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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

En la radio cubana, un gallego aplatana´o

Desde 1966 reposa Vispo en la habanera Necrópolis de Colón. Dejó instrucciones de que sus restos no fuesen repatriados. Se había naturalizado cubano.
Cástor Vispo

Cástor Vispo

Se ha dicho, con toda la razón del mundo, que la forma en que habla el cubano es parte inseparable del alma nacional.

Así, decimos que es un filtro el individuo inteligente, una chica mamey la muchacha hermosa y bella, un mango su equivalente masculino, un cuarto bate el que se desempeña exitosamente, un comebola el ingenuo, un cana el preso, un bretero el dado a la murmuración.

Y, del extranjero que ha adoptado las costumbres reinantes en este país y vive aquí de maravilla, afirmamos que se ha aplatana´o. Precisamente de un individuo con tales características tratarán las líneas que siguen.

El personaje

En las primeras décadas del siglo XX, de su natal Galicia, con 18 años, llega Cástor Vispo a Cuba, para reunirse con su familia, ya aquí radicada.  (En su biografía, los años iniciales en La Coruña están en blanco, pues todo lo relevante de su vida ocurrió entre nosotros).

Inicialmente trabaja en oficinas, pero ya su oído privilegiado está captando todas las vertientes de la cultura popular cubana, desde nuestra habla hasta el desmandado sentido del humor típico del cubano, lindante con el desenfreno.

Todo ese entrenamiento, aquel rito de pasaje, iba a plasmarse cuando nuestras ondas hertzianas comiencen a acoger el programa.

La tremenda corte

Cuando transcurre 1941 la emisora RHC Cadena Azul pone el espacio en el aire, pero pronto pasa al imperio de los hermanos Mestre, el circuito CMQ.

Escenario: un juzgado de decimosexto orden, donde se ventilan casos de estafitas y triquiñuelas.

Elenco: insuperable. Leopoldo Fernández (el pillo Tres Patines), Aníbal de Mar (El Señor Juez), Mimí Cal (Nananina), Adolfo Otero (el gallego Rudesindo Caldeiro y Escobiña)…

Guionista: el irrepetible Cástor Vispo.

Desplegaba Vispo un humor vecino del surrealismo. Un ejemplo. Tres Patines (analfabetón a matarse) decía muy tranquilamente: “La palabra PARA la encontramos al conjugar el verbo PARAGUAS”.

Por eso no ha de extrañarnos que, durante media hora de cada día, miles de coterráneos estuviesen aguantándose el abdomen, poseídos por una inaguantable risa convulsiva.

Desde 1966 reposa Vispo en la habanera Necrópolis de Colón. Dejó instrucciones de que sus restos no fuesen repatriados. Se había naturalizado cubano.

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