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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Nuestros fundadores: Juana Rivero Casteleiro

Remembranza de la labor artística y educativa de la cantante y prestigiosa profesora
Juana Rivero Casteleiro

Juana Rivero Casteleiro

La música se integra a la cotidianidad de los públicos y, por ende, sus vivencias, sentimientos y recuerdos. Por ello, no extraña que la radio primero y después la televisión, la convirtieran en uno de los pilares de su programación habitual.

Desde octubre de 1950, Unión Radio TV (Canal 4), nuestra primera televisora, potenció esta práctica con el atractivo singular de la imagen audiovisual en el ámbito doméstico.

A Juana Rivero Casteleiro (Candelaria, Pinar del Río, 25 de junio de 1917) debemos el arribo de las agrupaciones vocales a la televisión fundacional cubana y disímiles proyectos que durante décadas colmaron de satisfacción espiritual a todo un pueblo.

Los más jóvenes la vieron transitar humilde y sencilla por los pasillos de nuestro Instituto, sin siquiera avizorar los aportes realizados por esta artista a la radio, a la televisión y a la cultura cubana.

Simultaneó su enseñanza básica con la Teoría musical, el piano y el ballet; mientras cursaba el bachillerato y la universidad, se asoció a la fundación Pro Arte Musical, donde su profesora de guitarra, Clara Romero de Nicola, le insufló el amor por las agrupaciones vocales que la convierte en cantora de La Coral de La Habana.1 Desde entonces, ni su ejercicio profesional como farmacéutica,2 le impidió consagrarse a la música. Sus primeros pasos artísticos revelan el caudal de sus aptitudes.

Durante 1946 impartió música en la Escuela Municipal habanera. En 1950 cantó y dirigió la Coral de La Habana. Cuando esta agrupación gesta el primer movimiento de canturías en la escuela pública cubana, Juana dirige la nombrada “María Muñoz”, en el Distrito No. 3 de La Habana.

Alcanza notoriedad en la dirección coral en 1951, dentro del Centro especial de música capitalino.

En mayo de ese año, Cuca Rivero –como ya le dicen todos– y la directora de música de ese centro, propusieron a Gaspar Pumarejo –Director general del Canal 4– presentar allí una cantoría de las escuelas públicas con 70 voces, además de divulgar el plan de estudios de esa institución, en ocasión del Día de las Madres.

El coro –cuyo repertorio ella monta y dirige– se presenta como un grupo aficionado que compite en el programa Escuela de televisión, animado por la actriz y locutora Lolita Berrio y por el propio Pumarejo. Esta fue la primera actuación de una agrupación vocal en la televisión cubana.3

Tras su éxito arrollador, el ejecutivo le propuso que seleccionara, entre los cientos de aspirantes del programa, las voces para un pequeño formato que actuaría en los programas de la televisión. El coro de 16 voces juveniles resultante toma el nombre de su directora y participa en numerosos proyectos fundacionales.

Al bar melódico de Osvaldo Farrés, le sigue desde 1954 su profusa participación en el Canal 2 (Telemundo), cuando ya Escuela de televisión no era un concurso televisivo, sino la pujante productora audiovisual liderada por Pumarejo y Otto Sirgo, que nutría de programas a esa televisora.

Pocos recuerdan que el 28 de enero de 1952 –efemérides del natalicio de José Martí– se unieron seis canturías municipales en una coral de 700 voces que canta frente al Capitolio Nacional y en la Plaza de La Catedral. Este espectáculo inusual, dirigido por Cuca Rivero, lo difundió por control remoto el Canal 4.4 Finalmente, desde 1955, actúa en El casino de la alegría, Canal 6 (CMQ TV), donde permanecerá hasta 1960.

Durante los años sesenta pasados el movimiento coral nacional alcanzó un auge monumental. Entre los artistas que sustentaron esta disciplina se encontraba Cuca Rivero, quien como por arte de magia montaba, ensayaba y dirigía a niños o a adultos en canciones, himnos y marchas, en los más diversos escenarios.

Desde 1961, como fundadora de la Cátedra de canto coral en la Escuela Nacional de Instructores de Arte, organiza y dirige un coro de 600 voces que hizo época y se integra a numerosos jurados que evalúan obras en variados concursos musicales.

Dos años después de fundarse el Instituto de Radiodifusión cubano, la Rivero ya había organizado y dirigía su Coro, apoyada por Octavio Marín y el músico Carlos Faxas.

La existencia de una coral propia en la radio y la televisión cubanas potenció esta manifestación en los ámbitos mediáticos; diversificando y enriqueciendo la calidad de nuestros programas. Lo que pocos recuerdan hoy es su expansión impetuosa hacia cuanta actividad político-cultural relevante se organizara fuera de los estudios de la radio o la televisión.

Otro de los momentos inolvidables de la trayectoria profesional de Cuca Rivero acaeció en Radio Rebelde entre 1960 y 1975. Allí, junto a los maestros Mario Romeu y Adolfo Guzmán, protagonizó la singular experiencia de crear un programa diario que enseñaba música a distancia, sin que los alumnos vieran a sus maestros. Cuca Rivero fue una de sus “profesoras invisibles”, su guionista y conductora.

Primero llegó a 43 escuelas primarias y luego a un millón de alumnos en toda Cuba. Su original método de enseñanza artística lo adoptó el Ministerio de Educación cuando incluyó la enseñanza musical en el Plan de estudios y la UNESCO premió al programa, por sus aportes culturales.

Todavía nos preguntamos cómo pudo también, desde 1970, asesorar la Dirección musical de la televisión nacional y atender personalmente proyectos de tanta complejidad como Viernes de gala -con zarzuelas y operetas-, Música sinfónica, Música coral y Violines en la noche.

Uno de los proyectos en los que brilló fue Álbum de Cuba (1964-1986) donde por 22 años continuos -junto a su amiga y conductora la soprano Esther Borja y los maestros Mario Romeu, Adolfo Guzmán, González Mántici- propulsó la más depurada lírica nacional e iberoamericana.

La jubilación no le restó vitalidad a esta menuda mujer y gran artista, pues entonces recorrió toda Cuba -alegre y enérgica- en los más diversos concursos, jurados y festivales. Poco tiempo antes que la enfermedad nublara su mente, asesoró el catálogo musical de su yerno, el compositor José María Vitier, mientras escribía sus memorias.

Para la historia queda su contribución meritoria al movimiento coral cubano, a la enseñanza musical desde los medios electrónicos y a la promoción cultural desde la asesora de programas televisivos.

Humana, sencilla y talentosa, esta trabajadora incansable consagró los mejores años de su vida al Instituto Cubano de Radio y Televisión.

En el año 2002, tuvo lugar la primera edición del Premio Nacional de televisión, por la obra de la vida y entre los galardonados de aquella noche histórica, por merecimiento propio, estaba Cuca Rivero.5

Referencias:
1 Creada por la española María Muñoz, fundadora de esta disciplina en Cuba y de su inclusión en las instituciones docentes.
2 Egresada en 1942.
3 Desde inicios de la década, algunas radioemisoras habaneras usaban sus propios coros en su programación. No obstante, ninguno de ellos fue el fundador de esta actividad en nuestra pantalla chica.
4 Tras el golpe de estado militar acaecido en marzo de 1952, el Estado suspende este proyecto del Ministerio de Educación.
5 Entre sus múltiples condecoraciones ostenta: La medalla Alejo Carpentier, que otorga el Ministerio de Cultura, La distinción por la Cultura Nacional

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