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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Rey Montesinos ama la guitarra tanto como la batuta

Entrevista con el reconocido músico Rey Montesinos
Rey Montesinos

Rey Montesinos

El guitarrista, compositor y arreglista cubano Rey Montesinos nació un 23 de agosto, un día después de otro grande del pentagrama nacional, Pacho Alonso y un día antes del gran Benny Moré, pero en años diferentes. Esto resulta para muchos una curiosidad musical y para el artista una de las tantas razones por las cuales siente una atracción indescriptible por la obra de ambos.

Para este septuagenario la televisión ha sido fundamental en su desarrollo profesional y humano. Le exigió elevar su preparación técnica y gracias a ello, ocupó importantes responsabilidades en el medio, hasta devenir en director de la orquesta del ICRT.

Ama la guitarra tanto como la batuta, por eso siempre está listo para ambos desempeños, aunque su complicidad con las cuerdas llegó cuando contaba solo con siete años de edad. Recuerda esa primera relación: “Un muchacho que recibía clases con mi mamá dejó la guitarra en la casa, la cogí y me atreví a ejecutar algunos acordes. Como era tan pequeño todos se quedaron asombrados y aunque no lo creas, con los años llegué a la conclusión que el más asombrado era yo, pues nunca había recibido clases de música”.

“Luego vinieron momentos de más formalidad, estudios sonoros, participación en programas infantiles y en pequeños conjuntos en mi ciudad natal, Pinar del Río, hasta que me bequé aquí en La Habana en una escuela de música ubicada entonces en el antiguo colegio de Belén, donde estudió Fidel”, indicó el también compositor.

Fidel visitaba la escuela con bastante frecuencia, jugaba básquet y voleibol con los estudiantes y en sentido general estableció con muy buenas relaciones, oportunidad que Montesinos aprovechó para acercársele y hacerle una petición.

“Yo quería formar una jazz band con mis compañeros de beca, pero no sabía cómo lograrlo, se lo comuniqué al Comandante, en una de esas visitas al centro y de inmediato nos buscaron los instrumentos y todo lo demás que necesitábamos. Fue una experiencia bonita y edificante porque de alguna manera la orquesta contribuyó al desarrollo musical de todos sus miembros, entre ellos del vocalista Fausto Durán”.

En sus 75 años de vida, las anécdotas de Rey Montesinos relacionadas con el mundo de las melodías son incontables, pero hay una que permanece latente en sus evocaciones.

“La escuela de música donde estudiaba (antiguo colegio de Belén) en su parte posterior colindaba con Tropicana. Todas las noches un grupo de estudiantes saltábamos la cerca y agachados mirábamos el espectáculo. Aquello para mí era mágico, pero a la vez inspirador, más de una vez soñé estar allí, batuta en mano, dirigiendo a ese grupo de músicos. Años después fui designado director de la orquesta de Tropicana, donde me mantuve durante siete años”.

Montesinos participó en el primer concurso de interpretación Adolfo Guzmán, evento en el cual estuvo hasta su desaparición. Sobre el certamen el guitarrista explicó: “El Concurso fue diseñado por el maestro José Ramón Urbay como plataforma para premiar los mejores programas de la televisión cubana, pero ante la repentina muerte de Adolfo Guzmán, el proyecto cambió y en su lugar se hizo un festival para reconocer las mejores canciones que tuvieran el estilo de las creadas por el connotado pianista”, explica Montesinos.

“Fue así como nació el Concurso Adolfo Guzmán con una primera edición, ganada por un tema de Marta Valdés, con arreglos míos”, rememora el guitarrista.

En su andar musical de más de medio siglo, Rey Montesinos fue integrante del conjunto Lira de La Habana y ha cortejado con su guitarra a múltiples figuras de la canción. En esa lista están Elena Burque y Omara Portuondo, Farah María y Fernando Álvarez. De igual manera tuvo el privilegio de trabajar con Pacho Alonso en Los Pachucos.

Con todos ellos estableció una combinación perfecta, definida por el respeto mutuo y el deseo de ofrecer presentaciones con calidad por ser la credencial más fidedigna de un artista ante sus públicos.

En el momento de esta entrevista los objetivos del también arreglista se relacionan con su hija Leo. La joven es la anfitriona de una peña en la Casa de Cultura de Calzada y Ocho en el Vedado. Al respecto afirma: “Soy su guitarrista acompañante y en ocasiones de sus invitados, y aunque a mi edad ya no se puede planificar mucho, quiero hacer un disco con mi hija rubricado por la EGREM con ocho o nueve temas, con guitarra, bajo y percusión, nada más y ella interpretando canciones de grandes boleristas de los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo. El disco está en un compás de espera solo falta que la casa discográfica fije la fecha de grabación”.

Fotos: María Regla Figueroa Evans

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