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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La radio cubana necesita un frente único para su defensa

Josefa Bracero y Caridad Martínez protagonizaron un encuentro con especialistas de la radio cubana

Los desafíos de la radio cubana en los tiempos actuales fueron los ejes fundamentales de las intervenciones de Josefa Bracero y Caridad Martínez, especialistas de los medios audiovisuales en Cuba, durante un encuentro en RadioArte con trabajadores, técnicos y directivos de diferentes emisoras nacionales del país.

Este intercambio marcó el comienzo de una serie de debates que tendrá lugar en todas las emisoras del país para identificar aciertos y desaciertos en la rutina productiva de la radio cubana.

En su intervención, Bracero destacó que no importa cuán adelantada esté la técnica radial si el medio no dispone de verdaderos talentos y personas con deseos de hacer las cosas de manera correcta.

“Estamos perdidos si se pone el interés material por delante del talento y el amor por la radio. No puede verse este medio como un peldaño para llegar a la televisión. A veces veo con mucha tristeza cómo llega cualquiera, protagoniza una novela, y al otro día es animador o conductor de un programa televisivo. Y yo me pregunto entonces: ¿quién es esa persona y cuál es su formación profesional?

“Cuando yo comencé en la radio hace cincuenta años se trabajaba con el corazón más que con otra cosa. Se llegaba a ese medio no con el propósito de moverse para otro lugar y obtener más salario, sino con el fin supremo de volcar nuestra vocación hacia el periodismo o la locución. La gente llegaba y se mantenía, porque había un amor por lo que se hacía y nadie preguntaba cuánto iba a ganar”, destacó Bracero.

Para la veterana de los medios, la formación en las provincias y en los municipios constituye una verdadera escuela de radialistas, porque la vida los lleva a desarrollarse en varios sentidos: escriben programas, se dirigen a sí mismos, hacen sus propias notas periodísticas.

“Una emisora de radio debe ser integral porque está compuesta por muchas personas: desde el que limpia el piso hasta el que escribe un libreto. Y el director de un programa radial debe ser líder, pero ese liderazgo tiene que ganárselo con la organización en el trabajo, con la exigencia y el orden.

“Ahora noto mucha indisciplina. El director llega al estudio y la gente está entretenida en otras cosas, hablando en voz alta sobre temas ajenos al programa. En décadas pasadas, el que llegaba nuevo a la radio tenía el paradigma del que se iba. Actualmente llegan los jóvenes y ya no hay paradigmas. ¡Eso es fatal!”, subrayó.

Según la especialista, un buen director debe tener una cultura general amplia, que debe adquirir más allá de los estudios universitarios o de cualquier curso o posgrado.

“Tiene que leer mucho e interesarse por todo, ver programas de televisión que aporten, sean inteligentes y hagan pensar. Por ejemplo, yo no concibo que un director dirija una novela adaptada si no se lee el libro primeramente. También necesita cierta sensibilidad para la radio porque nadie sale de las aulas convertido en un artista verdadero si no lo era antes de entrar.

“Además, el director debe tener cierta psicología para tratar con las personas, saber de dicción y de idiomas extranjeros para la correcta pronunciación de nombres foráneos. También tiene que conocer sobre la música y los efectos que emplea, pues juegan un papel fundamental en la dramaturgia de cualquier producto comunicativo”, indicó.

Para Bracero, no es lo mismo narrar una novela que una aventura, y un narrador deportivo debe ser un excelente comunicador, capaz de sentar al oyente en un campo deportivo a través de su narración.

“No debe narrar por televisión lo que el televidente está mirando. Ni hace falta gritar, sino entonar; y tiene que ser objetivo en sus comentarios, sin importar sus preferencias por un deportista o un equipo.

“Considero que la animación es el escalón más alto de la locución, y para ella es necesaria una cultura amplísima porque se puede llegar a improvisar sobre diversos temas. A veces se confunde a un presentador con un animador y eso no es correcto.

“Nosotros tenemos muchos presentadores en Cuba; pero no tenemos animadores, salvo algunas excepciones. Y a veces cometemos el error de querer imponer un animador, porque es popular como cantante o como actor”, señaló Bracero.

Por su parte, Caridad Martínez señaló la necesidad de rescatar el sentido de pertenencia en las emisoras de radio y crear conciencia sobre el hecho de que en cualquier emisora los trabajadores deben saber comportarse y ponerse en función de una programación que debe ser de calidad.

“En estos momentos las personas entran a trabajar y no se les dice cómo comportarse. A esas personas se les debe dar un mínimo de conocimiento. Hay que saber, por ejemplo, cómo se entra en un estudio, aunque entiendo que ahora mismo muchos no tienen el picaporte o el cerrojo adecuado”, indicó.

Para Martínez, todas las especialidades de la radio deben interrelacionarse para obtener resultados óptimos, velar siempre por la ética profesional, y entender que la radio es un medio artístico.

“El que no tenga una fibra de artista no hace nada en este medio. Por eso me preocupa la programación dramatizada, y me sorprendo cuando noto que no se le da la importancia requerida a la voz y los timbres me parecen muy parecidos”, señaló.

En los momentos finales del encuentro, Bracero y Martínez coincidieron en la necesidad de hacer un frente único en defensa de la radio cubana y rescatar aquellos estilos de trabajo que identificaron a este medio en décadas pasadas, de manera que el público reconozca en la radio un medio que vale la pena seguir defendiendo y mejorando en las actuales circunstancias del país.

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