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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

El alma a la radio

Entrevista con la locutora y actriz Marisela Rodríguez, hija de la Premio Nacional de Radio Martha Velasco

Martha Velasco, Premio Nacional de Radio 2004.

El 26 de febrero de 2022 se cumplió un año de la muerte de la actriz Martha Velasco, identificada por su participación en Alegrías de Sobremesa y otros disímiles espacios dramáticos de la emisora Radio Progreso.

Por su calidad profesional y entrega absoluta al medio radiofónico, resultó merecedora del Premio Nacional de Radio 2004, la Condición de Artista de Mérito y el Premio ACTUAR por la Obra de la Vida, entre varios importantes lauros. Su hija, la Artista de Mérito, actriz y locutora, Marisela Rodríguez, nos permite homenajear a Martha y reconocer la huella que dejó tras sí.

De izquierda a derecha, Marisela Rodríguez junto a su madre Martha Velasco.

Martha Velasco logró ser actriz a pesar de la oposición paterna y muy joven se inició en la radio, donde lograría sobresalir junto a grandes figuras. Su dúctil manejo vocal y versatilidad definieron su excelencia, pero dejemos que sea su hija quien recuerde sus comienzos profesionales:

“Ser actriz a inicios de la década del 1940 no era muy bien visto, sus padres fueron emigrantes españoles, que procedían de familias conservadoras y aunque en un principio permitieron que la niña cantara y declamara, no aceptaron la actuación como destino futuro, de ahí que, en su primera aparición radial, figurara con un seudónimo que la identificaría durante toda su carrera artística: Martha Velasco”.

A pesar de la inicial oposición paterna, Martha hace teatro, publicidad, locución y a finales de los años 50 alcanza éxito y reconocimiento en la radio.

¿De qué manera impactó el triunfo Revolucionario en la actriz?

Asumió ese momento histórico con muchísimo entusiasmo, creo que la Revolución cambió a mi mamá alejándola de la religión y del glamour. Se hizo miliciana y comunista.

¿Cuál fue su concepto del matrimonio?

No creo que para ella el matrimonio fuera algo fundamental, siempre fue muy independiente. Se casó enamorada, fue muy feliz con mi papá mientras duró la relación, pero no era lo primordial en su vida.

¿Cómo valoras su dedicación profesional?

Entregarse totalmente a una profesión como esta tiene un precio. Lo esencial en su vida fue siempre su trabajo. Yo tuve una niñez sin mamá, debido a la carga laboral y otras responsabilidades sociales y políticas que ella asumía; sí quería verla debía esperar hasta muy tarde a que llegara y a veces me vencía el sueño.

Le pedía a mi abuela ir a la emisora para estar junto a mi madre; aunque también podía contar con mi padre, el actor y director, Abelardo Rodríguez.

¿Crecer en ese entorno familiar te inclinó hacia la radio?

No deseé ser actriz desde niña, pero crecí en Radio Progreso y disfrutaba ver las grabaciones en las que participaban grandes figuras, por lo que con 17 años quise comenzar un curso de locución.

Entrar a ese curso no me fue fácil, pues mi madre estaba en la comisión de selección y me prohibió asistir teniendo en cuenta que, si la decisión resultaba positiva, podía ser vista como favoritismo.

Me presenté y fui aprobada por los demás miembros del tribunal debido a que mi mamá declinó estar presente. Nunca me alentó hacia el arte, pues entendía que era una carrera muy dura, no suficientemente valorada. Comencé a hacer prácticas como locutora en la televisión, en la Revista de la Mañana y en la Cartelera; me introduje en el profesionalismo iniciándome en Radio Cadena Habana y en la COCO, que fue una escuela increíble por las oportunidades que ofrecía de hacer todo tipo de programas y la receptividad existente ante las propuestas que consideraban valiosas.

Recuerdo la primera vez que compartí micrófono con Luis Alarcón Santana, ya él era un locutor imponente, con una gran voz, al terminar la trasmisión al aire me di cuenta de que las manos me sudaban profusamente, le pedí a mi madre su opinión sobre mi desempeño y lo aprobó, lo cual, por supuesto, tuvo una gran significación para mí.


Marisela Rodríguez, locutora y actriz.

¿Tus padres acompañaron los avatares de tu desarrollo artístico?

Los dos estaban encantados, a mi papá siempre le gustó mi trabajo, fue un director muy recto, pero yo sentía que me comprendía. Paralelamente a mi trabajo como locutora intento entrar al Instituto Superior de Arte a estudiar actuación, no lo logro y gracias a Paco Alfonso, excelentísima persona y destacado artista, integro su grupo de teatro Rescate José Antonio Ramos, recibo un curso de habilitación de actores convocado por la EART y logro profesionalizarme como actriz.

Paralelamente a mi labor en la COCO, me incorporo a Radio Progreso y soy una de las fundadoras de Nosotras, significativo espacio de casi 36 años dedicado a la problemática femenina, dirigido por Carmen Solar.

¿Continúas tu carrera como locutora en Radio Progreso?

En Progreso se crea el Noticiero del Mediodía, al que me incorporo después de 15 años en la COCO y continúo la locución en programas de variado formato como A primera hora y Discoteca Popular.

¿Qué significó para ti, actuar junto a estelarísimos intérpretes y ser dirigida por Abelardo Rodríguez?

Fue muy difícil, aprendí a tropezones, pero nunca acudí a mis padres en busca de auxilio. Quería lograr las cosas por mí misma y de esa manera encontré mi lugar en la amplia programación dramática de Radio Progreso, la que siempre ha posibilitado el fogueo en diferentes géneros.

Una debe estar bien ubicada en lo que puede hacer para que el resultado sea respetado, alterné con monstruos de la actuación y reconocí siempre la valía de los que me rodeaban, tomando algo de cada uno de ellos. Ha sido una constante en mí, la necesidad de estar preparada, lista para asumir los roles.

Mencionaste al Premio Nacional de Radio, Carmen Solar, ¿cuánto le debes a esa directora?

Muchísimo porque me planteó grandes retos que me permitieron crecer como actriz. Por ejemplo: me propuso que interpretara a Martí adolescente, lo que exigía caracterizar ese significativo personaje histórico, sin caer en la caricatura de la voz joven masculina. Además, obtuve el Premio “Caricato” otorgado por la Uneac por el rol de Catalina en su puesta radial de la novela Cumbres Borrascosas, transitando de la niñez a la madurez y con escenas en las que el personaje dialogaba consigo mismo, en dos edades diferentes.

 Martha Velasco resultó excelente en sus caracterizaciones vocales y tú también has sobresalido por esa habilidad, ¿genética o aprendizaje?

Creo que la genética ha tenido mucho que ver, pero siempre estoy escuchando atentamente el decir de las personas y observando la vida en general.

¿Piensas imitar los pasos de tu madre y seguir trabajando pasados los 80 años?

No, la pandemia ha influido en nuestras vidas, la resolución de los problemas cotidianos necesita tiempo y yo quiero disfrutar de mi hogar y dedicarme a mi familia, por lo que me pienso jubilar al cumplir los 60 años, el próximo mes de mayo.

¿Cómo deseas que sea recordada Martha Velasco?

Como una mujer que alcanzó importantes logros artísticos, compartió sus conocimientos generosamente y entregó su alma a la radio.

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