18 de julio de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Los hitos de Félix Caignet 

La notoriedad social del santiaguero Félix Benjamín Caignet, pese a su multiplicidad de aportes a la cultura continental, se construye en su mayoría por su obra cumbre El derecho de nacer. En este artículo le contamos otros aspectos de su obra.
El derecho de nacer

El derecho de nacer

La memoria histórica de los medios de comunicación electrónicos es finita pues, su cobertura masiva, volumen productivo y difusivo y multiplicidad de obras emitidas durante años, resultan imposible de recordar y preservar. En consecuencia, el proceso de identificar los hitos de un artista, comunicador, ejecutivo, entidad o sistema mediático impone una despiadada selectividad.

La notoriedad social del santiaguero Félix Benjamín Caignet no lo exime de ese proceso discriminatorio. Pese a su multiplicidad de aportes a la cultura continental, la mayoría solo lo recuerda por su obra cumbre; la radionovela El derecho de nacer. 

A inicios de los años treinta pasados, antes que Cuba emergiera como polo radial de América Latina, Caignet fue en su terruño natal, uno de los precursores de nuestras primacías radiofónicas.  

En sus inicios fue radioaficionado, reportero teatral y músico.

En 1925, estrena su primera obra teatral: Las aventuras de Chelín, Bebita y el enano Cloriflor; donde alterna el guion y el oficio de ventrílocuo.

En la radio local comenzó cantando sus canciones y haciendo narraciones orales. En 1932, escribió el guion radial de su Chelin y Bebita… que  devino el primer episodio radial para públicos infantiles de América Latina. En ella alterna diversos roles artísticos y al culminar cada capítulo,  recorre las calles para conocer su impacto en los públicos. Ello convirtió a Caignet, en uno de los pioneros de nuestra investigación mediática.

En 1933, estrena en la radio Las aventuras de Chan Li Po, primer episodio detectivesco escrito por cubanos que se inspira en relatos y personajes icónicos de las historietas y series radiales estadounidenses que entonces circulaban en Cuba. Ni la emisión santiaguera ni la ulterior holguinera, alcanzaron impacto significativo en las audiencias.

Para 1937, ya instalado en La Habana, recorría infructuosamente las emisoras capitalinas proponiendo su Chan Li Po. Sorpresivamente, cuando episodio se difunde en la CMX (Radiodifusión O Shea) del Hotel Palace capitalino –sito en las confluencias de calle G y 27- en El Vedado- genera una conmoción inédita que lo convierte en el primer suceso o fenomeno mediático  emanado de una obra radial y marca pauta en la naciente Industria Cultural.

Su estrategia de ocultar la identidad de su protagonista (el guantanamero Aníbal de Mar) propulsa un aluvión de análisis, reportajes, entrevistas y concursos impresos y radiales que potenciarían la fama del autor, de su obra y de su  intérprete. 

De inmediato, rebasó los escenarios  radiales  y se volcó a los impresos, al teatro, a la música e incluso en el cine; donde da lugar a La serpiente roja – primer largometraje sonoro cubano- donde Caignet adapta una de las series radiales de Chan Li Po.

Así comienza la circulación integral de las historias y personajes, rasgo esencial de la Industria Cultural contemporánea.

El proceso rebasa nuestra geografía a mediados de 1937 –en pleno auge de su emisión habanera y a punto de estrenarse el filme La serpiente roja – Caignet vendió esta obra a una emisora de Buenos Aires (Argentina) y a otra de EE.UU. -Con celeridad, viaja junto a su protagonista a promoverla-.   

En los años cuarenta del pasado siglo, Caignet escribió varias radionovelas y adapto a la radio, para públicos juveniles, aventuras provenientes de la literatura universal en RHC, Cadena Azul . 

Un día, presenta a la jabonera que patrocina el espacio de novelas, El derecho de nacer. La misma censura el guion, por considerar excesivo el protagonismo del personaje de Mama Dolores, vieja esclava de raza negra convertida en nana de la futura madre.  

Su rechazo lo lanzo a CMQ Radio, quien desde la fundación de Cadena Azul en 1940, había perdido su liderazgo nacional.

