22 de abril de 2024

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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

¿Quién es Frank Andrés Mora, Pascual en El derecho de soñar?

Inicios y desarrollo actoral del actor Frank Andrés Mora, quien asume el personaje de Pascual en El derecho de soñar.
Frank Andrés Mora

Con la actriz Yaité Ruiz

El actor de la televisión y el teatro cubanos Frank Andrés Mora por estos días ha devenido en uno de los artistas más populares de la pequeña pantalla con el personaje de Pascual en la novela El derecho de soñar, en la actualidad al aire.

Un personaje cuyas características han sido poco tratadas en las series nacionales y que quizás por eso ha despertado grandes expectativas en los televidentes.

Pero ¿Quién es Frank Andrés Mora, Pascual en El derecho de soñar? ¿Cuáles son los cimientos de este artista que con una maestría incalculable es capaz de desarrollar roles tan diferentes como el de  homosexual, proxeneta, ladrón, y ahora alguien con discapacidad intelectual que a pesar de ello encuentra el amor.

“Dentro del arte di mis primeros pasos en la música, cuando tenía siete años de edad como estudiante de  la Escuela Vocacional de Arte José María Heredia, en la ciudad de Santiago de Cuba. Ahí  me mantuve poco tiempo. Estábamos en período especial y las dificultades económicas de conjunto con la lejanía de mi familia me  llevaron a separarme del camino de las corcheas y la clave de Sol, aunque no perdí la brújula artística.

Después de abandonar los estudios en la escuela de arte me vinculé con las casas de cultura de mi terruño, Palma Soriano, como parte del movimiento artístico de aficionados; hasta que tiempo después me presenté en las pruebas provinciales y nacionales que se hacían para captar jóvenes con aptitudes para el arte.

Luego de vencer varios exámenes, obtuve una de las 30 plazas que ese año asignaron a la provincia, y accedí en el curso 2000- 2001 a estudios en la Escuela Nacional de Artes Escénicas, donde comencé a consolidar mis sueños de actor.

¿Cómo llegas a la televisión cubana?

Llegué en el 2010 a través de una serie infantil llamada Qué come qué dice, la cual fue muy solicitada y como resultado de proyectó en varias ocasiones. En ella interpreté el personaje deDon Molar, con el que me sentí muy a gusto, además con el equipo de trabajo y con la dirección técnica.

Luego hice mi primera telenovela Tierra de fuego a la que llegué a través de casting. “Recuerdo que el 25 de mayo, día de mi cumpleaños, hice el casting para el personaje de Víctor, carpintero en la obra,  y ese mismo día me dieron el papel”.

Este es un episodio de mi vida recordado con mucho cariño y con igual afecto recuerdo al desaparecido Miguel Sosa, director de la novela a quien le debo mucho.

Has estado presente en diferentes producciones audiovisuales, con personajes de actitudes contrapuestas. ¿Cómo haces para asumir posturas tan divergentes?

Uno siempre trata de cambiar, pero lo más importante es el personaje que hagas. Todo parte de ti mismo, y cada uno de tus roles siempre tendrá algo de tus formas, tus maneras porque nadie es absolutamente camaleónico ni siquiera Meryl Streep.

En mi caso para ese desdoble me apoyo mucho en tres elementos que considero muy importantes en la actuación: la técnica que puede ser variada, la experiencia y los pequeños detalles, esos que cuando te sientes repetido los pones en función para marcar la diferencia. Puede ser un gesto determinado, una frase que se pueda pegar en el público u otro pormenor, mínimo, pero capaz de diferenciar tu actuación actual de anteriores.

El derecho de soñar está revolucionando la escena televisiva cubana por el tema que aborda. Ahí interpretas un personaje que desde ya ha ganado un lugar digno entre los televidentes. ¿Cómo te adjudicaste este papel?

Llegué a Pascual a través de casting. Ya había trabajado con Alberto Luberta, el director de la telenovela, en la primera temporada de la serie Uno y habíamos tanteado repetir alianzas laborales, pero no tuvimos la oportunidad.

Iba a estar en el primer tiempo de Lucha contra bandidos, dirigido también por Luberta, pero tampoco pudo ser pues viajé justo antes de firmar contratos. Pasó el tiempo y llegó una nueva posibilidad con El derecho de soñar. Fue entonces cuandoLuberta me llamó para interpretar a Pascual, lo que le agradezco sobremanera.

Me presenté, nos hizo un casting a Ray Cruz, Clarita García,  a Yaitè Ruiz y a mí, o sea nos emparentó. Para los roles de Pascual y María Luisa (Muñeca) salimos Yaitè y yo, mientras  Ray y Clarita realizaron otros desempeños como parte del elenco.

Sabemos que el personaje es complicado por su condición mental. ¿Qué herramientas utilizaste para conocer en detalle cómo hacerlo? 

Tanto Yaitè como yo contamos con la ayuda especializada del Doctor Vera, director del Centro Internacional de Restauración Neurológica, máxima expresión para el conocimiento de discapacidades intelectuales de todo tipo. Tuvimos  dos encuentros.

En mi caso me apoyé mucho en lo estudiado sobre la discapacidad intelectual. Fue algo muy claro para mí.  Desde el inicio supe que debía enfrentar a Pascual como un discapacitado moderado, si bien María Luisa es más severa, y está un poco más afectada.

