envivo

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“Pensamiento”, una joya casi olvidada de la televisión cubana

Volvemos a las esencias del programa televisivo Pensamiento, uno de los espacios de mayor atractivo conducido por Miriam Ramos, décadas atrás.

A las puertas del nuevo milenio la televisión cubana presentó a sus espectadores una serie de programas de excelente calidad. En su momento y ahora, dos décadas después, Pensamiento es apreciado por esa estética minimalista que defendió en cada emisión, por su exquisita selección musical, por los invitados de lujo y—un aporte sustancial— la original conducción de Miriam Ramos, liberada de clichés y espontánea en su manera de decir, de mirar a la cámara, de abanicarse, de mover las manos y de empatizar con su interlocutor.

Pensamiento —que toma el nombre del famoso bolero escrito por el espirituano Rafael Gómez Mayea (Teofilito)— fue una idea original de la realizadora Lizette Vila (también directora artística) y la dirección general de Julio Pulido.

Con guion de Monchy Font y la producción general de Clara Rodríguez, el programa se transmitió durante los meses de julio y agosto de 1999, cada noche de viernes en la parrilla del antiguo Canal 6.

Cubavisión Internacional, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), el Instituto Cubano de la Música y el Hotel Nacional de Cuba asumieron el proyecto televisivo que contó con la colaboración del pianista Frank Fernández en los temas de presentación y despedida.

Pensamiento con Miriam Ramos logró reunir a importantes personalidades de la cultura nacional con quienes la anfitriona dialogaba alrededor de uno o varios temas.

Por allí desfilaron artistas de relevante impronta como el folclorista, etnólogo e investigador Rogelio Martínez Furé (Premio Nacional de Literatura 2015); el guitarrista, compositor y Premio Nacional de Música 2004, César Portillo de la Luz (1922-2013); la bailarina y Premio Nacional de Danza Loipa Araújo y el guitarrista, compositor (Premio Nacional de Música 2014) Sergio Vitier (1948-2016).

Entre los músicos se encontraron el pianista Huberal Herrera, las directoras de coro María Felicia Pérez y Digna Guerra, el bolerista Mundito González, los coros Exaudi, Entrevoces y Solfa. También los bailarines Regla Salvent, Nelson Reguera, Jakeline Valladares, el Quintento Diapazón, Carlos Díaz, Tony Pérez, José Chicoe y su grupo, el Quinteto de Maderas de La Habana, Aldo López Gavilán, Carlos Rodolfo, Adolfo Guzmán Jr, etc.

Cuando se habló sobre las huellas de Miguel Matamoros y María Teresa Vera, el poeta Pablo Armando Fernández (1930-2021), Premio Nacional de Literatura 1996, reflexionó sobre la lírica de esos dos grandes de la trova cubana a partir de las conocidas piezas El que siembra su maíz y Veinte años, respectivamente.

La poeta, dramaturga, ensayista y traductora cubana Nancy Morejón (1944), Premio Nacional de Literatura 2004 contó de su gusto por el jazz y los nexos de este género con la literatura.

La obra de Ernesto Lecuona y Adolfo Guzmán también sirvió para que otra invitada de lujo, la poeta Carilda Oliver Labra (1922-2018), se refiriese a determinados aspectos de su obra en la que el amor y el romance estuvieron presentes. “Para mí el romance y los románticos es todo, es la vida”, sentenció en aquella oportunidad la Premio Nacional de Literatura 1997.

El programa dedicado a ese fabuloso instrumento que es la voz contó con la inapreciable presencia de un exquisito orador, el historiador Eusebio Leal Spengler (1942-2020).

A continuación presentamos un fragmento de aquel diálogo entre Miriam y Leal:

Eusebio, se me ocurre una cosa. Si existiera la máquina del tiempo y pudiéramos viajar hacia atrás, ¿a qué época te gustaría arribar para escuchar la voz de quién?

Si la máquina del tiempo me diese ese privilegio, quizás escogería mi tiempo. Porque todo tiempo tiene su encanto, su desafío. No hubiera estado preparado para vivir en otro. Pero me habría encantado escuchar la voz de José Martí. Escucharle leer sus poemas, las cartas que tanto me han impresionado.

Más adelante, añade:

“Entre las facultades perdidas por el ser humano contemporáneo, en gran medida, está el poder de la voz. Nos hemos acostumbrado a los micrófonos, a las grabaciones y hemos perdido, muchos, el dominio de hablar, de crear entorno a nosotros. Ese fascinante silencio en el cual se siente lo que quizás técnicamente es imposible escuchar. Ese es un misterio muy extraño y que es una relación entre el que escucha y quien dice algo para ser escuchado. Eso es una gran verdad, al menos para mí”.

Lo más interesante de esos programas que nacen y se hacen desde el rigor es que jamás envejecen. Por tanto, volver a encontrarnos con la frescura de Miriam Ramos y sus invitados, algunos ya fallecidos, sería un regalo para el espectador de hoy y una clase para los noveles realizadores.

Pensamiento, producido a finales de una década convulsa y económicamente angustiante para el país, ejemplifica aquella cita atribuida al arquitecto y diseñador alemán Ludwig Mies van der Rohe: “Menos es más”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

veinte + 4 =

| Newsphere por AF themes.