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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

La radio, esa hermana mayor

Este 22 de agosto cumple 100 años la radio cubana, fundada por el músico y patriota Luis Casas Romero

Nací en un hogar donde la música fue un acompañamiento imprescindible de la vida familiar, primero a través de la radio y poco después desde la pantalla de un televisor, que me permitió conocer los rostros de los hombres y mujeres, cuyas bien timbradas voces yo solamente había escuchado interpretando canciones que en mi primera infancia llegué a aprenderme de memoria.

Muy lejos estaba yo de imaginar en ese entonces —allá en la década de los cincuenta del pasado siglo— que al paso del tiempo mi vida profesional estaría vinculada de un modo u otro a esos dos medios de comunicación. O quién sabe si identificarme con ellos tan tempranamente fue como una predestinación, sustentada además en la admiración que he sentido desde siempre por los hacedores del cotidiano milagro de forjar tantos sonidos e imágenes en la fragua de su consagración y su talento.

Este 22 de agosto cumple 100 años la radio cubana, la cual trazara desde sus comienzos en la 2LC fundada por el músico y patriota Luis Casas Romero, el arduo y fascinante camino de búsquedas y hallazgos que convirtiera años después a muchos artistas, técnicos y directivos del medio radial en fundadores de la televisión en nuestro país, para que a partir del 24 de octubre de 1950 el orticón se encargara de complementar con la imagen a ese «sonido para ver», que fue su antecedente mediático.

Era como saldar una deuda de gratitud con las enseñanzas aportadas por la radiodifusión nacional. Esa hermana mayor que marcara el derrotero hacia nuevos avances tecnológicos y códigos comunicacionales, sin renunciar jamás a su impactante y necesaria presencia entre nosotros. Es por eso que nuestra centenaria radio y nuestra televisión no contienden por la preferencia de sus públicos, sino conjugan diaria y sabiamente su quehacer con el propósito de informar, instruir y entretener a millones de cubanos y cubanas… y cada vez lograrlo con mayor eficacia.

Es este por tanto un día de regocijo para los radialistas del país. O lo que es lo mismo, para todo nuestro pueblo: esencial razón de ser del esfuerzo que en estos difíciles tiempos y complejas circunstancias realizan los hombres y mujeres consagrados a la radio. Esa experimentada hermana mayor de la televisión, porque nuestra radiodifusión ha sido y seguirá siendo una pródiga cantera de talentosos artistas y creadores que engrandecen con su obra la cultura nacional.

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