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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“El rigor en la actuación es un problema vital y perenne”

Entrevista a Héctor Echemendía, actor de teatro, cine, radio y televisión nacido en Camagüey el 17 de noviembre de 1938, Premio Nacional de Televisión 2020
Héctor Echemendía

Héctor Echemendía

Cada noche de lunes, miércoles y viernes una parte de la familia cubana se vio cautivada con la novela Vuelve a mirar. Una especie de espejo que refleja, sin disfraz, la realidad cotidiana de las personas adultas mayores en Cuba. Sus conflictos existenciales, rutinas de vida, convivencia entre generaciones en un mismo hogar, en fin, un ajiaco 100 porciento genuino.

Uno de los personajes que más cariño ha generado entre el público nacional es el personaje de Felito, interpretado por el excelente actor Héctor Echemendía. Ese padre amoroso que no logra que sus hijas tengan una buena relación de hermanas y sufre por ello, ese padre con corazón de oro capaz siempre de perdonar las locuras de su hija Soledad.

No importa si es protagónico el personaje o si es grande o pequeña su presencia en el guión artístico, sus dotes histriónicas y talento inigualable, hace que cale bien profundo dejando su impronta en los corazones de cubanas y cubanos.

En su hoja de vida consta una trayectoria diversa: trabajó como operador de planta comercial de radio en la emisora CMJA e integró como actor a un grupo de aficionados, que luego se convirtió en el Conjunto Dramático de Camagüey. Allí protagonizó múltiples obras entre las que se encuentran Santa Camilla de La Habana Vieja, Santa Juana de América y La casa de té de la luna de agosto.

Por su versatilidad actoral incursionó muchos años en la emisora Radio Cadena Agramonte, donde participó desde radioteatros hasta programas infantiles, humorísticos y de temática campesina. Asimismo se le vió interpretar del teatro bufo El Gallego, de la trilogía clásica del Gallego, el Negrito y la Mulata, muy bien representado en el filme La Bella de la Alambra.

Héctor Echemendía una vez en La Habana se impuso como actor de carácter en la televisión, actuando en múltiples telenovelas, series, cuentos y teatros, algunos de ellos tan exitosos como Cuando el agua regresa a la tierra, Pasión y prejuicio, Entre mamparas y Tierra brava.

Este maravilloso ser humano cumplió este 17 de noviembre 83 años de edad y el equipo de la Revista Envivo ha querido reconocer su trayectoria profesional en la actuación mediante una entrevista exclusiva.

¿Cuánto caló en la personalidad de Héctor Echemendía el personaje de Iznaga en la serie Hermanos?

Imagínate, fue primordial en mi carrera por las circunstancias en que fueron realizadas. Fue la primera vez que actuaba en televisión, ya yo tenía una carrera de más de diez años haciendo teatro, llevaba bastante tiempo haciendo radio, además en el cabaret con el personaje del Gallego de la triología de la Mulata, el Negrito y el Gallego.

Después con la trascendencia que tuvo y lo que recuerdo de aquella escena de la muerte, como yo lo había preparado, fue trascendental para mí, pues por esas cosas del destino salió bien como lo había planificado de antemano.

¿Cómo valora usted a los grupos de aficionados ya que se suelen subvalorar?

En mi opinión el movimiento de aficionados tuvo en los primeros diez años del triunfo de la Revolución un auge formidable de los artistas no profesionales, no solamente de dramáticos, sino de otras manifestaciones artísticas como música, artes plásticas, danza.

Yo me acuerdo que la gente asistía a los espectáculos de artistas aficionados que se hacían. Entonces se fue colando en la mente popular que el artista aficionado era inferior a los profesionales del ramo, cosa que no es así pues puede existir un grupo como una persona que sea aficionado de cualquier manifestación tan brillante como cualquier profesional. Para mí fue la época de oro del teatro aficionado en Cuba.

La radio lo cautivó, ¿cómo fue su experiencia en ese fantástico mundo sonoro?

La radio para mí es una cosa inolvidable, de la experiencia que una saca de este medio, es increíble. En la radio todo el mundo es rápido, tú llegas, se ensaya, se lee el guión, le modificas lo errores que tenga y es directo a grabar. Inclusive por cualquier imprevisto no te da tiempo y es como decimos los actores: Vamos al toro… y se graba sin ensayo, claro pero ya uno ha estudiado el personaje de una novela, de una serie, etc.

