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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Trabajo doméstico y familia, ¿qué reflejan los medios?

Pudieran subvertir patrones como el que identifica al género femenino con el trabajo doméstico

Los medios de comunicación tienen una alta cuota de responsabilidad en la representación y reproducción de esquemas y estereotipos sociales. Ellos brindan un escenario favorable para la subversión de patrones tradicionales, como aquel que identifica siempre al género femenino con el trabajo doméstico.

El tema de género constituye una prioridad en la agenda de las investigaciones sociales, tanto en Cuba como en el resto del mundo.

Hace años desde la academia se vienen desarrollando investigaciones multidisciplinarias, con el objetivo de develar los roles y estereotipos asociados a mujeres y hombres y construir un espacio más equitativo y justo para todos.

Sin embargo, en los medios de comunicación aún se construyen representaciones sexistas y discriminatorias hacia la mujer, que echan por tierra la labor de concientización que realiza un grupo importante de instituciones cubanas en favor de las mujeres y las niñas.

Todavía en telenovelas, series y algunos videoclips se construyen personajes femeninos a cargo de todos los quehaceres de la casa, mantenidos por el esposo o la pareja o responsables universales del cuidado de los niños, ancianos y enfermos.

Esta forma sutil y naturalizada en que son recargadas las mujeres ha sido deconstruida, a través de la dramatización y el debate, en programas radiales y televisivos como Francamente, Nosotras, 40 semanas y más y Cuando una mujer.

No obstante, aún son insuficientes estos espacios. Hoy se necesita un mayor número de programas que representen una división participativa y no sexista del trabajo doméstico y que no refuercen la naturalizada lógica de que el hombre es el proveedor económico y la mujer es quien lleva “las riendas de la casa”.

El alcance mediático de la televisión y el elevado número de horas que pasa la familia contemporánea frente a una pantalla son factores que incrementan las potencialidades educativas de este medio.

En la década de los ochenta y principios de los noventa, se transmitía mucho en la televisión cubana un dibujo animado que, en mi opinión, fue pionero en la socialización de un nuevo modo de distribuir las tareas domésticas en el hogar.

El espacio, cuyo tema musical reiteraba “qué maravilla es este papá/sabe coser/sabe lavar/ sabe planchar/sabe cocinar”, construía con humor e inteligencia un nuevo modelo de familia en el que las tareas no estaban repartidas por sexo.

Con las tecnologías y los conocimientos que se poseen hoy se pudieran realizar una serie de animados y otros espacios dedicados a niños y jóvenes que aborden este tema, siempre que el componente lúdico y el educativo vayan entrelazados para que el mensaje llegue de la manera más eficiente a los televidentes.

En el camino para visualizar mediáticamente un orden más participativo del trabajo doméstico es indispensable la capacitación del personal que labora en los medios.

En este sentido, los cursos de superación realizados por diversas instituciones como el Instituto Internacional de Periodismo José Martí y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) han incidido en el cambio de mentalidad de muchos profesionales. Sin embargo, aún su alcance es insuficiente.

Todavía queda mucho por hacer para que, desde los guiones radiales y televisivos, se aborde con total profesionalidad este tema.

Los medios pueden construir un modelo de familia mucho más equilibrado, en el cual las funciones y espacios sociales no estén sujetos a una división sexista y donde se estimule el reconocimiento de las mujeres, más allá de los límites del hogar.

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