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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Hipervínculos históricos entre comunicación y cultura

La radio y la televisión cubanas se valieron desde sus inicios de diversas prácticas comunicativas para estructurar sus propias rutinas productivas
RHC, Cadena Azul

RHC, Cadena Azul

Durante mucho tiempo la radio fundacional cubana se nutrió de las prácticas afines precedentes. Solo con el paso de los años este nuevo soporte de comunicación estructuró sus propias rutinas, saberes y modos de hacer, sin abandonar las herencias de las cuales se había apropiado.

En los orígenes de la radio, este novedoso y masivo medio de comunicación electrónico se nutrió de los ámbitos, escenarios y soportes mediáticos que le precedían; entre los fundamentales estuvieron los radioaficionados, las publicaciones impresas y las prácticas escénicas.

Como ejemplos de lo antes expuesto se pueden citar:

  • La colaboración de un grupo de radioaficionados como Roberto E. Ramírez y Mr. Frederick W. Boston, de la Electric Equipment Co.

Al inaugurarse oficialmente la radio cubana –el 10 de octubre de 1922– los establecimientos comerciales carecían de equipos receptores y de transmisiones radiotelefónicas, actividad que asumió a vasta red de grupos de radioaficionados nacionales que emitían durante el día y, posteriormente, lo asumieron algunos periódicos. Ambos incidían decisivamente en los contenidos, formas y estilos de la programación de las nacientes radioemisoras profesionales. El 24 de mayo de 1928 se funda el primer Radio Club cubano, que agrupa a radioaficionados de diversos orígenes y formaciones.

  • La programación de musicales en la radio surge con Antonio Fresneda (Jefe de Ventas de la Westinghouse), quien gestiona con José Fernández Soriano, de la emisora 2OH habanera, ofrecer en la mañana y en la tarde programas musicales a partir de transcripciones electrónicas.
  • El primer antecedente de los noticieros radiales fue La voz del aire, transmitido por la planta CMCD, desde el Hotel Palace, cuyos directores eran Jesús J. López y José Benito Rodríguez.

Por mucho tiempo, la prensa escrita no solo aportó los contenidos de los informativos radiales, sino que legó también sus formatos y prácticas como el “corta y pega”, mediante el cual se leían literalmente las noticias publicadas en los periódicos hasta que, finalmente, crean y consolidan los modos de hacer propios de este soporte electrónico.

  • Los vínculos entre la prensa escrita y la radio se institucionalizaron por vez primera a gran escala entre el periódico El Diario y la estación 2AZ, de José M. Baquero y Carlos Narganes, al inaugurarse en Cuba la recepción radiotelegráfica de noticias nacionales e internacionales del servicio de información del periódico suministrada por los radioaficionados con frecuencia diaria (10:00 p.m.). Recibían más de 4000 palabras.

De los radioaficionados provenía entonces la información nacional e internacional publicada en los periódicos impresos y las nacientes emisoras radiales. En dicho periódico, a fines de 1928, se facilita a Miguel Troncoso y Adolfo Gil la instalación de la emisora CMW (la del Diario de La Marina) con 500 watts de potencia.

Entre sus aportes primarios estuvo la transmisión del primer periódico radial hecho y dirigido por periodistas profesionales: El diario hablado del día (emitido a las 7:00 a.m. y a las 7:00 p.m.). Progresivamente, la radio estructura los formatos y estilos informativos propios de su trabajo periodístico, genera su propia información y convierte a locutores y profesionales empíricos en reporteros. En 1947 se gradúa la primera promoción de la Escuela de Periodismo “Manuel Márquez Sterling”.

En fecha tan distante como el 31 de diciembre de 1950, CMQ Radio –la más importante emisora cubana– transmitía a las 2:00 p.m., en colaboración con el Diario de La Marina, el Anuario periodístico radial de ese año.

Pese a su fuerte gestión comunicativa-comercial, la radio y luego la televisión comercial cubanas fueron importantes soportes de la promoción cultural más diversa. Algunos ejemplos de ello son:

  • Durante sus primeras décadas, los conciertos de La Filarmónica de La Habana y las obras teatrales, ejecutadas y escenificadas en los principales teatros habaneros, se emitieron en tiempo real desde poderosas cadenas radiales coyunturales que las difundían hacia provincias distantes de la capital de la nación.
  • Se emitieron programas semanales donde cantantes líricos nacionales y foráneos debutaron en Cuba antes de convertirse en verdaderas estrellas de la música, el cine, la radio y la televisión cubana y latinoamericana.
  • Se hizo habitual la transmisión de espacios habituales que replicaban en vivo, producciones teatrales o las propias de famosas zarzuelas, óperas y operetas europeas y cubanas. También emitían espacios del teatro bufo.

Desde 1950 se estructura el que sería el vasto y potente sistema televisivo cubano, que redimensiona, diversifica y multiplica los nexos entre todos los medios electrónicos y los escenarios tradicionales de la cultura. El hecho de que las dos primeras televisoras cubanas fueran creadas por empresas propietarias de importantes emisoras radiales potenció el flujo de estas prácticas tradicionales en los más variados soportes, escenarios y ámbitos sociales.

La huella de la prensa escrita en los medios electrónicos pervive aún como un ejemplo paradigmático. En febrero de 1953, cuando la programación fundacional de la cadena nacional de televisión Canal 2 (Telemundo) inaugura el singular espacio El mundo en televisión, difundido en las primeras horas de la mañana, ocurre el estreno de las revistas variadas informativas en la televisión iberoamericana.

Estos vínculos tradicionales se refuerzan por la réplica en el audiovisual de las principales secciones informativas y culturales del periódico El Mundo, debido que tanto el periódico como la televisora pertenecían al italiano Amadeo Barletta. En ella se alternaron sus periodistas habituales y, por añadidura, la transmisión televisiva se realizó por mucho tiempo desde las propias instalaciones del periódico.

Desde los estudios de esta propia cadena televisiva, durante los años 50, se escenificaron en tiempo real significativas óperas y operetas italianas. Los dueños de la productora audiovisual Escuela de Televisión se valdrían de sus nexos empresariales con la famosa cadena radial RHC para emitir en vivo, desde el Canal 2 (Telemundo), obras teatrales representadas simultáneamente en sus estudios.

Estas son solo muestras de los hipervínculos entre los medios de comunicación y la cultura hasta 1960.

Los noticieros radiales en Cuba tuvieron su antecedentes en la década de los años 30 del siglo XX, con la transmisión de La voz del aire por la planta CMCD, cuyos reportes de radioescuchas vemos en esta imagen.
Gracias a la alianza empresarial entre la productora Escuela de Televisión y la cadena radial RHC fueron transmitidas en vivo por Telemundo obras teatrales representadas simultáneamente en los estudios de la emisora.
Con el estreno del programa El mundo en televisión, el Canal 2 (Telemundo) inauguró las revistas variadas informativas en la televisión iberoamericana.
Famoso tenor que actuó en varios espacios del Canal 2 y fue nombrado Director y Supervisor de Programas Musicales en esa empresa televisiva.
José Luis Aragón Dulzaides trabajó como Jefe de Publicidad de RHC Cadena Azul y sobresalió como el creador de los primeros programas de divulgación cultural en la radio, como La Hora Múltiple (1931-1937) y La bolsa del saber.

 

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