Gracias a esos dos encuentros y a la comunicación establecida por María Luisa y Pascual en escena salió el trabajo.

Sientes que Yaitè Ruiz  (María Luisa o Muñeca), no es solo la pareja de Pascual, también el soporte de Frank Andrés Mora para realizar un papel creíble.

He trabajado con buenas actrices, pero en el caso de Yaitè fue maravilloso cuando me dijo “Pipo tu conmigo y yo contigo” como expresión de unión. Nosotros nos enamoramos en escena y en la vida real me convertí en su mano derecha, izquierda y en sus dos pies.

En el proceso de filmación le buscaba el agua, la comida, lo único que no hice fue darle la papa. Creo que  nuestra unión actoral fue la principal causa de estos resultados

Yaitè y yo nos compenetramos tanto y la soltura fluyó de tal manera que empezamos a hacernos travesuras en el set de filmación. ¡Ah!   y lo más importante… la mayoría de las cosas llevadas al público fueron improvisadas, algo que agradecemos a Ángel Luis Martínez, Alberto Luberta y Ernesto Fiallo, quienes depositaron en nosotros toda su confianza, aunque partimos de un guión.

¿En algún momento de la filmación sentiste que te habías metido en camisa de once varas con el personaje?

He tenido la suerte de interpretar personajes con un alto nivel de complejidad, he sido pederasta, homosexual bastante polémico en Mas allá del límite, personaje por el cual fui nominado a un Premio Caricato, y en el teatro he hecho disímiles personajes. En la actualidad estoy en Kilómetro Cero, donde caracterizoa un transexual llamado Clara.

Y aunque sabía que con Pascual me metía en camisas de once varas por su complejidad, preferí arriesgarme y darlo todo pues me gustan los personajes polémicos a pesar de saber que con ellos te salvas o te hundes.

No obstante, como todo actor en algunos roles he tenido buena suerte y en otros no, pero continúo trabajando con la misma pasión y entrega.

 Los actores y actrices a través de sus personajes tienen una doble vida con seguidores y detractores. En la nómina de estos últimos hay muchos que no aceptan a Pascual por su discapacidad, aún cuando nuestra sociedad es inclusiva.  ¿Qué piensas al respecto?

María Luisa (Muñeca) y Pascual han sido muy polémicos en la televisión cubana, pues este tema no se había abordado con tanta profundidad. No se había dado el caso de dos discapacitados intelectuales viviendo solos, tratando de ser padres, vinculados a la vida social.

Esto es un punto de partida importante. Nosotros estamos en comunicación con la Red de discapacitados intelectuales creada hace poco y hoy se trabaja mucho por este grupo. La novela sin dudas es una forma para comprender que la diversidad es posible  y que la inclusión  es necesaria, debemos prestarle atención, sentirla, vivirla.

¿Consideras a Pascual una luz en el camino para quienes tienen  su misma condición y se sienten relegados por la sociedad, e incluso rechazan el amor por temor a la crítica? 

María Luisa y Pascual, al principio fueron un boom considerado extremo, las personas hicieron catarsis muy positiva en redes sociales y eso no me gustó porque corría el riego de decrecer. Cuando comienzan las situaciones muy arriba, las expectativas crecen, están muy altas  y luego suelen caen.

Al principio hubo mucha polémica, sin embrago los televidentes se acostumbraron a María Luisa y Pascual comprendieron  que no son personajes risibles, aunque  como no tienen filtro y todo lo dicen tal cual es, su sinceridad puede causar risa.

Pero desde el punto de vista humano, del respeto  los televidentes se han adecuado  a verlos como personajes serios  dentro de un tema serio  también y si,  para quienes padecen discapacidad intelectual Pascual es una luz en el camino.

Ahora hablemos del teatro. Te admiramos en el año 2019 en ¨El principio de Arquímedes¨ dirigida por Abel González Melo, con Argos Teatro. ¿Que representó para tu desarrollo profesional esta obra?

El principio de Arquímedes fue mi comienzo con Argos teatro, uno de los grupos más importantes del país dirigido por el Maestro Carlos Celdrán.  Fue una experiencia maravillosa con la que aprendí muchísimo.

Fue, además, la primera vez que trabajé con Yailin Coppola, la directora de actores de la telenovela El derecho de soñar, quien es una mujer con experiencia y recursos para llevarte por caminos complicados de manera exitosa.Yailin fue mi punto de apoyo.

Luego se suscitó Kilómetro cero, una obra polémica cuya trama es la prostitución masculina. Terminaremos pronto una de sus temporadas de más de 40 funciones  por diferentes lugares del país. La obra  ha traído muchas alegrías a mi vida.

En la amplia gama de personajes que acostumbras a realizar ¿con cuáles te sientes mejor?

Me siento bien con cualquier personaje porque la actuación es mi hobby. No la tengo como vía de sustento, la disfruto y al mismo tiempo la sufro. Es un quehacer muy demandante de mi psiquis,  nervios y  tiempo.

Requiere de mucho estudio, concentración, praxis, conocimiento  observación. No obstante, cualquier personaje que me den lo desempeño con cariño, profesionalidad  y rigor.

Puedo equivocarme, como cualquiera pues soy un ser humano, pero siempre hago mi trabajo con el mismo amor y el mismo respeto.     

  Fotos: De la autora

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