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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Lo que se hereda no se hurta

Asevera Rosario Flores Corbelle, actriz, locutora y guionista

Nació y creció en el hogar de dos grandes locutores: Reineiro Flores y Dulce María Corbelle. De pequeña agarraba una revista Bohemia y leía en voz alta imitando a sus padres, aunque confiesa que nunca dijo que quería ser locutora.

A los siete años ingresó en la Escuela del Centro Gallego de La Habana, donde recibió clases de baile español. A los once matriculó en la Escuela de Ballet Alicia Alonso, que posteriormente tiene que abandonar por un accidente en el tobillo que le impide seguir en el ballet.

Cuando ella tenía dieciséis años, Gibernau, un amigo de la familia que trabajaba en la radio, le dijo a su mamá que llevara a Mariquita  para hacerle una prueba de actuación. El examen consistía en interpretar un papel de una obra; ella lo hace con Gerardo Riverón, quien también aspiraba a entrar en el curso. Rosario Flores recuerda que el director era Carlos Piñeiro y, para su sorpresa, la aprueban. Así debuta como actriz en la radio, con Julio Lot, sustituyendo a Coralia Fernández. El director le aseguró que devendría en una excelente actriz.

El 4 de abril de 1960, con dieciséis años, ella firma su primer contrato, en presencia de sus padres, pues era menor de edad. Sin embargo, la actuación no era lo que más le gustaba, sino el canto, pero a sus padres no les agradaba la vida de los artistas y, sobre todo, de las cantantes.

Debutó con la obra La loca de Chaillot, dirigida por Carlos Piñeiro. Su vida artística se dividió entonces en hacer radio, de ocho de la mañana hasta la una de la tarde, y en actuar en la televisión a partir de las tres de la tarde.

Aunque aun no pensaba en la locución, esta le llega de la mano de Marta Jiménez Oropesa, quien le comentó que le gustaba su voz para los programas variados en Radio Rebelde. Marta la puso a trabajar en el programa infantil que dirigía.

Cuenta Rosario a En Vivo que su madre, además de locutora, era actriz y le tuvo un papel en el programa Tía Tata cuenta cuentos; posteriormente hace de narradora, bajo la dirección de Oscar Luis López, que la lleva a su  programa Son las nueve.

La vida Rosario está llena de momentos agradables, uno de ellos: ser la primera mujer que trabajó con Franco Carbón y además sustituir a su mamá en Al sur del Río Bravo.

Según confiesa, fue su padre quien le enseñó el arte de la locución, porque –acota- “no es lo mismo decir un poema que declamarlo”. También asevera que “la televisión tiene la magia de la imagen, pero en radio, tiene uno que darlo todo con la voz, tienes que vestir el personaje, sobre todo con las vivencias.

“Hay que aprender la técnica y sobre todo tener buena dicción. El locutor, tiene que dominar el texto”, subraya.

En televisión hizo la primera versión del Conde de Montecristo, en 1972. También trabajó en: El asesinato de Roger Acroydd, El secuestro del Rey Sol y Puerto Rico libre, entre otras obras; además de la aventura El Águila, bajo la dirección de Erick Kaupp.

No podemos olvidar sus personajes en San Nicolás del Peladero.
Rememora emocionada que su primer trabajo con un locutor fue acompañando a Edel Morales. Trabajó en las emisiones de Información Política, junto a su madre. También se desempeñó como locutora en La Revista de la Mañana y La Voz de España, siempre asesorada por su padre, que era republicano y cuando la lucha clandestina  perteneció al Directorio Revolucionario.

Sobre su familia recalca que sus padres siempre fueron ejemplo para ella.
Rosario siempre alternó la TV y la radio, sobre todo en Radio Rebelde y Radio Progreso, emisora donde más ha hecho locución. También es autora de varios guiones y ha hecho doblajes.

Se jubiló en 1999 para ayudar a su hija en la crianza de su nieta, pero ahora sigue trabajando. Fue la conductora del programa Hablemos de Salud, que estuvo en el aire quince años. También realizó cuentos, aventuras y teatros.

En Radio Progreso sigue haciendo dramatizados como: La novela cubana Agente Especial, Clave 830.

Ha recibido varios galardones como actriz y locutora, entre ellos: El micrófono de la Radio Cubana, la Distinción Raúl Gómez García, la Condición Artista de Mérito y la distinción Julio Lot.

Aunque tiene una bellísima voz nunca ha cantado en ningún medio. Muchos han admirado las actuaciones de Rosario declamando poemas en la Casa de México, en el espacio El Cisne Salvaje, que ella organizó junto con su esposo.   

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