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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Siempre quise ser piloto

Entrevista con Max Álvarez, actor, director de cine, escritor e instructor de arte

Debo confesar que al ver personalmente a Max Álvarez me emocioné mucho, porque me recordó tanto a su padre, el bello y excelente actor Pedro Álvarez. Max tiene anécdotas increíbles sobre la preferencia de las mujeres por su padre.

Al comenzar el diálogo con En Vivo confiesa que se hizo actor por inercia, pues su sueño desde niño era convertirse en piloto.

Las circunstancias de la vida lo llevaron muchas veces a los estudios de la televisión. Asistió a las grabaciones de novelas, anuncios y sobre todo al programa Miércoles de Regalías. Se molestaba cuando todo el mundo decía:“este es el hijo de Pedro Álvarez”.

Hasta su adolescencia tuvo sentimientos encontrados y, muchas veces, la autoestima en el piso, porque nunca logró que lo llevaran a una prueba de pilotaje. Al terminar sus estudios preuniversitarios no tenía definida una carrera; cuando se abrió una escuela de actuación en el Instituto Cubano de Radio u Televisión, dirigida por Alejando Lugo. Matriculó y cuando se lo dijo a su padre este le dijo que no iba a ejercer ninguna influencia para que lo aceptaran. Estuvo entre los escogidos, junto a Yolanda Ruiz e Irela Bravo, entre otros.

Los profesores eran inigualables: Alden Knight, Julio Lot y Alfredo Perojo.

Recuerda con placer su debut en la novela Una casa en el campo, de la autoría de Maité Vera, que tuvo mucha aceptación, pues trataba el tema de las escuelas en el campo. El autor de la música fue el gran Juan Formell. La puesta en pantalla alcanzó gran popularidad.

Después Max hizo algo de radio, pero cuando terminó en la escuela de actuación recibió el llamado para incorporarse al Servicio Militar Obligatorio. En esos momentos surgió el Conjunto Artístico de las FAR y enseguida forma parte de él. En esta importante agrupación cubana estuvo 14 años. Recuerda entre sus integrantes a Rubén Breña y a Rolando Brito.

Durante su permanencia en el Conjunto Artístico de la FAR, actuando y dirigiendo, adquirió mucha experiencia, pues hizo hasta teatro bufo. Estos espectáculos los llevaban a las unidades militares. Cuando sale del conjunto, pasó al grupo de teatro Bertolt Brecht,  bajo la dirección de Miriam Lezcano, después se integra, bajo la dirección de Alberto Pedro, al grupo de Teatro Mío. En 1991 se vincula a la televisión, donde protagonizó en 1958Como un sol de fuego. También actuó en la aventura El espía, más tarde, en varios teleplays, aventuras y teatros. Participó en las teleseries: Algo más que soñar y La frontera del deber.

Se enorgullece cuando habla de la actuación con su familia en la obra Una esquina rota, escrita por su hermano Alex y dirigida por su padre. También hizo Largo viaje, con Verónica Lynn y Adolfo Llauradó. Nos dice emocionado que ama el teatro como lo amó su padre y cree que tiene dotes de comediante. En 1984 protagonizó la obra Los gemelos.

Al cine lo llama Humberto Solás para trabajar en Un hombre de éxito, también hizo El siglo de las luces. Ha trabajado en coproducciones cubano-españolas como Bailando con Margot.

También formó parte del elenco de las cintas: Al filo de la navaja, Robinson Crusoe y Cabinda. Hace muy poco trabajó en el filme Las cuatro estaciones en La Habana, basada en la cuatrilogía del premiado escritor cubano Leonardo Padura.

Se jubila en este año del 2017. Ostenta en cine un premio internacional que le concedieron en Curitiba, Brasil, y un Premio Vitral, del Movimiento Nacional de Video.

Termina la entrevista sonriente, diciéndonos: “ya ven, no fui piloto sino actor”, y yo le respondo: “pero siempre has estado en las alturas”. Gracias a Max por esta interesante entrevista.                                         

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