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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

No hago nada en la vida sin pasión

Asegura la actriz cubana Natasha Díaz
Natasha Díaz

Natasha Díaz

Esta actriz no teme decir su edad: 67 años, porque acota que como dice la canción, da gracias a la vida que le ha dado tanto. En su bello hogar, adornado con sus cuadros que maravillan a todo el que los contempla, conversa desenfadadamente con el equipo de En Vivo.

Con su gracia característica entabla de inmediato una conversación agradable y llena de anécdotas. Plantea que comenzó su carrera a los 19 años en el teatro y la radio, haciendo diversos personajes en novelas dirigidas por Caridad Martínez y Raúl Pérez Sánchez, entre otros reconocidos directores del medio radial.

Recuerda que aún trabajaba en la radio cuando la buscan para hacer la telenovela La joven de la flecha de oro. A partir de ahí su ascenso a la pequeña pantalla fue vertiginoso; todos recordamos sus personajes en las telenovelas escritas por Maité Vera, que tan buenos recuerdos dejó para el público, Oro verde y El viejo espigón, entre otras.

Nos asegura que hay que luchar contra los cánones estéticos y nunca ha sentido la tan mencionada discriminación, porque lo que vale es escuchar para hacerse respetar y dar todo el mundo interior en cada actuación, pues cada personaje tiene sus características y hay que encarnarlo con dignidad por pequeño que sea el papel.

Repite convencida que en nuestro país no existe racismo, -pero sí hay racistas-. Tiene un alto concepto de Fidel, dice con emocionada  que fue un genio en todo lo que hizo. A la Revolución tiene mucho que agradecerle espiritualmente, porque le enseñó lo que significa la palabra dignidad. Se considera una mujer apasionada: “no hago nada en la vida sin pasión; el alma compone la vida”, asevera.

Confiesa, risueña, que le hubiera gustado ser psicóloga. En otra parte de la conversación rememora su buena amistad con Consuelo Vidal, quien siempre creyó en ella y le daba consejos muy valiosos.

Del teatro recuerda su personaje en la “Rebambaramba”,  que tuvo dos nombres: Franquicia Postal y el otro que se lo impuso Héctor Quintero, “Blanquita Rubio Castaño”. Disfrutó mucho hacer el personaje Esperanza Mayor en la obra “Sábado corto”,  de Héctor Quintero.

Sostiene que adora la comedia porque le complace divertir a la gente. Le gustaría trabajar este género en otros países. En cuanto a la televisión recalca la necesidad de resultarle agradable al televidente.

Recuerda con mucho agrado sus roles en los memorables filmes: Polvo Rojo, Plaff, Las noches de Constantinopla, entre otras, y las actuaciones con María de los Ángeles Santana, Jorge Villazón, Raúl Pomares y el actor español Paco Rabal.

Nunca ha dejado de actuar pues es lo que le gusta y disfruta.  Solo acepta personajes que le interesen. En estos últimos tiempos ha protagonizado algunos personajes que le han agradado, por ejemplo, en la serie Rompiendo el silencio, donde comparte con Rubén Breña.

En sus 48 años de carrera ha recibido numerosos reconocimientos como La Gitana Tropical,  Artista de Mérito,  la orden Majadahonda,  el Diploma Nicolás Guillén de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y la Distinción por la Cultura Nacional, entre otros. Anuncia en la despedida que está haciendo un personaje en el policiaco Tras la huella, para su próxima aparición en la TV.

En su vida personal no le teme a nada y asegura: “Hay que ser auténtico, ser de verdad”.  Gracias a Natasha por su tiempo y su talento.

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