Mayán, La Venero o Melao
Mariana Venero Domínguez
Mariana Venero Domínguez, jovial y longeva editora, nació en Palma Soriano el 12 de septiembre de 1939, por lo que hace apenas unos días cumplió 87 años. Para mí resulta bien difícil hablar de esta compañera, pues con ella he trabajado por más de 40 años, primeramente, en el Instituto Nacional de Deportes Educación Física y Recreación (INDER) y, más tarde, en la Editorial En Vivo del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), hoy perteneciente al Ministerio de Información y Comunicación Social.
Venero Domínguez ha estado vinculada a los medios desde que era casi una niña pues en su casa estaba emplazada la emisora radial CMKZ, “La voz del Cauto” 1430 Kilociclos; una empresa que era bastante ambiciosa y atrevida para aquellos tiempos y pertenecía al inmigrante español Joaquín Venero, quien fuera su padre. Allí, rodeados del medio de lo que era su hogar, nacieron ella y dos hermanos, oyendo música y noticias.
Es preciso destacar que, a pesar de los años, Venero recuerde cada jingle de los productos que anunciaban las emisoras de radio de la época al igual que los estribillos de todas las congas santiagueras, muchas de las cuales arrolló junto a grandes actores y músicos de la provincia por las calles de Enramada en Santiago de Cuba.
Al final de 1958, el 28 de diciembre, cuando la Revolución liberó a Palma Soriano, los compañeros de Radio Rebelde estuvieron en la emisora con el fin de utilizar la planta por la que Fidel se dirigiría al pueblo. Allí, ella tuvo el privilegio de poder conocer, en su propia casa a Violeta Casals, Ricardo Martínez, Orestes Varela y Eduardo Fernández.
Además, se hizo Bachiller en Letras y Maestra Normalista desde 1960, convirtiéndose en uno de los primeros maestros voluntarios junto a Enrique Pineda Barnet que subieron a la Sierra Maestra. Luego, en 1967, se graduó de Licenciada en Historia en la Universidad de Oriente y, tres años más tarde, fue evaluada como editora en dicha editorial. También en 1974 se graduó de idioma francés en la Escuela Vladimir Mayakoski.
Como buena oriental, vino hacia la capital y en 1978 se graduó de periodista en la Universidad de La Habana, al tiempo que estudió portugués en la Escuela Abraham Lincoln, graduándose en 1984. Para esta fecha ya era trabajadora del INDER en el departamento de Canje y publicaciones y en 1990 cursó estudios de posgrado de gramática en la Universidad de La Habana; además de un posgrado sobre edición de libros y revistas en 1993 en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba.
Ya en el 1999 cursó un diplomado de producción editorial en la Universidad de La Habana con el Instituto Cubano del Libro (ICL) y, luego, con la máxima calificación de cinco que equivale a 15 créditos para alcanzar la Maestría en Ciencias. Más tarde, por su trabajo de edición resultó premiada por el ICL en el 2008 con el Premio Nacional de la Crítica concedido al libro “Los propietarios de Cuba”.
Ha trabajado en el Ministerio de Educación como profesora de Historia y desde el 1970, con la creación de la Editorial Oriente, laboró en ella como editora-correctora. A partir de 1976 trabajó como editora y correctora en el departamento de Prensa y Propaganda en el INDER en donde coincidimos por vez primera.
Desde el 2000 trabajó contratada por varias editoriales del ICL y, posteriormente, hasta 2010, se desempeñó como editora de un sinnúmero de libros en la Editorial Deportes del INDER. También ha formado parte de las revistas “El Deporte, derecho del pueblo en Cuba”, el semanario deportivo “LPV”, la revista cultural“En CASA” y la editorial de “En Vivo” ICRT.

Fueron varios los libros editados por Mariana con anterioridad en la Editorial Deportes, entre los que recuerdo: “Un Siglo de Deporte Olímpico”, “Cuba y América Latina”, de Fabio Ruiz Vinageras; “Martí, Cultura Física y Medioambiente”, de Carlos F. Alonso Villasuso; “Cerro Pelado, Delegación de la Dignidad”, de Fabio Ruiz Vinageras y José A. Díaz Rey; “Ni olvidados, ni muertos”, de José A. Díaz Rey; “Guanajay, el pequeño Japón”, de Heliodoro Chacón; “Magín, tiempo de contar esta historia”, de Daisy Rubiera y Sonnia Moro, entre otros.
Así mismo, con la Editorial En Vivo, junto a la compañera Mariana, trabajó en los textos “Diccionario Deportivo”, de Miguel A. Masjuán; “Confesiones de Grandes”, de Aurelio Prieto Alemán; “Historia del fútbol en Cuba”, de José Lotina; “Eva Rodríguez”, de Ángel Manuel; “Televisión y Deporte en Cuba, la programación deportiva en la TV comercial cubana”, de Carlos Alberto González; “¡¿Si te contara…?!”, de Antonio Resillez; “Lo que no puede olvidar un productor”, de Norberto Abreu Lizaso, “Tomo I y II; CMKZ Radio Baraguá, pionera de las emisoras cubanas”, de Eddy Bolaños, entre muchos otros.
Igualmente, Mariana ha estado desde su creación en casi todas las ferias del libro realizadas en la isla y ha participado en congresos de Educación Física como redactora durante muchísimos años. Además, en su haber, ha sido merecedora de disímiles distinciones entre ellas: la Félix Elmusa, Conrado Benítez, Rafael María de Mendive, Mártires de Barbados, El sello José Martí y otras.
Pero, unido a todos los méritos que le acompañan, esta mujer siempre ha sido una mambisa de nuestros tiempos en su vida cotidiana. Fuera de las cámaras y los medios, ella ha vivido otros procesos difíciles como la pérdida de quien fuera su esposo y de su hija, y ha enfrentado y vencido una grave enfermedad. Por eso, además del cariño de sus nietos que le acompañan, Mariana recibe hoy el cariño de miles de conocidos, dentro y fuera del sector, como este amigo y admirador que escribe estas letras.
Mariana es de buen carácter, aunque en alguna que otra ocasión resulta un tanto dominante. Guarachera y bailadora, como la más joven de las jóvenes… la recuerdo aún en esta etapa de su vida. Por eso, en estos recién cumplidos 87, queremos hacer patente nuestro reconocimiento, afecto, cariño y agradecimiento por tantos años de existencia y dedicación a los medios de comunicación.
¡Muchas Felicidades, Mayán!