envivo

Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Radio Cadena Agramonte, emisora de mis amores (X)

Esta crónica forma parte de una serie radiodocumental que realicé para homenajear a la emisora donde inicié mi vida profesional

Radio Cadena Agramonte, emisora de mis amores. La primera en mi vida profesional. La que me vio nacer y crecer como locutor. Soy César Arredondo y tengo el placer de encontrarme o reencontrarme contigo atravesando el tiempo y la distancia. Te contaré de cosas pasadas en esta emisora y de mis andares en su búsqueda o de cuando la encontré y fuimos un todo único.

Mi estreno como locutor de transmisiones en exteriores

Aún bien temprano en el tiempo, en el mes de abril del año 1959, el director de la emisora –todavía privada– en esos momentos me mandaba a transmitir un acto en vivo que se efectuaría en el Parque Finlay, frente al antiguo Hospital Provincial, de funesto recuerdo en esa ciudad por sus pésimas condiciones sanitarias y hacinamiento de enfermos.

El orador central del acto era el Dr. Fidel Castro Ruz, como se le decía en aquellos momentos, o sea, el Comandante en Jefe. Presentes en la tribuna, además, estaban el comandante Ernesto Che Guevara, el presidente de la República Manuel Urrutia Lleó, el Jefe de la estrenada policía nacional en la provincia, Comandante Carlos Hernández, y el presentador, Capitán Jorge Enrique Mendoza Reboredo. Mi operador de audio era Isidro Ramírez. El tema de la concentración: la ley de reforma agraria. Fue apoteósica por lo masiva y combativa.

Una de las primeras metas de la Revolución, además de lo económico, consistía en adecentar la sociedad de esos tiempos. Ahí estuvimos nosotros los de la radio a la vanguardia. Radio Cadena Agramonte en la primera línea. Estábamos en todo, como le corresponde a nuestra radio en todo momento.

La actividad de adecentamiento en todo el país fue rápida. No se dejaba para luego. Todo lo que pareciera vicios, juegos y prostitución fue oficialmente combatido. Un arduo trabajo de estudios y preparación imperaba en el país.

Corrían años extraordinarios de mucho trabajo organizativo y dedicación de todo el pueblo revolucionario, que era mayoría abrumadora. Los uniformes milicianos, con muchísimo orgullo, estaban presentes en todas partes: las milicias obreras, estudiantiles y campesinas. Las mujeres, hasta entonces siempre marginadas, tomaban las posiciones que les correspondían y adornaban con sus uniformes azules de mezclilla y pantalones verde olivo el símbolo de la nueva era que se les abría.

Antes del triunfo revolucionario no existía el sindicato en nuestros medios. Hubo en algunos medios grandes de la capital, como la CMQ, radio y televisión. Las representaciones gremiales correspondían a los colegios de locutores, operadores y periodistas. Divide y vencerás. Con la constitución de las secciones sindicales fue todo lo contrario.

En esa época fui promovido administrativamente. Me sentía entusiasmado con mi nueva condición de jefe de programación de Radio Cadena Agramonte. Aunque siguiera añorando mi plaza de locutor. Había salido de la emisora como cuadro profesional de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) provincial. No imaginaba que al regresar en busca de mi plaza de locutor, esta había sido ocupada y que la mía ya no era mía. Me sucedió lo del cuento de la silla: el que fue a Sevilla perdió la silla.

Fueron cosas de los principios que ya no existen. Siempre digo: tiempo y espacio. Esa es la premisa, todo está sujeto a cambios. Pues sí, así me vi en la práctica, subdirector de la emisora. El director en esos momentos era Felipe Álvarez, sustituto a su vez de Ramón Oscari, el interventor la emisora, un destacado revolucionario de nuestra ciudad, que se inauguraba en estos andares de la radio, como le sucedía a Felipe. Los integrantes de nuestro colectivo resultábamos un todo junto a la Revolución y a Fidel. Radio Cadena Agramonte, nuestra bandera.

Mi primera experiencia, en abril de 1959, como locutor de emisiones de Radio Cadena Agramonte en exteriores.

       Cronica Cesar Capitulo 10

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

once − siete =

| Newsphere por AF themes.