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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Ofelia Núñez sigue cuidando el naranjo del patio

Intercambio con una destacada actriz de la televisión cubana
Ofelia Núñez

Ofelia Núñez

Ofelia Núñez recibió al equipo de En Vivo con un aromático café y la disposición de rememorar momentos de su vida que la distinguieron en su formación y desempeño como actriz.

Su mamá quería que ella fuera pianista y la matriculó en el Conservatorio Amadeo Roldán, pero a Ofelia lo que le gustaba era recitar en los actos de la escuela. Poco a poco convenció a la familia de que su pasión era actuar. Entonces, matriculó en unos cursos de actuación con la profesora Hortensia Gelabert.

Un día se enteró de que en CMQ había un concurso que se llamaba Buscando Estrellas, se presentó y ganó el primer lugar. Explica sonriente, como es característico en ella: “eso no significaba que ya era una actriz contratada para hacer grandes personajes, sino que me permitía hacer extras en distintos programas”.

En esa época debía acudir todos los días al ya conocido “banco verde” (banco situado en el edificio de CMQ, por la calle M, donde los principiantes se sentaban para enterarse si había algún papel para ellos), en espera de que pusieran en una tabilla el nombre del programa asignado a los actores, donde muchas veces aparecían sin decir un solo bocadillo.

Mientras esperaba una oportunidad, trabajaba en espacios radiales donde hizo varios personajes junto al actor Baldomero Peláez. Ofelia agradece esta oportunidad a Nenita Viera.

En radio hacía las voces del programa Tía Tata cuenta cuentos. Asimismo trabajó con Carlos Gilí en la obra Petición d Manos, y también hizo el personaje de la Tojosa, en la excelente novela Sol de Batey, con guion original de Dora Alonso.

En teatro formó parte del grupo Milanés, que dirigía Adolfo de Luis, pero estuvo poco tiempo; recuerda que también estaban Verónica Lynn y Alden Knight.

En un encuentro con el magnífico actor y director Jorge Ignacio Vaillant, este le propone trabajar ya fija en la televisión, pues había descubierto sus dotes de actriz. De ahí comenzó una vertiginosa carrera en variados programas. Recuerda con mucho agrado su personaje en Papá Goriot, de Honoré de Balzac, junto al actor Julito Martínez.

Asegura que su carrera como actriz “ha sido maravillosa”. Interpretó personajes importantes en espacios como: La Comedia del domingo, Tele Teatro, El Cuento, Estudio 15 y varias obras que para ella son inolvidables como “El dulce pájaro de la juventud”.

Trabajó con los directores Silvano Suárez, Roberto Garriga y otros grandes de la escena cubana.

Al referirse a su trabajo en la novela El Naranjo del Patio, sonríe comentando que aunque han pasado varios años de su puesta en escena, todavía las personas la reconocen como Lola, la esposa de Lito y recuerda con amor a su inolvidable compañero en la obra, ese gran actor que fue Miguel Navarro.

Se siente realizada como actriz y mujer, pues tiene dos hijos maravillosos; aunque ya está jubilada, no retirada, sigue amando la actuación.

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