18 de abril de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

ELLA, LA GACELA DE CUBA

A Farah María el conductor de programas Chucho Herrera le dedicó el sobrenombre La gacela que canta, mientras un periodista de la farándula no economizó adjetivos: grácil, etérea, divina, inolvidable.
Farah María

Farah María

De la miseria al exitazo mundial

Estimadas amigas, amigos dilectos:

   Gracias a las alas de la Señora Imaginación, los invito a emprender un viaje hasta la Cuba de 1944.

   ¿Qué estaba sucediendo por entonces en el país?

   Ah, pues la silla presidencial deja de albergar las asentaderas de Fulgencio Batista Zaldívar  para sostener las de Ramón Grau San Martín. (Dos tremendas fichas en el dominó de aquello que Renée Méndez Capote llamó la repútica).

   Fundación de Orígenes, revista artisticoliteraria.

   Alejo Carpentier publica los cuentos “Oficio de tinieblas” y “Viaje a la semilla”.

            ¿El porqué de su éxito?

El Museo de Arte Moderno de Nueva York presenta la exposición Pintores cubanos modernos.

   Mario Moreno –Cantinflas–  en La Habana. Actúa en CMQ Radio y en el teatro Alkázar. Se hospeda en el Hotel Nacional.

   Inauguración del Palacio de Convenciones y Deportes, en Paseo y Mar (aún no se había concluido el malecón).

   Brote de dengue en La Habana.

   Un ciclón de gran intensidad castiga el occidente cubano.

         Y, el 7 de diciembre de aquel año…

                …llegó, ¡quien llegó!

En la capital cubana, arriba Ella a este mundo tridimensional. Sí,  Fara García Callava, cuyo nombre aún carece de la H final.

   Viene a engrosar una prole que ya contaba con diez pequeñuelos.

   En su hogar, de la viejohabanera calle Picota, reina la miseria. “Uff, éramos once hermanos. A veces había desayuno, pan y leche, pero en otras ocasiones no había nada que comer. Mi abuela tenía una botella con aceite de hígado de bacalao que era terrible, ligado con vitaminas A y B y no sé cuántas cosas más. Ella picaba una naranja en dos y nos decía: «abre la boca», y todos nos tomábamos aquello sin chistar. Cada vez que me acuerdo me erizo. Claro, ella nos estaba alimentando porque no había desayuno, pero eso lo vine a saber años después”. (1)

Lo que vendría más tarde, es historia archiconocida.

   Con 17 años, Ella inicia su carrera artística como modelo del cabaret del Hotel Capri, donde, según se cuenta, fue muy asediada por su belleza. “Era una niña, inocente y feliz. Juana Bacallao estaba siempre atenta, dándome consejos, espantando a cualquiera que se fresqueara. Era mi protectora en todos los sentidos”.

   Luego la encontramos con el dúo Las Tropicales, en centros nocturnos de La Habana.

   Cuando transcurrían los años sesenta sustituye a Moraima Secada en el cuarteto Los Meme. Por razones de todos conocidas, se disuelve el conjunto vocal. Y, en 1969, Ella inicia su carrera como solista.

    El resto de su trayectoria sería una permanente cadena de éxitos. Desde galardones internacionales — Yamaha (Japón), Orfeo de Oro (Bulgaria), Sopot (Polonia), Dresde (Alemania)–  hasta el inconmensurable privilegio de compartir escenario con la irrepetible  Josephine Baker.

   ¿El porqué de su éxito?

   Algunos se refieren a los desplazamientos de carácter danzario y a un excelente movimiento escénico. Otros, a su elegante sensualidad. Unos terceros, a la sabrosura que impregnaba su belleza mestiza.

    El conductor de programas Chucho Herrera le dedicó el sobrenombre La gacela que canta, mientras un periodista de la farándula no economizó adjetivos: grácil, etérea, divina, inolvidable.

   Y todos llevaban sobrada razón en sus comentarios.

    Lo cierto es que Ella tomó el cielo por asalto.

    Por tal razón, a este humilde emborronacuartillas no le caben dudas en cuanto a que, el 30 de diciembre de 2020, Ella fijó  residencia en el firmamento, como le correspondía a su rango estelar.

(1) Los textos entrecomillados corresponden a palabras textuales de Farah.

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