En esos seis años que estuve en Radio Cadena Agramonte de la provincia de Camagüey, con la programación dramática más extensa del país, existía un mecanismo que te permite hacer desde humorísticos, infantiles, novela cubana, novela internacional, teatro; era un cambio de personajes y de voces formidable, así como un equipo artístico, de técnicos y directores formidables también.

Aquí en La Habana siempre he tratado de hacer radio, pero siempre me ha coincidido con trabajos en la televisión y he hecho muy poco. Cuando he ido a Radio Arte siempre les digo que me asignen personajes de un solo capítulo pues yo no puedo porque me llaman para hacer televisión y etcétera.

Pero yo recuerdo mi paso por la radio magníficamente bien y es una experiencia que cualquier actor debe tener. Inclusive no todos los actores por muy brillante que sean pueden hacer radio, conozco actores estrellas que no le sale interpretar personajes radiales. Es otro mundo pero maravilloso también.

¿Cuán difícil es para un actor interpretar el personaje archiconocido Gallego?

En la provincia de Camagüey se había preparado, pues no se llegó a montar, una triología que se denominaba Aquellos Bufos, de tres obras de este género, pero montadas a todo nivel como un espectáculo total.

Entonces yo interpreté a un gallego que llegaba peleando por el medio de la platea, se dirigía al escritor y luego tenía varias escenas dentro de la obra. Esa fue la primera vez que hice ese personaje, cosa que me sorprendió mucho y hasta gané un premio de actuación en ese Festival de Teatro de Camagüey con el personaje.

Empecé a hacerlo con otros compañeros y compañeras del grupo durante la famosa triología de El Negrito, la Mulata y el Gallego y en ocasiones de estar hasta tres temporadas haciendo cabaret en las noches en la provincia, además de empezar a trabajar a las ocho en Radio Cadena Agramonte, eso fue tremendo.

Y entontes da la casualidad de que el director de cine Enrique Pineda Barnet estaba buscando la pareja del Negrito y el Gallego. Un compañero mío viene hacia La Habana para hacer una audición con él en el estudio de maquillaje en la calle 23, y cuando regresa a la provincia me comenta que fue aprobado para participar en el filme La Bella de la Alambra y que el director aún no había encontrado al actor que le interpretara el personaje del Gallego.

Yo le contesté que no quería por el viaje que es demasiado largo y él me convención pues la producción costeaba todo, los viajes, el hospedaje y vine a La Habana hacer la prueba. Empezamos hacer una pequeña dramatización y Pineda Barnet dijo: –basta, basta, usted es el Gallego de La Bella de la Alambra…

Un consejo para los jóvenes actores…

Que nunca se den por satisfechos con lo que hacen. El actor por mucho tiempo que lleve en pantalla, uno al verse siempre hay algo que dice: –Caramba, aquí tenía que haber expresado más esto, tenía que haber hecho esto otro.

Siempre hay algo de inconformidad e inclusive cuando lo hayas hecho todo bien, cuando hayas tenido un trabajo decoroso y digno, pero siempre ves que le puede faltar más; que no se descuiden, que no crean que ya se lo saben todo.

Algunos jóvenes desde que salen de las escuelas de arte, desde que conversas con ellos sabes que van a seguir un camino de éxitos por cómo le hablan a uno, otros desaparecen del panorama artístico porque salen y creen que se lo saben todo, que ya terminaron con todas las materias, que ya no tienen que aprender nada más.

Entonces, esta es una carrera que cualquier personaje por muy chiquito que sea, tiene algo que uno le puede aportar, es un personaje y uno no puede descuidar eso, no puedes descuidar el estudio diario, la memorización de los textos, hay que estar entregado a eso toda la vida.

Hay muchachas y muchachos que salen de la academia y piden la opinión de los actores consagrados. Yo no me pongo a dar la opinión a nadie, él que me la pide, yo se lo doy con mucho gusto, porque no soy director de actores ni me gusta estar interfiriendo. Veo cosas que se van desfasando en los actores pero no les digo nada.

Pero te digo que el rigor en esta profesión es un problema vital y perenne.

Héctor Echemendía

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