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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

“Todos los personajes forman parte de mi vida”

Entrevista con el actor cubano Alejandro Cuervo

“Estoy en el mejor momento de mi vida personal y profesional”, asegura el reconocido actor Alejandro Cuervo, que ha demostrado cuán agradecidos resultan los personajes negativos dentro del público. Sobre este y otros particulares versó esta conversación. Él es, sin dudas, uno de esos rostros mejor recibidos por la televisión y el cine. Su popularidad responde a ese rigor y autenticidad con la que asume roles de macada complejidad psicológica.

Vladimir y Lester son solo algunos de los personajes a los que ha puesto rostro y sentir. Al respecto comenta el actor: “Me he movido en un amplio rango de personajes entre negativos y positivos, de notable variedad psicológica. Esto significa una gran dicha dentro de mi carrera, porque me ha exigido mucho estudio y preparación a la hora de asumirlos. Trato de hacerlo de la manera más orgánica posible y lo cierto es que las personas agradecen ese esfuerzo retribuyéndome su cariño y respeto.

“La realidad es que los personajes que más disfruta el público son los negativos, generalmente son muy bien escritos y eso facilita el camino del actor. Y aunque todos los personajes forman parte de mi vida, sí existen muchos motivos para aceptar o no un rol: si tengo o no trabajo en ese momento, saber quién me presenta el personaje, a cargo de quien corre la dirección, el guion, comprender la importancia del personaje, lo cual no significa si es protagónico o no. El hecho está en qué dice y aporta, si muestra un conflicto sustancioso.

“Necesito un personaje que me ofrezca posibilidades para mostrar estados emocionales diferentes. Por supuesto, en la aceptación también influye el elenco que interviene en el trabajo, porque ese tiempo de filmación es como una familia extendida por el tiempo que convives con el equipo. Por tanto, es indispensable convertir el trabajo en un tiempo de vida feliz”.

Y de un Alejandro Cuervo que logra insertarse en la dinámica de vida de los televidentes, resulta curioso conocer cómo crea, desde lo actoral, al hombre que representa. “Todo personaje que represento al final es reflejo de la realidad. Uno asume personajes/individuos que habitan en cualquier parte, individuos comunes como yo que, por supuesto, al ser representados por mí adquieren mi tamaño, hablan con mi voz. Eso significa que, aunque no tengamos puntos en común, asumirlos parte tanto de mis experiencias como de esas referencias personales que conforman mi sentir, de ahí el riesgo infinito a la hora de que recrearlos.

“Hacerlos vivir además significa un constante agradecimiento a la cotidianidad, de ella me nutro a la hora de darles vida a los personajes. Una vez que los asumo comienza la labor de observación, de copia, a veces logro entrevistar a personas que ni siquiera conozco, pero que conforman esos pequeños rasgos que engrandecen a un personaje u otro”.

Ese acto de inteligencia que es asumir un personaje deja una singular sensación en nuestro entrevistado. Todo un distanciamiento primero, que luego se convierte en necesaria apropiación. No obstante, ¿qué sucede en él una vez que termina cada actuación? “Es muy relativa la sensación que me queda luego de cada actuación, no es igual en el teatro que una grabación para televisión o cine. En estos últimos medios me queda una extraña tranquilidad, un poco de vacío, como si me hubiera quitado un peso de encima, pero inmediatamente surge esa preocupación y ocupación acerca de cómo habrá quedado, como se estará editando, cuando saldrá. Así pasa el tiempo que, a veces, es muy largo hasta saber el resultado final. La última palabra está siempre en el público. Este es quien determina, por tanto, ante él quedamos verdaderamente desnudos hasta que nos coloque el ropaje que cree que verdaderamente merecemos”.

Y en medio de tantos proyectos profesionales y de natural crecimiento profesional, Alejandro Cuervo asegura: “Definitivamente me encuentro en el mejor momento de mi vida personal y profesional, aunque no soy tan joven como muchas veces me identifican. Próximamente voy a cumplir treinta y cinco años, siento que ando en un momento de madurez, en el que puedo combinar un poco de juventud y experiencia que aprovecho lo mejor posible y disfruto al máximo”.

Y no podríamos despedirnos del actor sin conocer algunos de sus proyectos inmediatos. “Estaré protagonizando uno de los capítulos de la serie monotemática Promesas, dirigida por Mirta González. Mi capítulo estuvo dirigido por Yoel Infante. Las personas del medio que ya se han acercado de alguna manera a la serie me han hablado maravillas de ella, así que la estoy esperando con muchas ganas. Terminé de grabar otra telenovela, bajo la dirección de Ernesto Fiallo, y un cuento con Yeandro Tamayo.

“Por supuesto, espero que la situación provocada por la pandemia mejore para continuar como presentador y animador de Tropicana de Cuba y del Proyecto Divino de Cuba, otra arista de mi carrera que completa la labor actoral y que de otra manera me acerca al público y me regala sus aplausos. Al público solo puedo decirle: muchas gracias, porque a ustedes me debo”.

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