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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Radio Cadena Agramonte, emisora de mis amores (IX)

Esta crónica forma parte de una serie radiodocumental que realicé para homenajear a la emisora donde inicié mi vida profesional

Radio Cadena Agramonte, emisora de mis amores. La primera en mi vida profesional. La que me vio nacer y crecer como locutor. Soy César Arredondo y tengo el placer de encontrarme o reencontrarme contigo atravesando el tiempo y la distancia. Te contaré de cosas pasadas en esta emisora y de mis andares en su búsqueda o de cuando la encontré y fuimos un todo único.

Derroche de sacrificios

Bajaron los alquileres y subió la autoestima. Iba a decir: ¡y subió la audiencia de Radio Cadena Agramonte! En honor a la verdad, esa siempre se ha mantenido en la cúspide y se mantiene, que es lo más importante. Pues sí, se rebajaba el 50 % a los alquileres, cosa que lógicamente nos aumentaba el salario en igual proporción. En ese momento, yo ganaba 6O pesos mensuales como locutor de la Cadena Provincial, la que se identificaba de esta manera: “Desde la cuna del Bayardo y para toda la provincia transmite Radio Cadena Agramonte, las emisoras que cubren de Holguín a Santa Clara”.

Con el transcurso del tiempo dejó de ser privada para ser totalmente nuestra, del pueblo. La identificación actual es la que escuchan cada día, con el orgullo lógico de sus trabajadores y oyentes, en la voz de Francisco López Escobedo. De algo que podemos sentir satisfacción los camagüeyanos es de nuestros sentimientos patrios y amor a la tierra que nos vio nacer, y por esta emisora, que es parte importante de su pueblo, y al prócer que le entregó su nombre y vergüenza patrimonial.

Al triunfo de la Revolución no podría enumerar las guardias hechas como miliciano en mi centro de trabajo, Radio Cadena Agramonte, pero no era la excepción, había para todos, de 6 horas, cada 3 o 4 días y generalmente de madrugada. Pero éramos felices.

Derroche de sacrificios, uniendo posteriormente, en 1961, la incorporación a lo que se llamó la Limpia del Escambray o Lucha Contra Bandidos en las montañas. Fuimos partícipes de tal acontecemiento Jorge Luis Canela Ciurana y Pedrito Álvarez, redactores-periodistas, Jaime Velazco Pimentel, operador de audio, y Homero de Dios Suárez y yo, locutores.

El trabajo voluntario tuvo presencia también en cualquier etapa: la siembra de caña y el corte, así como el corte de hierba antes, para las etapas en que escasean las lluvias. La hoz de estreno presente en ello.

Estábamos en todo: directamente en los campos de caña o en los estudios improvisados en esos cañaverales para las transmisiones, promoviendo esa tarea en una época que siempre había marcado el slogan: “sin azúcar no hay país”.

Hasta un personaje de ficción, que lográbamos acelerando la grabadora de cintas, diseñamos. Le nombramos Cañaveralito. Lo usábamos en los cambios musicales. Trataba de que fuera un personaje simpático. No sé realmente si lo lográbamos. Quizás un poco tequero, pero sentíamos que habíamos diseñado una obra importante para esa zafra.

Desaparecían los colegios de locutores, operadores y periodistas. Se inauguraba, el movimiento sindical en la emisora. Nacían la sección sindical y el Consejo Provincial del Sindicato Nacional de Trabajadores de Artes y Espectáculos (SINTAE). Todo era efervescencia popular.

Atendíamos en esos momentos, entre otros, a los flamantes afiliados de la radio, el canal 11 de la televisión, los cines, a los cirqueros y galleros. Hasta estos últimos peleadores estaban sindicalizados.

Nuestro colectivo de Radio Cadena Agramonte, con la bandera de la Revolución enarbolada, la alegría acostumbrada y los ímpetus renovados, luchábamos cada día por brindar nuestro aporte desinteresado y una mejor programación. Era el reto.

       Cronica Cesar Capitulo 9

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