23 de septiembre de 2026

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Editorial envivo del ICS

Tomo I: un espacio que se consolida

Tomo I ofrece una narrativa clara y atractiva de la historia nacional por lo cual, con el respaldo de recursos audiovisuales, el espacio se ha consolidado como referente en la televisión cubana.
Tomo I

Tomo I

Kenia tiene una hija adolescente, su nombre es Sofía. Ambas me motivaron a buscar información sobre un espacio televisivo que, a mi juicio, ha trascendido la idea de ser un programa que narre hechos históricos para convertirse en un puente pedagógico entre la memoria y el presente. El gran desafío ha sido trascender la pantalla y convertirse en patrimonio audiovisual y herramienta educativa. Kenia confiesa:

“Creo que así es como debe enseñarse la historia. Cada vez que comienza Tomo I, Sofía anuncia con entusiasmo: “ya va a empezar el mejor programa de la Televisión Cubana”. Que una joven diga eso de un espacio dedicado a la historia de Cuba es, en sí mismo, un triunfo. El secreto está en la manera de narrar, sin “muela”, sin imposiciones”.

“La música de apoyo y la inteligencia artificial reconstruyen los hechos y los convierten en experiencia viva. Además, es súper interesante el trabajo de las cámaras porque al final Ray está todo el tiempo sentado, natural, sencillo…hasta una taza de te hay en el set. Así la historia se vuelve cercana, atractiva y necesaria. Muy bien por el equipo”.

Después de más de un año en pantalla, Tomo I se ha convertido en un espacio histórico-cultural imprescindible del canal Cubavisión. Con la conducción de Ray Cruz, el guion de Eduardo Vázquez y la producción de Petricor Producciones; el programa ha logrado combinar rigor investigativo, innovación audiovisual y cercanía con el público. El equipo no se ha quedado quieto: ha sabido reinventarse y crecer con su público. Su director, Ernesto Bosch, habla de evolución, aprendizajes, retos y sueños de este proyecto que ya es referente pedagógico y cultural.

“Tomo I ha evolucionado en contenido y estética, perfeccionando tanto la realización como la manera de llegar al público. Nos hemos nutrido de la retroalimentación de los televidentes y de las posibilidades que ofrece la tecnología. Ray Cruz ha consolidado su rol como conductor, construyendo un personaje cercano que conecta con públicos diversos”.

“En lo visual hemos añadido movimientos de cámara, iluminación, escenografía y el uso de inteligencia artificial para reconstruir hechos históricos poco documentados. Además, la música original acompaña cada capítulo y refuerza la temática semanal. El crecimiento de esta nueva temporada se sostiene en tres pilares: rigor histórico, innovación tecnológica y cercanía con la audiencia”.

Bosch relata el proceso de selección de hechos y personajes. La investigación minuciosa es la brújula que guía cada capítulo, descubriendo lo poco contado y lo casi olvidado.

“La investigación minuciosa del guionista Eduardo Vázquez es clave, complementada por propuestas del canal y del equipo de producción. En primer lugar buscamos temas atractivos, poco conocidos o tratados desde nuevas aristas y detalles inéditos que aporten frescura y tengan historias interesantes detrás”.

“Una fortaleza del programa es tratar temas aparentemente manidos pero desde una investigación específica o rescatar lo que llamaría “chismes históricos”: información poco difundida que permite narrar la historia de manera diferente. En cuanto a personajes, muchas veces son ellos mismos quienes definen la temática, pues descubrimos figuras poco mencionadas vinculadas a acontecimientos relevantes. Aunque cada temporada introduce nuevos contenidos, estas tienen relación, no son capítulos independientes, mantenemos la identidad del programa”.

“Lo que cambia en este paquete es fundamentalmente el contenido porque son otros temas y otra investigación. Pero la manera de contarlo se mantiene. La evolución se percibe sobre todo en lo visual y en la interpretación de Ray Cruz que, por su histrionismo como actor, siempre aporta matices distintos”.

¿Cómo se garantiza el tratamiento serio y preciso de los temas, evitando simplificaciones, al mismo tiempo que se busca un lenguaje atractivo para el público joven?

“Uno de los logros de Tomo I es tratar los temas de manera seria pero natural, tomando en cuenta las dinámicas del audiovisual que consumen los jóvenes en redes sociales, el logro está en jugar con eso, no ir en contra. Hoy la batalla es complicada y la competencia es grande”.

