Una emisora que nos regala el tiempo
Radio Reloj
Cierta vez le escuché decir a alguien que el verdadero amanecer cubano tiene olor a café recién colado, pero hace 79 años el despunte del alba en nuestro país estuvo asistido por la inconfundible e imprescindible sonoridad de Radio Reloj.
Todo comenzó a las seis de la mañana del primero de julio de 1947, cuando irrumpió en el éter una planta radial que no solamente ofrecía noticias y anuncios publicitarios en vivo, sino que daba la hora exacta minuto a minuto. Este fue un hecho sin precedentes en la radiodifusión nacional pues hizo con los oyentes lo que Eliseo Diego a sus lectores en un bellísimo poema: regalarles el tiempo… todo el tiempo.
Fue con muy pocos recursos -un metrónomo, un micrófono, una mesa y dos sillas- en un pequeño local del inmueble (entonces ocupado por la CMQ en Monte y Prado) donde se produjo la salida al aire de una planta radial que a partir de ese momento se pondría al servicio de la actualidad y la puntualidad. Desde este nacimiento hace casi ocho décadas, Radio Reloj ha acompañado a los cubanos de tal menea que, podría decirse, no ha existido un cubano que nunca la haya sintonizado para mantenerse informado o ajustar con absoluta confianza la hora en sus relojes.
Tan merecido prestigio en función de la inmediatez y la veracidad noticiosa lo consolidó muy tempranamente esta planta radial el 15 de septiembre del propio año 1947 -y a sólo dos meses y medio de su fundación- cuando recibió literalmente su gran bautismo de fuego al reportar desde el lugar de los hechos el sangriento enfrentamiento de dos bandas armadas en el reparto Orfila, en Marianao.
Sin embargo, la estación radial que desde ese instante fue considerada el medio informativo por excelencia, no sólo narró la historia sino se hizo historia 10 años después al ser tomada el 13 de marzo de 1957 por José Antonio Echeverría, quien en vibrante alocución al pueblo de Cuba informó a través de sus micrófonos el ajusticiamiento del dictador Fulgencio Batista.
De ese modo, la grandeza de la patria y la cotidiana entrega de sus mejores hijos, así como lo más connotado del acontecer internacional, han hallado rigurosa y cabal repercusión en todos y cada uno de los segundos marcados por el familiar y entrañable tic-tac identificativo de Radio Reloj durante las 24 horas del día.
Eso lo consiguen esta emisora y sus hacedores con una admirable síntesis y una adecuada sintaxis que posibilitan aprovechar al máximo esa generosa e irrecuperable ofrenda de la vida que es el tiempo.