envivo

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Por un lenguaje no sexista en la radio y la televisión

Un reto para los profesionales de los medios de comunicación

El lenguaje (que comprende elementos y signos verbales y no verbales) nos permite no solo comunicarnos sino también comprender y construir, psicológica y culturalmente, la realidad social.
En diversos seminarios y eventos sobre el tema, muchos lingüistas se han pronunciado acerca de que aquello que no se nombra en una lengua, no existe.

Esta idea enfatiza en la necesidad de inculcar, desde los niveles más elementales de enseñanza, mecanismos lingüísticos que representen verdaderamente la diversidad cultural, etárea, geográfica y de género de la realidad contemporánea.

El término género tiene en el Diccionario Larousse como una de sus acepciones: “la categoría gramatical de los nombres por la que se dividen en masculinos o femeninos, o neutros en algunas lenguas, y que se corresponden con el sexo o con una clasificación arbitraria”.

En el principio de categorización del mundo y de las relaciones sociales que implica la lengua, ha predominado, como señalan muchos especialistas, una visión masculina de la realidad.

A partir de este frecuente mecanismo lingüístico y psicológico, lo femenino y otras construcciones de género quedan subordinados o contemplados dentro de lo masculino, o bien quedan marginados.

Así, por ejemplo, en las entrevistas, noticias y comentarios radiales y televisivos muchas veces se habla de los niños, los alumnos, los trabajadores, los cuentapropistas, los ancianos, etcétera, y queda implícito que estos sustantivos contemplan y refieren tanto a las mujeres como a los hombres.

Seguramente muchos dirán que es incómodo y poco estético estar hablando siempre de las niñas y los niños, las ancianas y los ancianos, las y los cuentapropistas.

Sin embargo, existen hoy en el mundo una serie de manuales o guías para la implementación de un lenguaje no sexista en la esfera pública, los cuales aportan herramientas y recursos que le permiten a los comunicadores representar la realidad sin caer en discriminaciones de género.

En Cuba, por ejemplo, el Instituto Internacional de Periodismo José Martí ha desarrollado diversos cursos de capacitación sobre el tema.

En ellos se han propuesto estrategias comunicativas para restarle primacía al uso del masculino con valor genérico o universal y contrarrestar las asimetrías de género en los medios.

Estas y otras manifestaciones de sexismo lingüístico no aparecen solamente en la lengua española, sino que han sido estudiadas también en otros idiomas de distintos orígenes y estructuras.

En muchas ocasiones estas formas de omisión o subordinación van acompañadas de otras formas paralingüísticas también discriminatorias, como imágenes, gestos, íconos estereotipados, entre otros.

Aquí cabe mencionar que en la esfera del turismo y la publicidad aún es frecuente una iconografía y un discurso sexista que elige a la mujer como principal “gancho” de la oferta o producto que se vende.

Aún queda mucho por hacer en el campo de las leyes y resoluciones que regulan el uso de la lengua en los medios comunicativos, pero sobre todo en el ámbito de las mentalidades y realización del habla de periodistas, locutores, comentaristas y guionistas de radio y televisión.

Lograr un lenguaje más inclusivo y representativo en los medios constituye un deber de los hablantes, los oyentes y los lectores, toda vez que darle nombre a algo es el primer paso para reconocer que existe.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

trece − tres =

| Newsphere por AF themes.