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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Julio César Bayard, pasión por la narración deportiva

La narración deportiva ha sido, por más de medio siglo, la gran pasión de Julio César Bayard, uno de los reconocidos comentaristas cubanos
Julio César Bayard

Julio César Bayard

La narración deportiva ha sido, por más de medio siglo la gran pasión de Julio César Bayard, uno de los icónicos comentaristas cubanos que ha acompañado a generaciones dentro y fuera del territorio nacional, con su peculiar estilo.

Su primer acercamiento al deporte fue en su natal Santiago de Cuba, cuando era apenas un adolescente y se sintió atraído por el baloncesto y el atletismo, disciplinas que practicó como entretenimiento, y que le abrieron el camino para una fructífera carrera como profesional de la comunicación.

«En 1967 llegué a la Escuela Superior Comandante Fajardo, como parte de un grupo de 32 personas que en todo el país habíamos sido escogidos para formarnos en un curso como narradores deportivos, a iniciativa del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

“De este grupo nos graduamos 14, y de ellos tres que éramos del oriente del país: José Daniel Quevedo y René Calama, de Guantánamo y yo”, recuerda.

Para nosotros fue motivo de alegría haber conocido a Guido García Inclán, quien nos abrió las puertas de Radio COCO para hacer nuestras prácticas», comentó el carismático comunicador, quien accedió a conversar con los lectores de esta publicación el día en que celebró sus 75 años.

Como antecedente a su labor profesional sobresale el vínculo sostenido con la dirección del Instituto Nacional de Deporte, Educación Física y Recreación (INDER) de su ciudad natal, donde fue reconocido como Anunciador Oficial del Stadium, y donde recibío propuestas para asumir la responsabilidad de comentarista de tenis de mesa.

Su tránsito por diferentes emisoras de radio y por la televisión nacional también fue recordado por el septuagenario comentarista: “Recuerdo que estuve por Radio Liberación y por Radio Progreso, ésta última fue la primera emisora que abrió espacios en su programación para el tratamiento a los temas deportivos”.

“También recuerdo”, confiesa, “que la redacción deportiva central estaba ubicada en el octavo piso del ICRT, y desde allí se diseñaba el trabajo para la radio y para la televisión”.

“Especial ha sido para mí Radio Rebelde, estación a la que estuve muy vinculado durante más de 49 años, y en la que me realicé profesionalmente desde mi llegada a La Habana”, reconoce este profesional.

Para Julio César Bayard, a quien conozco desde la adolescencia, resulta muy difícil ocultar su pasión por el deporte y su modestia y sencillez características, lo que demostró agradeciendo a quienes les dedicaron un pensamiento de felicitación por su onomástico, al ICRT por su apoyo y reconocimiento, así como a las personas que de todo el país lo contactaron para mostrarle su afecto.

En Cuba y el extranjero

Su labor fuera del territorio nacional también ha sido de vital importancia para el deporte cubano, de ello comentó con satisfacción que durante siete meses asumió como preparador de la delegación de narradores y comentaristas deportivos nicaragüenses, que acompañarían a su delegación a los Juegos Centroamericanos La Habana 1982.

La profesionalidad que lo caracteriza lo llevó a participar en siete Juegos Olímpicos, privilegio que también rememoró con entusiasmo: “Primero participé en el Ensayo Olímpico para las Olimpiadas de Moscú 80, evento que tuvo lugar en 1979 y en el que participé junto a quien para mí ha sido el más grande de los comentaristas y narradores deportivos del país: Bobby Salamanca”.

“Después fueron siete las Olimpiadas en las que participé: Moscú (1980), Los Ángeles (1984), Barcelona (1992), Atlanta (1996), Sidney (2000), Pekín (2008) y Río (2016).

“También participé en nueve campeonatos mundiales de Atletismo (bajo techo y al aire libre) y en un mundial de Levantamiento de Pesas, que tuvo lugar en los Estados Unidos, además de estar, en calidad de narrador internacional, junto a Ramón el “Piti” Rivera en varios campeonatos mundiales de Baseball, Voleibol y Basquetbol», refirió.

Entre anécdotas transcurrió la conversación telefónica en la que no faltó el recuerdo de una de sus más queridas experiencias fuera del país, en la que tuvo que acudir a su pericia para no perder uno de los momentos más importantes del Atletismo nacional: “No podré olvidar un Campeonato Mundial celebrado en Europa, en el que estaba solo y esperaba una llamada de Cuba para describir una de las actuaciones de nuestra Ana Fidelia Quirot”.

“Esa llamada no llegó a tiempo y la carrera final de 800 metros de esa destaca atleta no pudo ser apreciada en vivo por los cubanos, pero quiso la vida que no perdiera la oportunidad de narrarla y fue para una televisora italiana que me pidió colaboración”, asegura.

“Después y gracias a la ayuda del camarógrafo de esa nación pude describirla para mi pueblo, lo que fue retransmitido en más de cien oportunidades, desde la radio nacional».

Sus coberturas a momentos importantes para el deporte nacional forman parte de la historia de la radio cubana: la medalla de oro alcanzada por la deportista María Caridad Colón en la modalidad del lanzamiento de jabalina, la primera latinoamericana que alcanzaba tal premio en la arena internacional en esa disciplina, además dos de los records mundiales del saltador Javier Soto Mayor, uno de los títulos de Osleidis Menéndez, también en la especialidad de la jabalina, así como varios logros obtenidos por pesistas cubanos, llegaron al público nacional en su voz y con su sello personal.

A los jóvenes, un consejo

La sapiencia de Julio César Bayard lo convierte en una voz autorizada para ofrecer criterios que contribuyan a un mejor desarrollo profesional de quienes hoy se dedican a la narración y al comentario deportivo. En ese sentido puntualizó: “Si algo caracteriza a esta profesión en la actualidad es el talento de los jóvenes, en sus análisis y en sus maneras de decir”.

“Considero que Camilo Pérez Pérez es uno de los más prometedores en la radio y en la televisión nacional, sobre todo por la excelente memoria que tiene y por las habilidades para hilvanar ideas y mostrar sus conocimientos”, añade.

“En los últimos tiempos creo que ha adquirido mayor importancia el tema económico, esta es una apreciación personal, y lo que cada profesional recibe como salario por su presencia en diferentes emisoras o canales televisivos, y se ha quedado un poco atrás la preparación lógica y necesaria, lo que conspira contra la calidad del trabajo”, razona.

Para Julio César Bayard, “otra cosa que está faltando hoy es la relación con la academia y con los que más saben en materia de locución. Los 32 que nos iniciamos en esta labor tuvimos la posibilidad de recibir clases de los maestros de la locución cubana: José Antonio Cepero Brito, fue uno de ellos”.

“Los principales especialistas y profesores del Instituto de Deporte Manuel Fajardo fueron nuestros maestros, y en la actualidad esa es una asignatura pendiente, que se nota mucho en el desempeño profesional. De eso tengo experiencias de cuando formé parte de la Comisión Nacional de Evaluación a Comentaristas Deportivos, momento en el que saltaba a la luz la falta de rigor y preparación”, asevera.

El reconocido comentarista deportivo afirma que “hoy quienes se dedican a esta profesión tienen la ventaja de contar con la tecnología necesaria y de última generación, para hacer su trabajo, pero si no hacen un uso adecuado y oportuno, el resultado no es el mejor, ni el que merece el público que los ve o los escucha».

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