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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Premisas irrevocables

Acercamiento a preceptos indispensables en las ficciones audiovisuales

Maneras diferentes de ver el mundo, estructurar el discurso, contar historias, enlazar experiencias, lideran en la actualidad, como formas básicas de acceder al ordenador y a la pantalla televisual.

En la ficción, el relato sucede de manera conjunta en el plano de la acción y la subjetividad de los personajes. No por azar, engaños, astucias, malentendidos, venganzas, odio, amor, miedos, nutren con frecuencia el meollo de cuentos, mitos o relatos.

Dichas peculiaridades –entre otras de la condición humana-, transmiten emociones vinculadas al proceso cognoscitivo. Por eso es importante definir en la tv, qué se cuenta, cómo se cuenta, pues en este medio la representación de la modernidad se hace accesible a diversos públicos.

En el ensayo Las señales del cine imperfecto, Julio García Espinosa rememora vivencias y saberes aprendidos en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma hacia los años 50, destaca que en esa época, la vieja Europa tomaba como fuente de inspiración la cultura popular y “la técnica al servicio del arte se iba convirtiendo en el arte al servicio de la técnica”, precisa.

Realizadores de tendencias diferentes, coinciden en ámbitos transmediales y conectivos, en un universo en el cual la discursividad está mediada por dichas influencias, e incorpora una reinvención de narrativas privilegiadas por otros formatos.

Según reconoce el cineasta Arturo Sotto: “El ordenamiento de un filme compuesto por variadas historias ampara sus posibilidades de distribución. Es muy difícil que todos los cuentos alcancen el mismo poder de seducción, casi siempre hay un relato que estremece de tal manera que enamora y sostiene la notoriedad de una película”.

Como en todo arte, el cine se mantiene sujeto a un dinámico proceso de desarrollo, perfeccionamiento de recursos, posibilidades artísticas, técnicas y sociales. Lo demuestra el canal Multivisión, que incluye en diferentes espacios, filmes de Martin Scorsese, Tarantino, Sydney Lumet, Robert Altman, entre otros renombrados directores, también los programas Historia del Cine (Cubavisión, lunes, 10:00 p.m.), De cierta manera (Canal Educativo, martes, 10:00 p.m.) y De nuestra América (Cubavisión, miércoles, 10:00 p.m.).

Por su parte, Cineflash (CE/2, domingo, 5:00 p.m.) ecléctico en cuanto al balance de memoria y contemporaneidad, coloca en la pantalla cortos clásicos, y de jóvenes estudiantes y egresados de la Facultad Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del ISA y la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños.

No obstante, una buena parte de las producciones del mundo queda fuera de esa mirada, la cual se amplía discretamente cuando en la pantalla grande repercuten festivales y encuentros nacionales e internacionales.
Al parecer, la brújula apunta cada vez más hacia las series, al decir del experto Omar Rincón: “no son cine, tampoco televisión, sino una experiencia audiovisual transversal, que entra en secuencia con saberes-prácticas-referencias para producir nuevas vivencias de lo popular”.

En el conjunto de la puesta audiovisual  deben ser privilegiadas máximas irrevocables: presentar en la pantalla a las personas y sus historias, destacar lo propio, lo próximo, en sintonía emocional con nuestra vidas.

De acuerdo con el semiólogo Göran Sonesson: “Nuestra sociedad de información es una sociedad de imágenes, pero también la combinación sería más ilustrativa si se invierte: la sociedad de imágenes es, por primera vez en la historia, una sociedad de información”.

En el audiovisual son imprescindibles dos procesos: construir la mirada y aprender a ver. Como hecho cultural la fotografía instituye un sistema de relaciones que articulan al espectador con hechos, personas y objetos.

El lenguaje televisual tiene su principal componente en el plano. La composición interior se define sobre las bases del lenguaje fotográfico que combina luces y sombras.

Junto a las formas canónicas del medio aparecen nuevos formatos –con tiempos y estilos diversos-, géneros que mezclan convenciones clásicas e innovadoras: ficción-realidad, subjetividad-objetividad y distracción-utilidad.

En opinión de la actriz brasileña Sonia Braga: “un buen guion y un buen director son esenciales para contar una historia. Nosotros, los actores y las actrices, debemos ser capaces de interpretar lo que se quiere transmitir en un mensaje audiovisual”.

A veces, algunos realizadores olvidan que la TV exige una estética del impacto, de la comprensión inmediata, opera en sensaciones y percepciones. En ocasiones, colocan disímiles elementos en el plano, pierden relevancia los sujetos protagonistas y lucecitas impertinentes restan brillantez al hecho cultural.

La intencionalidad expresiva del director de fotografía es de vital importancia para comprender el argumento de la puesta, los conflictos de los personajes, las atmósferas visibles y ocultas de las escenas.

Nunca olvidemos: los contextos son el marco de referencia en que los mensajes se producen, por lo tanto le conceden significados al producto comunicativo, otorgan connotaciones a sus códigos y signos, contribuyen a establecer juicios de valor, interpretaciones, asociaciones.

Cerrar la brecha entra la realidad mediática y la social tiene que ser una prioridad de las producciones cubanas De ningún modo cultura y entretenimiento tienen que ser un par antagónico, incluso pueden formar el gusto desde edades tempranas. Por eso es preciso perfeccionar los actos de mirar y ver en la Televisión Cubana. Los nuevos sentidos que se le da al arte requieren la complicidad de realizadores, directivos y públicos.

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