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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

RadioArte y el estilo tradicional de los dramatizados cubanos

Con más de 30 años, la unidad productora de dramatizados radiales defiende códigos tradicionales

Sin dudas, el dramatizado ha constituido un elemento esencial de la radio cubana desde que este medio hiciera su aparición en los años veinte del siglo pasado. Las novelas, los policiacos, los humorísticos, y demás géneros han estado presentes desde entonces, con mayor o menor protagonismo, según las condiciones o circunstancias.

Los radioescuchas han agradecido cada propuesta y se ha creado una cultura radial que permite a cada oyente devenir un crítico voraz cuando el espacio no cumple con las expectativas o se rompe tristemente con una tradición harto reconocida en el mundo entero.

Para mantener la creación de dramatizados que mantengan la fidelidad del público cubano, se creó RadioArte hace 33 años. Actualmente constituye la única productora de este tipo de programas y abastece a más de 80 emisoras del país que no pueden crear programas dramatizados propios o lo hacen muy limitadamente por cuestiones de presupuesto.

Según Cristina Reyes, directora de esa institución, los programas producidos por RadioArte se dividen en 18 espacios, entre los que sobresalen las novelas, los históricos, las aventuras, entre otros.  

“Desde su fundación, RadioArte incorporó un grupo de escritores que venían de Radio Liberación. Ellos han conformado nuestra plantilla, aunque se han incorporado otros nuevos. Contamos con guionistas especializados en espacios específicos, y otros que son más versátiles”, precisa Reyes.

Para la directora, las emisoras centran sus peticiones sobre la base de investigaciones que supuestamente realizan en los territorios, y casi siempre giran en torno a la necesidad de reflejar más los entornos de cada localidad en la programación dramatizada.

“Nosotros hemos canalizado ese reclamo, pero aún nos falta estudiar los entornos de nuestro país. También nos piden que reflejemos las problemáticas cotidianas de los cubanos, incluido el comportamiento cívico, económico, social. Además, quieren que se hagan trabajos más relacionados con las figuras históricas de sus localidades.

Reyes está consciente de que a RadioArte le faltan investigaciones más rigurosas sobre el terreno, pero asegura que el presupuesto para hacerlas o ir a las provincias es escaso.

“Nuestros especialistas en arte pudieran encargarse de llevar a cabo esa tarea y visitar el terreno, porque por llamadas telefónicas o internet no es suficiente. Pero es difícil, y también se nos dificulta realizar encuentros con los oyentes”, señaló.

RadioArte mantiene una relación contractual con los actores a través de la agencia Actuar. Sin embargo, algunos artistas prefieren no hacer radio porque este medio conlleva un grado de especialización muy alto, y no todos lo consiguen.

“Con la voz hay que proyectar sentimientos y sacar sensaciones. No se trata solamente de tener una voz bonita. También hay que crear ambientes, trabajar los efectos. No es un trabajo tan fácil. En la radio tienes que convencer a la gente a través del sonido.

“No obstante, los directores ya saben con quiénes trabajar y a quiénes dar un papel protagónico o secundario. Eso se ha convertido en una rutina. También nos alegra que se presenten actores nuevos que nunca han hecho radio y quieran probar con nosotros”, destacó la directora.  

A simple vista, puede plantearse que la programación producida por RadioArte es bastante variada y no repite temas muy seguidamente. Sin embargo, algunos especialistas opinan que actualmente no se trabaja con la misma intensidad o dedicación de hace varios años atrás.

Según María Caridad del Monte la programación ha decaído, a pesar de que ahora se disponen de mejores profesionales, egresados de las universidades o del Instituto Superior de Arte.

“Pero antes había algo que escasea en estos tiempos: sentido de pertenencia.  Actualmente las personas se interesan más por lo material. Existe una obsesión por cobrar, independientemente de los resultados.

“No obstante, veo directores que se preocupan porque su obra tenga calidad o cumplan, al menos, con los requerimientos imprescindibles para que un producto sea audible. También algunos se preocupan por la calidad de los actores, la disciplina, el cumplimiento de los horarios”, resaltó Del Monte.

Existe una opinión generalizada entre los trabajadores de RadioArte cuando destacan que la programación es bastante variada y pocas veces se repiten los temas en los espacios.

En este sentido, Vivian Myrie, subdirectora de programación, señaló que siempre tienen en cuenta que trabajan para públicos muy exigentes que buscan espacios entretenidos, instructivos y provistos de cultura.
“Nosotros somos una fábrica de arte que debe, a pesar de todo, mejorar la selección de las propuestas. Una de nuestras insatisfacciones actualmente es que no proyectamos cuanto queremos. Tampoco disponemos de la necesaria tecnología y logística.

“Se precisa, además, de optimizar la unidad entre directores, asesores, escritores. En el proceso productivo tiene que estar todo el mundo y ponerse de acuerdo para dirigir sabiamente a los actores y actrices.

“Queremos que nuestro trabajo tenga una intencionalidad y cumpla con las expectativas de los oyentes identificados con nuestro trabajo. La radio es un medio de compañía por excelencia y la gente le dedica tiempo. Puedo asegurar, sin miedo a equivocarme, que la idiosincrasia de los cubanos y de los latinoamericanos es novelera. Somos muy melodramáticos. Todo el tiempo”, resaltó.

Según la subdirectora de programación, los oyentes piden más programas y para el verano tienen lista una nueva propuesta: Estampas Cubanas.

“Son unas cápsulas muy frescas y simpáticas, de quince minutos. Se trata de chispazos de acontecimientos de nuestro país en otros tiempos, muy divertidos e instructivos. Hasta ahora tenemos quince realizadas. Después queremos dejarlas como parte de nuestra programación habitual”, señaló Myrie.

Hasta el momento RadioArte es una unidad presupuestada de la Radio Cubana, pero su equipo de trabajo aspira a convertir la institución en una unidad con tratamiento especial para comercializar sus productos.

Para Reyes la institución no contempla la postproducción de sus espacios, como normalmente se hace en el mundo entero. Esto significa que la música, los efectos, las voces, se realizan en un mismo proceso.

“Es una radio patrimonial, hecha con papel, como hace 50 años, a través de un trabajo de mesa donde cada cual expone su parte. Se han respetado esos códigos, pero aun así creemos que puede ser una radio vendible”, destacó la directora de RadioArte.

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