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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“Soy artista de mi pueblo”

Asegura Natalia Herrera Díaz, reconocida actriz, cantante y bailarina cubana
Natalia Herrera Díaz

Natalia Herrera Díaz

A sus 94 años,  Natalia Herrera Díaz mantiene un carácter jovial y la mente clara. Por eso la alegró tanto la noticia de que un equipo de En Vivo deseaba entrevistarla y se dispuso enseguida a repasar su exitosa carrera.

Por supuesto, nos recibió con una bella sonrisa y enseguida hizo gala de su exquisita locuacidad. Cuenta que desde pequeña quiso ser artista y no le gustaba ir a la escuela, por eso, e insiste en que lo escribamos, alcanzó el noveno grado con 55 años.

En 1937, con 14 años y a disgusto de su padre que hablaba horrores de las artistas, se presentó en la Corte Suprema del Arte como cantante. Así la muchachita ganó el primer premio.

Un músico que trabajaba en el programa le dijo: “Mira, te voy a montar un número que se llama “Chivo que rompe tambó” para que cantes y bailes” y ella aceptó, pero en plena actuación se le olvidó la segunda parte de la canción y comenzó a bailar rumba. De este modo volvió a ganar en la eliminación mensual el primer premio y de ahí pasó a ser Estrella Naciente.

Muerta de risa comenta que ella aprendió a bailar rumba en el parque de Trillo. Ya siendo Estrella Naciente, comienza a trabajar sin sueldo en las emisoras Cadena Roja, Cadena Azul y Radio Progreso, también hace incursiones en la Mil Diez.

Un día la llama Emilio Medrano para trabajar en la CMQ, en el programa Rincón Criollo, un espacio costumbrista donde se criticaba al gobierno de turno. Hacía pareja con el personaje de “Pitirre” y ella era “Candelaria”. Un día los llevaron presos y les dieron a tomar aceite de avión como castigo.

Posteriormente trabajó con Sol Pinelli, Carlos Badías y Asunción del Peso. Luego pasó al Teatro Vernáculo, en el Teatro Martí, el Nacional y el Payret, junto a los grandes del bufo: Alicia Rico, Candita Quintana, El Chino Wong y Américo Castellanos, entre otras reconocidas figuras de este género, ese fue su lugar hasta que, desgraciadamente para todos, desapareció este tipo de género del teatro cubano.

Trabajó en la televisión y el cine. En la TV hizo personajes dentro de la línea de comedia en espacios como Detrás de la fachada, Si no fuera por mamá y San Nicolás del Peladero, junto al inolvidable Carlos Montezuma.

También hizo cabaret y ha sido una de las tres únicas cubanas que han actuado en Las Vegas, Estados Unidos; la otras dos fueron la cantante lírica Alba Marina y la gran Juana Bacallao.

Ha intervenido en doce películas, entre las que encuentran: Recuerdo de Tiulipa, Rey y Reina, Un paraíso bajo las estrellas, Entre ciclones, Nada y Locura Azul, (la vida del cuarteto Los Zafiros).

Su talento ha sido admirado en casi todo el mundo, incluyendo Angola y Etiopía. Podemos decir que nos encontramos ante una verdadera vedette que supo sacarle vida a la vida y sostiene con gran orgullo: “soy una artista de mi pueblo”.

Por su larga trayectoria artística ha recibido numerosos premios y condecoraciones: El premio Caricato, Premio ACTUAR, La Gitana tropical, la condición Artista de Mérito del Instituto Cubano de Radio y Televisión, la Condición de Miembro Emérito de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), y varias distinciones también de esta última institución.

Despidió al equipo de En Vivo con su bella sonrisa y un “vuelvan pronto, ¡me han hecho muy feliz!”.

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