Pese a las reticencias de algunos funcionarios de la Q, su Director General -Goar Mestre- opta por difundirla; con lo cual tambien le arrebata a su rival un reconocido autor radial. 

Desde abril de 1948, El derecho de nacer se estrena por CMQ Radio; donde desencadena un fenómeno comunicativo nacional  y regional; que supera con creces los generados en 1937, por Chan Li Po (CMX)  y La Corte Suprema del arte (CMQ Radio).

El derecho de nacer, convirtió a Caignet, en el autor mediático más reconocido en Las Américas; donde su obra y estilo se impusieron como paradigma de la ficción mediática.    

El impacto comunicativo-cultural de El derecho… lo replica en las más importantes radioemisoras del continente en habla hispana, portuguesa e inglesa. Cuentan que en 1958, se difundió en Tokio (Japón).

Desde los años 50 se produjeron varias adaptaciones en el cine mexicano y finalmente; se multiplica en las telenovelas:

Cuba (1958); Puerto Rico (1959); TV Tupy Brasil (1963-1964) y 1999. En el Canal 2, de las estrellas en México se sucedieron sus versiones en 1966, 1980 y 2001.  

Pero Caignet fue mucho más que El derecho de nacer.

En el propio 1948, estrena en CMQ,  las aventuras Los ángeles de la calle, (protagonizada por adolescentes) donde estrena en nuestra ficción; el tema de los niños de la calle; a quien siguen otras radionovelas melodramáticas. Ejemplos: Morir para vivir, El precio de una vida o La mujer que se vendió, Los que no deben nacer, Peor que las víboras,  Pobre juventud yla madre de todos.

Entre 1952-1953,  Caignet funda la productora cinematográfica CUBA-MEX, donde realiza adaptaciones fílmicas de sus aventuras y radionovelas. En esta plataforma también incluye a otros autores de ficción cubana como Armando Couto e Iris Dávila. En el soporte fílmico, nuestras radionovelas se redimensionan por todo el orbe.  

Cuando este genial santiaguero fallece en La Habana, en los años setenta del siglo XX, ya era uno de los más importantes gestores de la ficción dramática en la Industria Cultural continental; donde sus obras propulsaron la radio, la televisión, el cine, el teatro y hasta la historieta. 

Caignet era un hombre de pueblo, con instrucción primaria y formación artística totalmente empírica. No obstante, su talento, inteligencia natural y creatividad innatas fueron suficientes para identificar y apropiarse de las esencias de los productos culturales que circulaban entonces en Las Américas.

Como hombre de su tiempo, se nutrió del Romanticismo y del Melodrama europeo contenido en la novelística y aquellos primeros folletines impresos de los periódicos donde al fundirse con novedosas estrategias mercantiles y comunicativas redimensionaron sus códigos.  

También estuvo atento a las producciones de la pujante  industria mediática  estadounidense;, donde el mercadeo y la publicidad se fundieron con el arte; forjando los cimientos de la Industria Cultural contemporánea; gestora de la novedosa pero importante cultura popular o cultura mediática.  

Al fundir las esencias de la cultura europea latina con nuestras tradiciones,  Caignet adquiere una visión cultural-ideológica que se contrapone las esencias de la cultura anglosajona-estadounidense que intentaba entonces colonizarnos. Ello lo convirtió en un adalid de esta resistencia cultural. 

Cuando muchos afirman que El derecho de nacer, fue nuestra primera radionovela y telenovela; anulan además de la obra precedente de Caignet, la pléyade de autores cubanos que antes de 1948, forjaron la novelística radial y televisiva cubanas. 

El transito e impacto de El derecho de nacer en los más diversos soportes y escenarios mediáticos – culturales de varios continentes y culturas; la convirtieron en el relato de ficción latinoamericano con mayor circulación global.

No han faltado críticos elitistas que califican su obra de efectista, mercantilista y kich; ignorando la preponderancia de las tendencias culturales de su época.

Sin embargo, los hitos de Caignet, lo inscribieron a perpetuidad en el patrimonio cultural, el imaginario colectivo y la memoria histórica del universo latino; donde aún muchos esperamos su justa revalorización cultural. 

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