“La juventud necesita nuevas maneras de hacer. La estrategia es aprovechar lo positivo de esos formatos —dinámica, ritmo, color, cortes, música e incluso inteligencia artificial— sin perder la investigación histórica ni el lenguaje televisivo. Tenemos que parecernos también a ese público joven, a lo que consumen y les gusta, pero respetando lo que creemos debe mantenerse”.

“El equipo se mantiene actualizado, estudiando referentes y tendencias. El resultado es un producto audiovisual sólido, capaz de funcionar tanto en lo visual como en lo sonoro por separado y aún más potente cuando ambos se integran. “Hay algo que para mí es importante: el lenguaje no solamente lo que se escribe y lo que se dice, sino también como lo llevamos a pantalla y lo vemos. Ese también es un lenguaje audiovisual atractivo”.

Tecnología y nuevas herramientas: La inteligencia artificial aparece como aliada, pero nunca como protagonista.

“La inteligencia artificial (IA) es una herramienta de apoyo, no protagonista. Nos permite rescatar y reconstruir imágenes, dar vida a escenas, mejorar fotografías antiguas y crear recursos audiovisuales como audios o temas musicales. Todo eso aporta fuerza visual, pero el centro sigue siendo el contenido y la manera de narrarlo. La IA es solo un recurso dentro de un proceso más amplio, donde lo esencial continúa siendo el rigor histórico y la calidad audiovisual”.

¿Qué objetivos se plantean para que Tomo I continúe siendo un referente cultural y pedagógico en la televisión cubana y un testimonio audiovisual perdurable?

“Que Tomo I ya sea un referente cultural y pedagógico es un gran logro en estos tiempos, sobre todo siendo un programa de historia. El reto está en convertirlo en un testimonio audiovisual perdurable. Lograrlo, tiene que ver con la capacidad de seguir produciéndolo, debemos mantener la calidad, evitar la rutina, no decaer, no acomodarnos y seguir actualizándonos con las preferencias de los jóvenes y las tendencias internacionales”.

“Entre los objetivos están seguir rompiendo las maneras lineales de creación e incorporar lo que pudiera parecer loco, pero limpio y coherente. Ser diferentes, originales: esa tiene que ser la premisa del equipo”.

“Por otra parte, la pedagogía cambió. Hoy existen muchas maneras de adquirir información y debemos montarnos en esas nuevas formas y hacer de Tomo I un espacio donde las personas puedan llegar a buscar información y los profesores encuentren materiales para tratar determinados temas en sus clases, Ser también una herramienta educativa: que sirva para iniciar clases, generar debates o complementar contenidos. Aunque no fue concebido inicialmente como material audiovisual pedagógico, se ha convertido en un fenómeno audiovisual histórico, utilizado en aulas y espacios de consulta”.

“Para potenciar este impacto necesitamos una vinculación institucional con el Ministerio de Educación, donde este tipo de contenido pueda respaldar los programas de clases en las diferentes enseñanzas y la creación de una estrategia para distribuir y aprovechar por diferentes vías nuestros materiales, más allá de la transmisión televisiva”.

“Yo estoy muy contento de formar parte de este proyecto y muy agradecido de todo el colectivo, del canal Cubavisión, de Petricor Producciones. Creo que entre todos hemos logrado construir un audiovisual para bien de la televisión cubana, para la juventud y, sobre todo, para la historia de Cuba”.

Tomo I se reafirma como un espacio donde la disciplina del conocimiento se une a la frescura televisiva. Con la voz cercana de Ray Cruz, el guion de Eduardo Vázquez y la dirección de Ernesto Bosch, el programa ha encontrado un lenguaje propio: serio y atractivo, capaz de dialogar con las nuevas generaciones y la aspiración de convertirse en testimonio audiovisual perdurable. La innovación en su narrativa ha hecho que funcione la conexión con el público joven. El reto está en conquistar a quienes consumen contenidos breves y dinámicos, sin perder la seriedad que distingue al espacio.

Su vinculación con instituciones como el Ministerio de Educación puede asegurar su permanencia como patrimonio audiovisual de la historia de Cuba ya que, la naturalidad de su puesta en escena, el apoyo de la tecnología, una realización sobria y la voluntad de contar sin imponer; han logrado que adolescentes como Sofía lo reconozcan como el mejor programa de la Televisión Cubana. Esa es, quizás, la mayor victoria: que la historia se disfrute, se espere, se celebre.  

Fotos de Tomo I
Fotografía: Adrián Juan Espinosa

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