18 de julio de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Palabras, palabras, palabras

No son pocas las veces que en nuestros medios se utiliza la palabra jornada en lugar de la palabra día y, aunque algunos critican esta sustitución, no hay error alguno en este proceder.
La palabra jornada

La palabra Jornada

La lengua es un organismo vivo, tan vivo como nuestros cuerpos, por esa razón cambia constantemente y las palabras, sintagmas, expresiones muestran estos cambios. Por ello, es vital que todos los hablantes nos actualicemos con frecuencia para no cometer errores o injusticias.

No son pocas las veces que en nuestros medios se utiliza la palabra jornada en lugar de la palabra día y tampoco son pocas las veces en las que algún oyente, televidente o lector critica esta sustitución. Sin embargo, debemos ser justos, no hay error alguno en este proceder.

La palabra jornada aparece en el diccionario de la academia con quince acepciones, algunas ya en desuso y otras aún vigentes como: tiempo de duración del trabajo diario, camino que se anda regularmente en un día de viaje, camino o viaje aunque pase de un día, expedición militar, transito del alma de esta vida a la otra, tiempo de la vida y fin de ella, viaje de los reyes que hacían a los sitios reales, tiempo que los reyes residían en un sitio real, reunión o congreso de corta duración y otras significaciones que aluden al teatro y a la imprenta. Se forman también con la palabra jornada sintagmas y locuciones muy usadas en nuestra lengua como: jornadas de puertas abiertas, jornada intensiva, a grandes jornadas y caminar por jornadas.

Es muy probable que por tantos y disímiles usos de esta palabra, algunos piensen que no puede sustituirse por día, sin embargo, la primera acepción que aparece en el diccionario es: período de veinticuatro horas. No hay nada que reprocharles entonces, a aquellos hablantes del español que usan la palabra jornada como sinónimo de día, porque este proceder es correcto.
Quiero referirme también al gentilicio de los nativos del Brasil, porque muchos se preguntan cuál es la forma correcta brasilero o brasileño.

Aunque muchos critican el uso de brasilero, porque el sufijo – ero está más en concordancia con la palabra portuguesa brasileiro, muchos autores importantes la prefieren como es el caso de José Mármol y otros de países como Argentina, Uruguay o Chile, por solo citar algunos.
Brasileño es palabra formada en la Colonia en concordancia con los cánones del español hablado por el hombre de la conquista, según asegura el profesor uruguayo Adolfo Berro. Por lo tanto, ambas formas son correctas y podemos usar tanto brasilero como brasileño y así consta en el Diccionario de la lengua española.

También dicho diccionario nos asegura que podemos usar tanto jamaicano como jamaiquino porque ambos gentilicios son correctos cuando nos referimos a los nativos de Jamaica.
Los gentilicios son palabras que pueden funcionar como adjetivos y como sustantivos y cuando tienen dos formas, ambas pueden usarse en dichas funciones.
La lengua cambia y crece constantemente y estos procesos siempre nos favorecen. Conocerlos y aceptarlos amplía nuestra visión.

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