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Editorial del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Un artista formado en la radio

Acerca de Héctor Armas Duque: escritor, director de programas de radio y TV, actor e instructor de arte

Conversar con Héctor Duque es ir desentrañando ideas que tiene desde su niñez, ese amor por el medio radial y por la magia que genera. Cuando era niño, no existía en Cuba la televisión.

Influenciado por el humor radial comienza a escribir sketches muy temprano y después los representaba con sus amigos ante la familia. Nunca le pasó por la mente que se convertiría en escritor profesional.

Reconoce, sonriente, que era muy malo en Gramática y Caligrafía, no era un buen estudiante. Le interesaban las artes plásticas, quería ser pintor, pero no pudo llegar a la Academia San Alejandro. Abandonó los estudios en sexto grado, posteriormente trabajó en la fábrica La Estrella.

En 1959, con el triunfo de la Revolución, para él como para todos los cubanos, cambia la vida. Comienza a estudiar en la Secundaria Básica nocturna un curso para trabajadores y matricula el de instructores de arte, donde tuvo como profesor al actor Hilario Ortega.

Lo impactó conocer de cerca el teatro. En ese curso estaban también: Ignacio Gutiérrez, Luis Alberto García, Eugenio Hernández y Elio Mesa, entre otros. Ese grupo participó en un festival de teatro latinoamericano. A partir de ese momento Héctor se animó a escribir.

Su primera obra, “Las parcas”, empleaba el absurdo y trataba sobre el burocratismo. Tuvo gran éxito. También en esa etapa escribió poesía. En el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) convocaron entonces a un curso para escritores, pero Armas Duque quedó eliminado de la selección.

Su amiga Caridad Bermúdez lo impulsó a seguir escribiendo y le presentó a Josefina de Zayas, asesora, quien le da unos libretos para escribir teatro para la televisión. Realizó su primera versión, “Los Tupamaros”, así se estrenó como escritor en la pequeña pantalla.

Paralelamente se graduó como instructor de teatro fue evaluado como tal en el Consejo de Cultura en Santiago de las Vegas. Allí conoce, en un taller de Literatura, a Roberto Álvarez San Martín. En la biblioteca del centro descubre el libro Hiroshima mon amour, de Françoise Sagan y prácticamente se lo roba…

Junto a Roberto escribía para la radio y comenta que su imaginación “no tenía coto”. También conoce a Sonia Isla, que le enseñó muchísimo y le dio alas en la radio. Primero laboró en Radio Liberación escribiendo El cuento y después  las Aventuras, pero reconoce que el cuento le sale con mayor facilidad y mucha frescura.

Ha trabajado indistintamente para la radio y la televisión. Con el cuento “Atrapando estrellas” ganó su primer Premio Caracol de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Este habilidoso escritor, director, asesor, instructor y Licenciado en Letras ha impartido innumerables cursos de capacitación, tanto en Cuba como en el extranjero. Permaneció en Ecuador dos años, donde impartió talleres de guion, realización y producción de televisión e Historia del Arte y Dramaturgia en la Universidad San Gregorio de Portoviejo, así como en varias provincias del citado país.

Es fundador de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Uneac y miembro del Consejo Técnico Asesor del presidente del Icrt; jurado del Festival de la Radio y del concurso Caracol de la Uneac, así como del premio de novelas policiacas que otorga el Ministerio del Interior.

Héctor Armas Duque ha sido ganador de catorce premios Caracol por libretos de Radio y televisión, entre los que se destacan: “El Águila”,  “Flag Side”, “El dominio del fuego”,  “Diez segundos”, “Dos primaveras en un verano”,  “La casa de los Locos” y muchos más.

Obtuvo el premio de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) por el radio cuento “Oído tan fino” y el premio Carlos Piñeiro y Julio Lot, que otorga la Uneac, por la dirección de la obra “Hola mamá” y “Chez Monique”. Mereció el Premio Mariposa por la obra de la vida.

Cuenta además con: la Distinción por la Cultura Nacional; la Medalla Raúl Gómez García; Placa conmemorativa de la Uneac, firmada por Nicolás Guillén por la relevancia de su obra; la Condición Artista de Mérito de la Radio Cubana y el Micrófono de la Radio, entre otras muchas.

Le reiteramos a este artista de la radio y la televisión nuestra admiración y respeto por esa obra gigante que le ha entregado al pueblo cubano.

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