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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Oreste Martell habla sin pretextos ni dobleces

Entrevista al locutor cubano Orestes Martell
Oreste Martell

Oreste Martell

La voz del locutor cubano Orestes Martell Pérez confieso que siempre me produjo inmensa satisfacción por ese timbre grave y melodioso al unísono.

Por eso, cuando tuve la oportunidad de entrevistarlo por su cumpleaños, este 13 de febrero, la conversación fluyó con este “caballero de la locución” en uno de los salones de Radio Cadena Habana, emisora por la que el también profesor siente gran respeto. 

Allí comentó que nació en Bauta, municipio ubicado en el extremo noreste de la Provincia de Artemisa, y que desde muy joven se vinculó con los acontecimientos de su generación. Figura entre los fundadores de las Milicias Nacionales Revolucionarias, combatió en las arenas de Playa Girón con solo 15 años de edad y a partir de esas experiencias, tiempo después comenzó vida militar en la contrainteligencia.

¿Cuándo decidió tomar el micrófono como su mejor arma de combate?

En el año 1965 me desmovilicé de la vida militar y comencé a trabajar en la televisión como auxiliar de estudio y coordinador. En una ocasión me acerqué al entonces coordinador Antonio Fernández con un periódico en mano interesado en darle a conocer una de las noticias allí escritas.

Leí la información y al finalizar este me dijo “tienes voz de locutor, ahí al doblar están haciendo una captación para estudiar esa especialidad”.  Le hice caso, me presenté en el curso, me aprobaron y me gradué en el año 1970.

¿Después de recibir título de graduado en locución continuó otros cursos de especialización?

Sí, hice lo que no pude hacer en la vida militar. Matriculé en la Universidad donde me mantuve cinco años, estudiaba y trabajaba a la vez en Radio Liberación. Fue un gran sacrificio, pero valió la pena.

En ese recorrido para elevar al máximo mis conocimientos técnicos me propuse también investigar lo más profundo de la profesión. Con ese objetivo me preparé y presenté ponencias en algunos eventos científicos.

¿Cuáles fueron esos eventos?

Primero uno relacionado con la propaganda en radio y televisión. Allí obtuve Mención Especial. Después presenté una ponencia en otro certamen sobre narración dramática, donde obtuve el Primer Premio Internacional y digo internacional porque en él participaron varios países del área americana.

¿Cómo marchó el mundo de la locución luego de obtener importantes lauros?

Continué en Radio Taíno, Rebelde y Radio Arte, aunque el universo de la investigación se convirtió en una de mis prioridades. Bajo esa máxima presenté un programa de técnicas de locución e hice estudios de lingüística y didáctica hasta que en 1980 comencé a impartir clases de locución para devenir en miembro de la cátedra de esa especialidad a nivel nacional. Durante todos estos años una de mis visiones es vincular lo teórico con lo práctico.

La locución tiene varias especialidades ¿Cuál le llama más la atención?

Dentro de esa gama de variedades me encantan, la narración, la poesía y el comentario. Por ejemplo, en una mención con pocas palabras se dice mucho pero siempre necesitamos que el mensaje quede en las personas.

En el caso de la narración es un trabajo hermoso junto con los artistas, musicalizadores y directores con la cual debemos brindar una realidad virtual del tema a tratar.

Este tipo de locución es ancestral nació desde que el hombre inició sus primeros sonidos guturales y se sentó alrededor de una hoguera con varios congéneres. Claro, con el paso de los años, esta se perfeccionó y dio paso a leyendas, historias épicas y no épicas, hasta nuestros días, en que el narrador dramático se convierte en el pináculo de cualquier acción de ese tipo. Pues bien, en mi quehacer cotidiano desarrollo estas variantes de la locución, lo que en la misma medida me gusta y hace feliz.

¿Cuál es su desempeño en la pequeña pantalla?

Pertenezco al departamento de publicidad de la televisión cubana, mi voz fue utilizada para hacer la mención de bien público que muchos recuerdan como “caracol gigante africano”, pero continuo en la programación dramática de Radio Arte. Durante estos años de labor he sido reconocido con varios lauros, ellos me llenan de satisfacción y en paralelo representan un compromiso.

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