Jóvenes por la vida; con irregulares logros y autenticidad a polemizar, cada uno con su perfil, pero junto a todo lo demás, se integran a esos loables esfuerzos para que no perdamos nunca la muchosidad.

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