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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Tony Lechuga y su “entrada casual” a los medios audiovisuales

Reseña de la destacada trayectoria artística de este director de televisión

Comenta el destacado director de televisión al equipo de En Vivo que su vinculación con los medios audiovisuales “fue puramente casual”. En 1962, un amigo de su madre le hace una propuesta para que se presente en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), donde buscaban personal.

Lo aprobaron y comienzó a trabajar allí, pero su actividad no tenía nada que ver con la producción artística. Su puesto de trabajo era en el departamento de divulgación, en lo que se denominaba entonces Cine Móvil, que en su momento fue muy importante para el público por la amplia cantidad de documentales que se exhibían.

Confiesa que este trabajo lo familiarizó con el arte del cine, fue una buena visión, una formación distinta a lo que él hasta ese momento consideraba que era el cine, todo cambió cuando descubrió la cinemateca.
En 1963 ingresó en la entonces Escuela de Letras de la Universidad de La Habana, allí, dice, “respiraba un aire de cultura, porque casi todos los estudiantes trabajaban en los medios”.

Recuerda con mucho cariño a Guillermo Rodríguez y otros que se convirtieron en verdaderos intelectuales. Asevera que tuvo eminentes profesores, que no solo los formaron académicamente, sino también en los valores éticos; “era una escuela para quien tuviera intereses culturales”, apunta.

En 1967 quedó excedente en el Icaic, pero continuó estudiando y terminó la carrera en 1970, cuando pasó a trabajar en la televisión.

Sus comienzos fueron en la Televisión Universitaria, con entrevistas, dirigiendo programas en Mazón y San Miguel; allí estuvo diez años, en una programación que promovía la promoción cultural con entrevistas a especialistas e intelectuales. Trabajó con Douglas Ponce y Jorge Gómez en los programas Te doy una canción y Hoy es siempre todavía.

A partir de 1982 se vincula a la programación para niños y jóvenes. Entre los programas dirigidos por él figuran: Tun Tun, quién es, dedicado a divulgar la literatura nacional e internacional. Era dramatizado con actores y muñecos. También realizó Círculo de colores, Tiempo que contar, Buena suerte viviendo y Pocholo y su pandilla, que tuvo una gran acogida por los más pequeños.

En ficción realizó la puesta en televisión de la ópera-trova “Donde crezca el amor”, del compositor Ángel Quintero, con los protagónicos de Ovidio González y Mayra de la Vega.

Además dirigió el dramatizado Misterios de un tesoro y la serie para niños Somos medicinales, con temas  vinculados al medio ambiente.

Entre los unitarios de ficción destinados a los jóvenes, dirigió: Cuento chino, Tenemos que hablar, Tres a la fuga y Las Trampas, entre otros. También realizó en el Canal Educativo: Muy cerca de ti y Luces, dedicado al teatro cubano, además de Punto de partida.

Ha realizado documentales en la Productora de Audiovisuales Octavio Cortázar, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, entre ellos: Tiempos de Duchesne, Pocho, Ambrosio Fornet y Con Raúl Ferrer.

Ha participado en numerosas delegaciones en países de América y ha sido jurado en los diferentes concursos, dedicados a la producción audiovisual. Ostenta diferentes premios y distinciones como: Artista de Mérito del Icrt, Premio Pequeña Pantalla y Sello conmemorativo por el Aniversario 65 de la Televisión Cubana.

Asegura que lamenta “no haber pasado por las distintas etapas que necesita un realizador y no haber trabajado con grandes directores como Silvano Suárez, Loly Buján, Roberto Garriga y Abel Ponce.

Estima que la televisión actual es distinta a la de los años 70, pero se entusiasma cuando habla de la que le tocó hacer. Confiesa que es muy tímido, pero ha tenido la suerte de trabajar en la televisión; disfrutó cuanto hizo en este medio, “aunque a veces no fueron valorados”, concluye.

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